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The Mackintosh Treasury
El reinado de Josías
Ahora pasaremos a considerar el reinado del piadoso y devoto rey Josías, cuando la nación se hallaba en vísperas de su disolución. Aquí tenemos una muy notable y hermosa ilustración de nuestro tema.
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El Sumo Sacerdote de nuestra profesión
Examinemos ahora otra división importante de nuestro tema. Hemos de considerar al “sumo sacerdote de nuestra profesión”. Esto también está repleto de las más ricas bendiciones para cada uno de los hermanos santos. El mismo Bendito que, como Apóstol, descendió de Dios hasta nosotros para darle a conocer, ha vuelto a Dios para estar delante de él por nosotros.
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El título de “hermanos santos”
Pero antes de examinar los grandes temas que hemos de considerar, detengámonos un momento en el maravilloso título que el Espíritu Santo aplica a todos los creyentes, a todos los verdaderos cristianos. Él los llama “hermanos santos”. Este es ciertamente un título de gran dignidad moral. No dice que debemos ser santos. No; sino que lo somos.
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El valle de Acor
Es siempre conveniente que el cristiano pueda “dar respuesta” (1 Pedro 3:15, V. M.), de manera calma y firme, a la objeción que la incredulidad plantea contra las actuaciones del gobierno divino. La respuesta es la siguiente: “El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” (Génesis 18:25).
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Enseñanzas para la Iglesia
El valle de Acor en la profecía Hay una muy interesante alusión al “valle de Acor” en Oseas 2, que podemos ver de paso, aunque no se conecte con la línea especial de verdad que hemos considerado en esta serie de artículos.
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Filadelfia
Este contraste continúa más extendido y más pronunciado en las dos últimas asambleas. En Filadelfia tenemos un hermosísimo cuadro de una compañía de verdaderos cristianos, humildes, sencillos y escasos de fuerzas, pero que han sido fieles a Cristo, han guardado su Palabra y no han negado su Nombre. Cristo y su Palabra son atesorados en el corazón y confesados en la vida práctica.
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La base del título de “hermanos santos”
Pero examinemos sobre qué base el apóstol funda este título de “hermanos santos”. Es de suma importancia tener en claro esta cuestión. Si no vemos que es enteramente independiente de nuestro estado, de nuestra marcha o de nuestro progreso, no podremos comprender ni nuestra posición ni sus resultados prácticos.
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La cautividad - Daniel
Pero –bendito sea por siempre el Dios de toda gracia– él jamás se deja a sí mismo sin testimonio (Hechos 14:17).
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La Cena del Señor y su relación con la unidad del cuerpo de Cristo
Sin embargo, la cuestión de la preparación se comprenderá mejor en la medida que desarrollemos el asunto. Quiero, pues, establecer otro principio relacionado con la naturaleza de la Cena del Señor: ella supone el reconocimiento inteligente de la unidad del cuerpo de Cristo. “El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?
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La Cena es la expresión de la unidad de todos los creyentes
Pero debo apresurarme y pasar a otros aspectos de este tema.
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La epístola de Judas
Pasemos ahora a considerar la epístola de Judas. Allí vemos a la cristiandad apóstata bajo todas sus terribles formas de iniquidad, así como en Malaquías habíamos visto al judaísmo apóstata. Pero nuestro objetivo no es ocuparnos de la cristiandad apóstata, sino del remanente cristiano.
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La relación del “Primogénito” con los “muchos hermanos”
Pero debemos recordar aquí al lector que es de la mayor importancia ser claros y estar bien fundados en cuanto a la relación del “Primogénito” con los “muchos hermanos”. Esta es una gran verdad fundamental, respecto a la cual no debe haber ninguna vaguedad ni indecisión. La Escritura es clara y enfática sobre este gran punto cardinal. Pero hay muchos que no quieren oír la Escritura.
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Laodicea
No quisiera terminar sin decir unas palabras sobre Laodicea. Nada puede ser más vívido o notable que el contraste que existe, en todos los aspectos, entre Laodicea y Filadelfia. Laodicea representa el último período del cuerpo profesante cristiano. Está a punto de ser vomitada como algo intolerablemente nauseabundo para Cristo. No se trata aquí de crasa inmoralidad.
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Las circunstancias en que fue instituida la Cena del Señor
Habiendo tratado lo que considero que es, por lejos, el punto más importante de nuestro tema, pasaré a considerar, en segundo lugar, las circunstancias en que fue instituida la Cena del Señor. Estas circunstancias fueron particularmente solemnes e instructivas.
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Las personas para quienes fue instituida la Cena del Señor
Vamos a considerar ahora, en tercer lugar, las personas para quienes –y para quienes solamente– se instituyó la Cena del Señor. Fue instituida para la Iglesia de Dios, para la familia de los redimidos.
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Malaquías
Dirijámonos ahora, por un momento, al final del Antiguo Testamento, al profeta Malaquías. Muchos años habían pasado desde los brillantes días de Esdras y Nehemías, y aquí nos encontramos con un cuadro muy triste de la condición en que había caído Israel. ¡Ayayay, qué rápido se había seguido el «camino descendente»!
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Motivos que mantienen al creyente ausente de la Mesa del Señor
Si pudiera despertar un mayor interés por este importante tema, un gran servicio se prestaría realmente a la causa de la verdad, y los intereses de la Iglesia de Cristo recibirían un nuevo impulso. Hay mucha ligereza e indiferencia en los corazones de los cristianos en cuanto a su participación a la Mesa del Señor.
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Naturaleza de la disciplina
Habiendo demostrado, a partir de las más claras afirmaciones de la Sagradas Escrituras, que la Asamblea está solemnemente obligada a juzgar a los que están dentro, y a expulsar de su seno a los perversos, procederemos ahora a considerar la naturaleza, el carácter y el espíritu de la disciplina que la Asamblea es llamada a ejercer.
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Necesitábamos ser “santificados”
Prestemos particular atención a lo que implica el hecho de que necesitábamos ser “santificados”. Ello pone de manifiesto de la manera más fuerte y clara, la ruina total, sin esperanza y absoluta en que se halla cada uno de nosotros. No importa, en lo que toca a este aspecto de la verdad, quiénes éramos o qué éramos en nuestra vida personal y práctica.
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Nehemías
Pero debemos proseguir con nuestro tema, por lo que solicitaremos al lector que se remita al capítulo 8 de Nehemías. Hemos considerado al remanente antes del cautiverio y durante este período; y ahora lo veremos en su amada tierra tras su retorno del destierro, hecho que fue posible merced a la rica misericordia de Dios.
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Objetivo de la disciplina
Para concluir, consideremos brevemente el objetivo de la disciplina de la Asamblea. El inspirado apóstol, en 1 Corintios 5, nos dice que el objetivo es la salvación “a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús” (1 Corintios 5:5). Esto es muy valioso. Es digno del Dios de toda gracia.
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Pensamientos sobre la Cena del Señor
Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.
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Privilegio implica responsabilidad
El privilegio de tener a Dios con nosotros
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¿Qué es la Cena del Señor, y qué anuncia?
Esta pregunta es de suma importancia. Si no comprendemos la naturaleza de la Cena, todos nuestros pensamientos sobre ella serán erróneos. La Cena es sencilla y claramente una fiesta de acción de gracias por una gracia ya recibida. El Señor mismo, al instituirla, le confiere su carácter al dar las gracias: “El Señor… tomó pan; y habiendo dado gracias”.
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