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Vida Cristiana

1. Tres liberaciones

Dios es el Dios bienaventurado. Su propósito es salvar y hacer felices a los que fueron separados de él por el pecado y están hundidos en la miseria. Con este fin realizó el mayor de los sacrificios, por medio de su único y amado Hijo. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito…” (Juan 3:16).

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Vida Cristiana

2. Tres liberaciones

A partir de Romanos 5:12 entramos en una nueva división de la epístola, que se extiende hasta el final del capítulo 8. Aquí ya no se trata de lo que hemos hecho de nuestros pecados y del medio de ser liberados de ellos, sino de lo que somos, de nuestro estado en Adán.

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Vida Cristiana

¿Hemos de ayunar bajo la actual dispensación de la gracia?

Si bien es verdad que el Señor condenó tanto el ayuno judaico como el farisaico, no por esto debemos pensar que no puede haber un ayuno cristiano; al contrario, creo que en el ayuno hay un verdadero beneficio, del cual pocos cristianos conocen su importancia.

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Vida Cristiana

La comunión

La oración es la expresión de las necesidades y de los anhelos del alma; la alabanza y la adoración son el reflejo de su plenitud o completa satisfacción. Pero la COMUNIÓN es el compendio de ambas, es mucho más sublime y elevada. La comunión con Él es el mayor privilegio que el Creador puede conceder a su criatura. Un ángel sirve y alaba, pero no conoce la comunión.

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Vida Cristiana

La maledicencia

Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones” (o maledicencias). (1 Pedro 2:1) La maledicencia siempre tiende a arruinar la reputación del prójimo; puede ser provocada por algún motivo como también puede ser del todo gratuita.

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Mensaje para todos

Permaneced en mí

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

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Vida Cristiana

¡Regocijaos conmigo!

Las múltiples exhortaciones dirigidas a los cristianos en las epístolas y en los evangelios nos muestran el grado de la intimidad en la comunión que el Señor desea entre los miembros que constituyen su Cuerpo. Quizás una de las más hermosas es la siguiente:

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