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Los siete atributos de Cristo
La introducción del libro (v. 1-8) concluye con la revelación de cuatro títulos de gloria de Cristo, agregados a los tres mencionados en el saludo (v. 5), para completar la plenitud de los atributos de nuestro Salvador
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Naturaleza de la ciudad:
Después de esta aproximación general, descubrimos la naturaleza muy preciosa de cada una de las partes de la ciudad. En el orden, la descripción cubre primero el muro, la ciudad misma, los doce cimientos del muro, las doce puertas y la calle de la ciudad.
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Pérgamo
He aquí un cuadro conmovedor de los caracteres proféticos de la Iglesia cuando un mundo enemigo se convierte en su protector. Declarándose también cristiano (en el año 313), el emperador romano Constantino reconoció la religión cristiana. Un poco más tarde, el emperador Teodosio (año 392) la declaró única religión oficial del imperio romano.
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Plan del libro del Apocalipsis
La división del libro en tres partes aparece en la instrucción dada al apóstol Juan: “Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de estas” (cap. 1:19).
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¿Puede la nueva naturaleza mejorar a la vieja?
Sólo existe una respuesta: Nada puede mejorar a la carne. Se ha intentado hacerlo de todas las maneras posibles, desde la caída de Adán en el Edén hasta la cruz de Cristo en el Calvario. Pero, ¿cuál ha sido el resultado? El hombre desobedeció voluntariamente la santa ley de Dios, cuando Dios, por ser justo, le pedía que le obedeciese.
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¿Qué diferencia hay entre los dos casos?
Ahora bien, ¿cuál de estas dos familias le parece que estaba más salva? Tal vez diga que la segunda, cuyos miembros gozaban de la tranquilidad que les daba la confianza en Dios.
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¿Qué naturaleza satisfacer?
Hemos visto la convivencia de dos naturalezas que, debido a su diferencia de origen, tienen gustos completamente distintos; existen, pues, “las cosas de la carne” y “las cosas del “Espíritu” (v. 5). No olvidemos que estas dos naturalezas reclaman a diario ser satisfechas, conforme a sus respectivas necesidades.
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Relaciones exteriores
Ahora la Iglesia es vista en relación con el mundo milenario.
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Resumen de la posición de la Iglesia
La parte profética del libro del Apocalipsis se termina con esta visión de la Iglesia. Objeto de un propósito divino eterno, la Iglesia es edificada por Cristo para pertenecerle por siempre. Celestial y divina en su origen y su destino, la Iglesia refleja, por sus caracteres y sus bendiciones, las glorias variadas del Cordero, ya en el reino milenario y en la eternidad.
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Saludo de parte de las personas divinas
Juan anuncia la gracia y la paz a las siete asambleas de Asia, de parte de las tres Personas de la Divinidad:
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Sardis
Sardis, ciudad principal del reino de Lidia, antiguamente era una ciudad próspera. Creso, uno de los reyes que fundó su capital, fue el símbolo de la riqueza. En tiempos del apóstol Juan, la ciudad cayó en el olvido. El nombre de Sardis significa probablemente «un residuo»; es tal vez una alusión profética a los reformadores que debían salir de la masa infiel de Tiatira.
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Satanás atado
Esta cuarta visión del apóstol describe la suerte temporal de Satanás durante el milenio. A pesar de su rol mayor en la rebelión universal de los hombres contra Dios y contra Cristo, el nombre de Satanás y su acción no habían sido mencionados hasta allí.
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Tiatira
En Tiatira, la cuarta asamblea, el Espíritu Santo describe la continuación y el final de la historia de la Iglesia, tal como fue formada en tiempo de los apóstoles. Su término, “hasta el fin” (v. 26), es el retorno del Señor. En Tiatira, por primera vez en una asamblea, el regreso del Señor es presentado.
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“Todo aquel que es nacido de Dios… no puede pecar”
Observemos que con el “no puede pecar” no se trata de una cosa extraordinaria que sólo se realiza en unas pocas personas que, como se dice, «tienen fe por ello». Esta afirmación abarca a todos los que han nacido de nuevo: “Todo aquel que es nacido de Dios…”
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Un joven que se apoya en sus sentimientos
Veamos otro ejemplo. Un joven debe recibir una gran fortuna; para ello la única condición que se le exige es ser mayor de edad. Una mañana el padre le dice:
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Una bienaventuranza
Debido a la inminencia de los acontecimientos futuros, una bienaventuranza (o una felicidad) es prometida al que lee, a los que oyen y guardan las palabras de esta profecía. Es necesario acostumbrarnos a leer la Palabra, a escucharla atentamente cuando nos es presentada, y luego guardarla, es decir, someternos a ella, de manera que tenga una influencia poderosa en nuestras almas.
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Una fe verdadera
Tal vez el lector diga: «¿Cómo puedo estar seguro de que tengo la verdadera fe?». A esta pregunta solo cabe responder de la siguiente manera: ¿Confía usted en el verdadero Salvador, es decir, en el bendito Hijo de Dios?
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Una ilustración doméstica
La siguiente historia nos podrá servir de ilustración: Una campesina que deseaba tener patitos, puso a una gallina a empollar huevos de pata; después de una semana se dio cuenta de que un enemigo de la clueca había destruido la mayor parte de los huevos. Entonces decidió reemplazarlos por huevos de gallina.
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Una joven y su problema
–Creo verdaderamente en él –me dijo con cierta tristeza una joven–; sin embargo, no me atrevo a decir que soy salva por temor a mentir. Esta joven era hija de un carnicero y su padre había ido aquel día a la feria.
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Vista exterior de la ciudad
El apóstol oye las mismas palabras que había oído anteriormente (cap. 17:1; 21:9), pronunciadas por uno de los siete ángeles que tenían las siete copas de juicio. La primera vez era para ver la ciudad terrenal y escuchar la sentencia de juicio de la segunda Babilonia, la ramera. Ahora se trata de la ciudad celestial, la esposa del Cordero.
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