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Cómo volver a encontrar la comunión con Dios

El salmo 51 fue escrito por David en una muy dolorosa circunstancia. Nos revela los sentimientos producidos en el alma por una verdadera convicción de pecado, así como la senda trazada por el Espíritu Santo para volver a encontrar la comunión con Dios. Consideremos las penosas etapas de ese camino:

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¿Con qué fin la asamblea debe ejercer la disciplina?

Primeramente, a causa del deber que le incumbe de responder a la santidad del Señor y de su Mesa. No se puede venir a la presencia del Señor cargado con pecados para participar del partimiento del pan (Malaquías 1:7; 1 Corintios 10:20; 1 Corintios 11:27-32).

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Conclusión

Pensando en estos preciosos ejemplos comprendemos que ser pastor es un servicio de gran abnegación y entrega a los que se pastorea. No es para hacerse grande o importante, sino todo lo contrario. La meta es formar ovejas muy agradables a Dios, incluso al precio de su propia vida.

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Contraste entre la exigencia del Antiguo Testamento y el tiempo de la gracia

Al leer el Antiguo Testamento queda bien claro que Dios exigía de su pueblo terrenal que le diera anualmente una parte de sus ingresos, es decir, la décima parte o el diezmo. Este era un mandamiento adicional a los sacrificios obligatorios que se debían ofrecer a causa de los pecados cometidos, al impuesto del templo y a parte de las cosechas del campo, entre otras ofrendas.

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¿Cuáles son los resultados?

¡Qué maravilloso es que otras personas puedan ser bendecidas por medio de nuestras ofrendas! Ellas a su vez agradecerán y bendecirán al Señor y nuestro donativo subirá a Dios en olor fragante, lo cual agradará Su corazón. Leemos en Filipenses capítulo 4 que el donativo que ellos habían enviado a Pablo cuando él estaba encarcelado suplió sus necesidades.

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¿Cuándo dar nuestra ofrenda?

Pablo dijo a los Corintios que apartaran sus ofrendas al comienzo de cada semana, según hubieran prosperado durante la semana pasada (1 Corintios 16:1-2). Así, con base a esto, un domingo podían apartar un poco más, otro domingo, quizás algo menos.

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¿Cuánto nos pide el Señor?

¿Nos pide el Señor realmente el diezmo (o sea el 10%) de nuestros ingresos, como en varias congregaciones muchos predican y exigen? Romanos 12:1 nos da la respuesta: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”.

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David

Antes de ser rey de Israel, David cuidaba las ovejas de su padre. Era pastor. Fue el quien escribió el Salmo 23. Pudo hacerlo porque él mismo como pastor sabía lo que un buen pastor debe hacer. Pero también porque como oveja gozaba de los cuidados de su Buen Pastor, Dios. Cuando David se ofreció para ir a pelear contra Goliat, convenció a Saúl con estas palabras:

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Donativos u ofrendas personales

Aunque apartemos nuestra ofrenda cada primer día de la semana, cuando estamos reunidos, la Biblia también nos exhorta a ayudar personalmente a un hermano necesitado, como vimos en 1 Juan 3:16-17. Es una cosa privada entre el necesitado y yo, delante del Señor.

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Ejemplos de las Escrituras: La iglesia de Corinto

Después de haber recibido la primera carta del apóstol Pablo, la asamblea de Corinto había al fin puesto bajo disciplina y excluido al malvado fornicario que se hallaba entre ellos (1 Corintios 5). Luego leemos en la segunda carta a los corintios que el apóstol exhorta a la asamblea a perdonar a dicho hermano y a consolarle, para que no sea consumido de demasiada tristeza (2 Corintios 2:5-11).

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Ejemplos de las Escrituras: La lepra

Cuando en Israel se temía que alguien pudiera tener lepra (en sentido figurado esta terrible enfermedad es una imagen del pecado), en Levítico 13 y 14 se lee cómo esta persona era aislada durante 7 días. Después de este tiempo, el sacerdote tenía que mirar a la persona para comprobar si realmente se trataba de un caso de lepra.

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El camino de regreso

Todo esto nos muestra claramente que no existe algo como «un leve pecado» en la vida de un creyente o uno que no tenga consecuencias. Aun un solo pecado tiene consecuencias graves, y mucho más cuando se trata de una vida de pecado, como por ejemplo el alcoholismo o la fornicación. ¿Somos conscientes del hecho de que, como dice J. N.

