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Vida Cristiana
La fuente de bronce
Estaba colocada después del altar de bronce y antes del altar de oro. Antes de penetrar en el Santuario, los sacerdotes tenían que lavarse las manos (figura de nuestras obras) en dicha fuente, y asimismo los pies (los cuales se relacionan con nuestro caminar), para que no murieran (Éxodo 30:17-21).
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Vida Cristiana
Los perfumes del santuario
En el verdadero culto conviene ofrecer a Dios –con un fuego puro– un incienso limpio y santo, es decir, presentarle, por el Espíritu, la excelencia de la persona de Cristo. Al final del capítulo 30 del Éxodo, que trata del altar de oro y de la fuente de bronce, se mencionan el aceite de la santa unión y el incienso aromático (v. 22-38).
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El culto, la comunión y la adoración
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Cada Día las Escrituras
Éxodo: Capítulo 30
Un altar de oro para quemar el incienso Una vez efectuada la obra que permitía al sacerdote acercarse, se nos presenta otro altar, cubierto de oro, sobre el cual Aarón y sus hijos debían quemar el incienso.
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El altar de oro - Éxodo 30:1-10
El altar de oro era de dimensiones mucho más reducidas que el altar de bronce, o sea un codo de ancho, un codo de largo (cuadrado) y dos codos de alto. Era de madera de acacia cubierta de oro puro y nos habla esencialmente de Cristo. Ubicado frente al velo (v. 6), está íntimamente ligado al arca y al propiciatorio.
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La fuente de bronce (Éxodo 30:17-21; 38:8)
La fuente de bronce, cuyas dimensiones no nos han sido dadas, estaba situada entre el altar de bronce y el tabernáculo. No servía para ofrecer sacrificios, sino para lavarse en ella, lo que Aarón y sus hijos debían hacer cada vez que entraban en el tabernáculo de reunión o se acercaban al altar para ofrecer un sacrificio.
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