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The Mackintosh Treasury

El hecho mismo

Al entrar en este tema tan glorioso, creemos que lo mejor que se puede poner ante los ojos del lector es el testimonio claro de la Sagrada Escritura sobre el hecho mismo de que nuestro Señor Jesucristo vendrá de nuevo, que dejará el lugar que ocupa ahora en el trono de su Padre y vendrá en las nubes para acoger consigo a su pueblo, ejecutar juicio sobre los impíos y establecer su reino eterno y

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El juicio

Hay algo peculiarmente penoso en el pensamiento de tener que entrar en conflicto, con tanta frecuencia, con las opiniones aceptadas generalmente en la Iglesia profesante. Parece presuntuoso contradecir, en tantos temas, todas las grandes pautas doctrinales y los credos de la cristiandad. Pero, ¿qué tiene que hacer uno?

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El remanente judío

Mateo 24:1-44 forma parte de uno de los discursos más profundos y de mayor alcance que hayan entrado jamás en oídos humanos; es un discurso que abarca el destino del remanente judío, la historia del cristianismo y el juicio de las naciones. Ya hemos echado un vistazo al último de dichos puntos.

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Explicación de las profecías sobre el retorno de Cristo

Tomemos un ejemplo para ilustrar esta parte del tema. Paseando por el campo cierta mañana, vemos un charquito de agua, lo evitamos y, sin pensar más en él, seguimos caminando. Unos días después, al pasar por el mismo lugar, el charco ha desaparecido, el agua ya no está: hasta las últimas gotas se evaporaron. ¿Qué sucedió?

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Habrá dos resurrecciones: una para los salvados y otra para los perdidos

Sabemos que hay dos resurrecciones: la de los salvos y la de los malvados; o, según el Señor las llama: “la resurrección de vida, y la resurrección de –o para– condenación”. La primera, la de los salvos, se divide en tres fases:

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Hay esperanza eterna para todos los que creen en Cristo

Tomemos un ejemplo para ilustrar la diferencia que media entre estos dos hechos. Un joven muy enamorado de su esposa se ve en la penosa situación de dejarla. Él tiene que viajar a un país extranjero y conseguir el dinero suficiente para luego volver a buscarla y llevarla consigo.

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Introducción

El lector atento del Nuevo Testamento hallará ante sus ojos, tres hechos solemnes y de mucho peso: primero, que el Hijo de Dios vino a este mundo y luego se fue nuevamente al cielo; segundo, que el Espíritu Santo ha descendido a esta tierra y está aquí todavía; y, tercero, que el Señor Jesús vendrá de nuevo.

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La cristiandad

¡Qué variedad de pensamientos y sentimientos se despiertan en el alma al solo sonido del vocablo «cristiandad»! Es un vocablo terrible pues nos pone delante esa vasta multitud de profesantes bautizados que se llaman a sí mismos la iglesia de Dios, pero no lo son; se llaman el cristianismo, pero no lo son. La cristiandad es una anomalía oscura y terrible. No es una cosa ni otra.

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La doble vertiente del hecho

Confiando en que hemos dejado bien probado el hecho de la venida del Señor, vamos ahora a poner ante el lector la doble vertiente de tal hecho: la que concierne al pueblo de Dios y la que concierne al mundo.

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“La venida” y “El día”

Volvamos por un momento a las dos epístolas a los Tesalonicenses. Como hemos hecho notar, estos cristianos fueron convertidos a la bienaventurada esperanza del regreso del Señor. Se les enseñó a esperarle cada día.

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Las diez vírgenes

Llegamos a la sección solemne del discurso de nuestro Señor en la cual presenta el reino de los cielos bajo el símil de “diez vírgenes”. La instrucción contenida en esta tan importante parábola es de aplicación más amplia que la del siervo al cual nos referimos anteriormente, pues abarca toda la gama de la profesión cristiana y no está limitada al ministerio, dentro o fuera de la casa.

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Las dos resurrecciones

Es posible que algunos de nuestros lectores se alarmen al leer el título de este artículo. Acostumbrados, desde la más tierna infancia, a considerar este tema mediante las pautas doctrinales y las confesiones de fe de la cristiandad, la idea de dos resurrecciones no se les habrá ocurrido jamás.

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Los creyentes esperan el retorno de Cristo – ¿por qué?

Ahora bien, ¿por qué habría de ser distinto para ti y para mí cuando oímos hablar del regreso del Señor? ¿Acaso no experimentamos la dulzura de su amor? ¿No fue él quien sufrió y murió por nosotros? ¿No nos ha guardado a lo largo del camino, desde el día que le conocimos, llevando nuestros dolores y restaurándonos después de muchas caídas?

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Los talentos

Nos queda por considerar la porción del discurso de nuestro Señor en la cual, de nuevo, trata el tema de la responsabilidad ministerial durante su ausencia.

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Lucas 12:40

Esto nos conduce a la tercera porción de la Escritura donde también aparece nuestro solemne lema. “Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá” (Lucas 12:40). Si la salvación está “preparada” para ser revelada y si el juicio está “preparado” para ser ejecutado, ¿qué nos corresponde, sino estar también “preparados”?

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Mateo 25:10

Pero mientras ellas [las vírgenes insensatas] iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

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