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Una paz inmutable

Unas palabras más para explicar el último punto. Los hombres hablan de los problemas por los cuales pasa su paz. Mi deseo es grabar en su mente esta verdad de la Escritura: “Él es nuestra paz” (Efesios 2:14). Es muy frecuente que, cuando alguien tiene deseos de obtener la paz, la busque en su propio corazón. Es un error:

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Pláticas sencillas

Una pecadora en casa de Simón

Un fariseo invitó a Jesús a comer en su casa. Mientras estaba a la mesa, “una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume (v. 37-38).

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Pláticas sencillas

Una pregunta en cuanto a la resurrección

Después vinieron los saduceos, que representaban el partido racionalista

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Pláticas sencillas

Una señal

Hallamos de nuevo a Jesús en presencia de las dos grandes categorías de judíos: los fariseos y los saduceos. A los primeros se les puede designar como gente religiosa, a los segundos como librepensadores; pero en cuanto a la persona de Cristo, eran tan incrédulos los unos como los otros. Sin embargo, su incómoda conciencia y su incredulidad les hicieron pedir una señal del cielo.

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Pláticas sencillas

Unos griegos desean ver a Jesús

Entre las muchedumbres que habían ido a la fiesta se encontraban unos griegos; aunque forasteros en Israel, participaban en la fiesta y anhelaban ver a Jesús. Con este fin se dirigieron a Felipe quien, probablemente asombrado de que unos griegos deseasen ver a Jesús, lo dijo a Andrés, y juntos lo comunicaron a Jesús (v. 20-22).

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Venid a mí, confiad en mí

Muchos de mis lectores seguramente han oído ya la voz del Buen Pastor y desean seguirle. Mirando hacia atrás, recuerdan el tiempo en que no les importaban estas cosas, ni las comprendían, ni deseaban comprenderlas, pero más tarde la gracia de nuestro Señor Jesucristo conquistó sus corazones y un día oyeron su voz que les decía: Venid a mí, confiad en mí.

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Pláticas sencillas

Ventajas para los discípulos

“Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón” (v. 5-6). Se comprende que, con la perspectiva de la partida de Jesús y de las cosas que les esperaban, los discípulos estuviesen tristes.

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“Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás”

¿No es esto suficiente para reanimarles? Quizás algunos abriguen el temor de que un día carezcan de esta bendición. ¿Oyeron la voz del Señor Jesús y procuran seguirle? Escuchen, pues: “Yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás”. ¿No basta esto para dar ánimo a sus almas?

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Pláticas sencillas

Zacarías y Elisabet

Entre las personas que temían a Dios se encontraba un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías (1 Crónicas 24:10), y su mujer Elisabet, de las hijas de Aarón. “Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor” (v. 6).

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