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El diezmo, ¿se puede aplicar a la Iglesia?

Hoy en día muchas congregaciones cristianas han tomado como principio, ordenanza y práctica esta ley del diezmo, como que si tuviera una aplicación para la Iglesia de hoy. Ellas defienden su punto de vista con los versículos del Antiguo Testamento.

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El motivo para dar: ¿Temor y recompensa o amor y obediencia?

Hagámonos la pregunta: «¿Cuál es mi motivo para ofrendar?». El Nuevo Testamento nos enseña que debemos dar alegremente, motivados por el amor, no por obligación, sino voluntariamente y de corazón.

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El pecado cometido debe ser juzgado

Muchas personas no se consideran culpables de sus faltas inconscientes; parten del principio de que Dios no puede reprocharles su ignorancia y que tomará en cuenta su «buena voluntad». ¡Funesta ilusión! Si Dios previó un sacrificio por los pecados cometidos por error, ello es la prueba de que el pecador, aun ignorante, es culpable ante Él.

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El pecado me quita el gozo de la comunión con el Padre

Aunque mi hijo me desobedezca, sigue siendo mi hijo; sin embargo, falta la alegría entre los dos. Esto es así entre padres e hijos sobre toda la faz de la tierra.

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El pecado y los pecados

La epístola a los Romanos nos enseña que Dios tuvo que ocuparse de dos cuestiones: la de los pecados (cap. 1 a 5:11) y la del pecado (cap. 5:12 al cap. 8). Tuvo que condenar al árbol tanto como a los frutos, esto es, al pecado en nuestra naturaleza como a los actos producidos por ella.

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El perdón, la disciplina y la restauración

Había transcurrido cierto tiempo desde la falta cometida por David. La guerra contra Amón, comenzada en el capítulo precedente que, por sí solo, abarca acontecimientos de casi un año, continuaba todavía. El estado de sitio de Rabá no había acabado, y sabemos que en esa época el asedio de una ciudad podía durar años.

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¿Es usted bieun naventurado?

Cuanto más ha gemido otrora el alma bajo el peso de sus pecados, tanto más gusta de la felicidad de la que nos hablan los versículos 1 y 2. ¿Es usted uno de esos bienaventurados? Si no lo es, el versículo 5 le indica el camino para llegar a serlo: el del arrepentimiento y la confesión (compárese Lucas 15:18).

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Faltas que debían expiarse mediante un sacrificio

Los versículos 1 a 4 ofrecen ejemplos de las faltas que debían expiarse mediante un sacrificio. Se trata de actos cuya gravedad quizá no hubiéramos discernido si la Palabra, divina medida de la conciencia, no los hubiera condenado: por ejemplo, dejar de dar un testimonio, tener un contacto pasajero con lo impuro, proferir palabras ligeras. Hasta se puede ser culpable guardando silencio (v.

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Instrucciones del Nuevo Testamento

En la vida del Señor, mientras estuvo aquí en la tierra, en muchas ocasiones registradas en los Evangelios para nuestra enseñanza, Él no actuó según las prescripciones de la ley. Más bien obró conforme a su gracia, amor, compasión y justicia, y de acuerdo a las necesidades que se le presentaban. Él habló con una mujer samaritana; no condenó a una mujer sorprendida en pecado.

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Jacob

Considerando a Jacob en su vida de pastor, veremos que este trabajo no es para los cobardes, no es un trabajo fácil, no ofrece una vida cómoda; esta labor requiere una entrega incondicional, estar más dispuesto a dar que a recibir, estar pronto a sacrificarse. El pastor no puede esperar ser servido, sino todo lo contrario; debe servir y dar su vida por las ovejas.

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Jesús lo ha hecho todo para darnos una plena seguridad

Un israelita escrupuloso siempre podía temer que algún pecado cometido por error se le hubiera olvidado. Y apenas acababa de traer un costoso sacrificio cuando una nueva infidelidad podía exigir otro. Hoy en día, a pesar de las certidumbres de la Palabra de Dios, muchos cristianos todavía viven con el mismo temor.

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La caída

Dios es deshonrado por la caída de un creyente

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