81 resultados

La escuela de la humildad

No diga: Pablo era un apóstol, era un hombre extraordinario, un vaso elegido que estaba muy por encima del mal que me atormenta. No, Pablo tenía un aguijón en la carne mientras escribía y, si bien el aguijón no fue el poder, le infundía el sentimiento de su nulidad cuando la potencia podía actuar. El Señor no quiso quitar el aguijón cuando Pablo le suplicó que lo hiciera.

Sección del libro @book, de @author

La expiación

Durante tres horas las tinieblas envolvieron la tierra y, en el aislamiento de esta obscuridad, el Salvador padeció todo lo que merecían los pecados de los cuales voluntariamente se había hecho cargo. Dice proféticamente:

Sección del libro @book, de @author

La fe aplicada a la paz del alma; y la fe como poder para caminar

Cuando hablamos de fe, podemos considerarla como la fe en un testimonio; por ejemplo, cuando alguien me cuenta algo y creo lo que esa persona me dice. Pero también puedo tener fe en esa persona de otra manera: poniendo mi confianza en ella; a menudo confundimos estas dos cosas.

Sección del libro @book, de @author

La fe, el principio vital

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve… Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía (Hebreos 11:1-3).

Sección del libro @book, de @author

La fe que recibe el don de Dios

«¿Y qué debo hacer –preguntará usted– para obtener su perdón?» ¿Qué hacer? Nada. No podemos hacer nada; sólo tenemos que creer. La gracia es un don libre que no requiere nada a cambio (Romanos 4:3-5). «Hacer» es el vocablo del hombre orgulloso, quien no quiere convenir en que su incapacidad es total y querría añadir algo de él mismo a la obra perfecta de Dios.

Sección del libro @book, de @author

La gracia ofrecida

¿A quién le es ofrecida esta gracia? Al pecador perdido. Si lo es al pecador perdido, lo es a todos, puesto que todos somos pecadores. Jesús dijo Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento (Lucas 5:31-32).

Sección del libro @book, de @author

La gracia y el amor del Modelo

Él era sencillamente siempre el mismo, perfectamente sensible a todas las cosas, pero nunca gobernado por ellas, siempre en medio de ellas con el poder de su propia gracia. Nunca le vemos insensible. Cuando vio a las multitudes, fue movido a compasión hacia ellas, y, cuando vio el ataúd en el que era llevado el hijo único de la mujer viuda, “se compadeció de cella” (Lucas 7:13).

Sección del libro @book, de @author

La humildad, fruto de la gracia

Pero abordemos ahora el segundo capítulo. La gracia que nos asocia a Cristo es maravillosa: se nos exhorta a tener el mismo sentimiento que hubo en Él (v. 5). La Escritura nos presenta aquí la humildad de la vida cristiana, así como en el capítulo siguiente nos muestra la energía de tal vida.

Sección del libro @book, de @author

La obra cumplida

El juicio estaba ejecutado. Aquel que había tomado nuestro lugar bajo el juicio expió las faltas de las cuales voluntariamente se hizo cargo. Pudo proclamar: “Consumado es” (Juan 19:30). Entraba en la muerte para pagar enteramente lo que merecía el pecado.

Sección del libro @book, de @author

La resurrección de entre los muertos

La expresión “la resurrección de entre los muertos” es, en el texto original, una frase muy particular que no se encuentra en ninguna otra parte en el Nuevo Testamento. Esta resurrección –la resurrección de entre los muertos– es una verdad de un alcance inmenso. Cristo es “las primicias”, no de los malvados muertos, por supuesto. ¿Qué fue la resurrección de Cristo?

Sección del libro @book, de @author

La santificación

Esta presencia del Espíritu Santo en el creyente impone una separación práctica del mal. ¿“Ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo” (1 Corintios 6:19-20).

Sección del libro @book, de @author

La unción

Dios nos ha ungido con el Espíritu como con un aceite de consagración para servirle, para conocer las cosas profundas de Dios, para recibir y comunicar sus pensamientos (2 Corintios 1:21; 1 Corintios 2:10-15; 1 Juan 2:20, 27).

Sección del libro @book, de @author

Las arras

Dios “nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones”. “Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu” (2 Corintios 1:22; 5:5). El Espíritu Santo de la promesa “que es las arras de nuestra herencia” (Efesios 1:14). El Espíritu Santo, en nuestros corazones, es a la vez una garantía y un anticipo de nuestras futuras bendiciones en la gloria.

Sección del libro @book, de @author

Las asechanzas de Satanás

Satanás se atraviesa en nuestro camino aun hoy. Ustedes no darán dos pasos –después de haber oído la Palabra de Dios– sin que el diablo intente arrebatarles el fruto que hayan logrado. Hará lo posible para despertar en ustedes el orgullo e impedirles así que manifiesten ese carácter de Cristo que ocupa nuestra atención en este momento.

Sección del libro @book, de @author

Los Evangelios

Los evangelios narran la vida del Señor y le presentan a nuestros corazones

Sección del libro @book, de @author

Los Hechos y las epístolas

Los Hechos narran el establecimiento de la Iglesia por el Espíritu Santo venido del cielo, luego los trabajos de los apóstoles en Jerusalén o en Palestina y los de los otros obreros del Señor. Nos hablan especialmente de la obra de Pedro, luego acerca de la de Pablo, y terminan por el relato del rechazo del evangelio de Pablo por parte de los judíos de la dispersión.

Sección del libro @book, de @author

Los libros hagiográficos

Daniel es considerado por los judíos como parte de los hagiógrafos. Hemos hablado de su libro como profecía –aunque tiene un carácter aparte– porque el trono de Dios había desaparecido de la tierra y el profeta estaba en Babilonia.

Sección del libro @book, de @author

Los libros histórico

El libro de Josué narra la toma de posesión del país de Canaán. En ella se pone de manifiesto la responsabilidad del pueblo, pero, en suma, Dios está con él: ningún enemigo pudo afrontar la guerra con Israel. Dios estuvo con Josué todos los días de su vida, y esto continuó durante los días de los ancianos que habían sido testigos oculares de las obras maravillosas de Jehová.

Sección del libro @book, de @author

Los libros proféticos

Nos falta proporcionar algunas nociones sobre las profecías para facilitar la comprensión de esas revelaciones de Dios y después pasar rápida revista a los hagiógrafos. De todos los profetas es Isaías el que abarca el horizonte más amplio.

Sección del libro @book, de @author

Los muros de Jericó, Rahab y muchos otros testigos…

Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días (Hebreos 11:30).

Sección del libro @book, de @author

Mirando hacia el fin glorioso de la carrera

El apóstol Pablo, al decir que nos ocupemos en nuestra salvación con temor y temblor, no tiene en vista ni la justificación ni nuestro lugar junto a Dios. La salvación, en la epístola a los Filipenses, es siempre considerada como el fin de la carrera, como su resultado final en gloria. ¿Cuál fue el efecto de la redención para Israel?

Sección del libro @book, de @author

Mirar a un Cristo glorificado

Toda la vida de Pablo era el resultado de esa verdad y estaba completamente formada por ella. El Hijo de Dios formaba su vida día tras día y Pablo proseguía siempre su carrera hacia Él, sin hacer nunca otra cosa. Así, Pablo entraba –no solo como apóstol sino también como cristiano– en comunión con los sufrimientos de Cristo y en la semejanza a su muerte. Todo cristiano debería hacer como él.

Sección del libro @book, de @author

Movido por la fe, Moisés…

Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón (Hebreos 11:24-26).

Sección del libro @book, de @author

Movido por la fe, Noé…

Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe (Hebreos 11:7).

Sección del libro @book, de @author