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Cántico de Moisés

Alabanza respecto a la destrucción del opresor gentila.

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Capítulo 1

En Ana se ve algo notable: su carácter es el del creyente en todas las edades. Su nombre significa “gracia”; pero antes de corresponder a este nombre, ella representa la carne incapaz de llevar fruto para Dios. Siempre es necesario empezar por ahí.

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Capítulo 10

Samuel ungió a Saúl por príncipe sobre el pueblo de Dios y le predijo las señales que le sucederían en el camino, en relación con su unción como rey. Estas señales tenían una gran importancia: todo el futuro de Saúl dependía de la manera en la cual las comprendiese.

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Capítulo 11

Tan pronto como se establece la realeza, aparece en la escena Nahas amonita, temido enemigo de Israel, aunque no su gran enemigo interno como el filisteo, instalado en el collado de Dios, respecto al cual Dios había dicho: Saúl 

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Capítulo 12

Con la renovación de la realeza, la carrera de Samuel como juez naturalmente llegó a su fin. Este capítulo 12 es, por así decirlo, el testamento de toda la actividad desplegada por Samuel como conductor de Israel. “He oído”, dice, “vuestra voz en todo cuanto me habéis dicho, y os he puesto rey.

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Capítulo 13

Clausurada la actividad de Samuel como juez, el primer versículo de este capítulo introduce un tema nuevo.

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Capítulo 14

Este capítulo forma un contraste absoluto con el precedente. En Saúl hemos visto la locura y la debilidad de la carne; en Jonatán encontraremos la sabiduría y el poder de la fe.

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Capítulo 15

El cuadro resumido del reinado de Saúl termina con el último versículo del capítulo 14. El capítulo 15 nos es presentado como narración aparte, a causa de la importancia de su contenido. Aquí encontramos la razón del rechazo definitivo de Saúl, rechazo que precisa la introducción de David, el rey según Dios.

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Capítulo 16

Aquí empieza la historia del verdadero rey según Dios, habiendo terminado practicamente la de Saúl, el rey según la carne, por su rechazo definitivo.

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Capítulo 17

El capítulo 16 nos esbozó el cuadro general del carácter de David en su posición como ungido de Dios y, de manera particular, en sus relaciones con Saúl. El capítulo 17 vuelve a empezar, por así decirlo, el cuadro de su historia desde otro punto de vista.

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Capítulo 18

Aquí entramos en un tercer período de la historia de Jonatán. En el capítulo 13 obtuvo una victoria sin beneficio para el pueblo de Dios. En el capítulo 14 se cumplió una gran liberación por la energía de su fe, desplegada en el combate contra el enemigo. Aquí Jonatán entabló una relación personal con David, vencedor de Goliat.

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Capítulo 19

En el capítulo anterior Saúl utilizó medios indirectos para deshacerse del ungido del Señor; aquí urdió una verdadera conspiración contra él: “Habló Saúl a Jonatán su hijo, y a todos sus siervos, para que matasen a David” (v. 1).

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Capítulo 20

“Después David huyó de Naiot en Ramá, y vino delante de Jonatán, y dijo: ¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es mi maldad, o cuál mi pecado contra tu padre, para que busque mi vida?” (v. 1).

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Capítulo 21

En el capítulo precedente, David se mostró un poco inferior a su carácter. Aquí sucedió lo mismo, porque mintió a Ahimelec, y en presencia de Aquis se valió de un ardid que no le honraba. Sin embargo en Nob (v. 1-6) nos ofrece uno de los rasgos más importantes del Mesías rechazado. Este incidente es recordado en Mateo 12:1-8, Marcos 2:23-28 y Lucas 6:1-5.

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Capítulo 2:1-11

La conciencia de su estado irremediable, el quebrantamiento y la humillación, habían preparado a Ana para recibir la gracia que Dios le concedía dándole a Samuel. Pero apenas lo tuvo entre sus brazos maternos, debió separarse de él para consagrarlo a Dios.

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Capítulo 2:12-36

La continuación de este capítulo nos muestra el estado de ruina en el cual había caído el sacerdocio. “Los hijos de Elí eran hombres impíos”. ¡Terrible afirmación cuando se trata de lo que, en Israel, estaba más cerca de Dios! El pecado de estos hombres tenía dos caracteres: hacían caso omiso de los derechos de aquellos que iban a adorar a Dios, adueñándose de su porción (v.

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Capítulo 22

“Yéndose luego David de allí, huyó a la cueva de Adulam” (v. 1). Fue allí donde compuso el hermoso Salmo 142, el cual expresa los sentimientos que llenaban su alma en su soledad. “No hay quien me quiera conocer; no tengo refugio, ni hay quien cuide de mi vida” (v. 4). “En el camino en que andaba, me escondieron lazo” (v.

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Capítulo 23

Los filisteos combatieron a Keila. David hubiera podido no intervenir y dejar a Saúl el cuidado de socorrerlos, pero semejante abstención estaba lejos de los pensamientos del hombre de fe. David rechazado se convirtió aquí en un salvador para Israel. Se puso en la brecha, pero no sin haber consultado al Señor.

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Capítulo 24

Saúl, al volver de su campaña contra los filisteos, reunió 3.000 hombres escogidos para capturar a David. Así de una vez persiguió a los enemigos de Israel y al salvador de Israel. Un celo exterior por la protección del pueblo de Dios bien puede asociarse con un verdadero odio a Cristo.

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Capítulo 25

Samuel murió (v. 1), y su muerte fue como el preámbulo de la última época de la historia de Saúl. Este fiel siervo había juzgado a Israel en tiempos difíciles y había ejercido en su favor el oficio sacerdotal en medio del debilitamiento que había seguido a la ruina del sacerdocio.

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Capítulo 26

Los zifeos reaparecieron con sus ofertas de traición. Sin preocuparse por la injusticia del rey, ni por la gracia desplegada por David a su respecto, se volvieron hacia aquel de quien esperaban obtener ventajas o cuyo desagrado podría perjudicarles. Semejante desprecio a la persona y al carácter de David es tal vez más espantoso que la violencia grosera de Nabal.

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Capítulo 27

“Dijo luego David en su corazón: Al fin seré muerto algún día por la mano de Saúl; nada, por tanto, me será mejor que fugarme a la tierra de los filisteos, para que Saúl no se ocupe de mí, y no me ande buscando más por todo el territorio de Israel; y así escaparé de su mano” (v. 1).

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Capítulo 28

Llegó el día –David no podía escapar de esta coyuntura– cuando los filisteos reunieron nuevamente sus ejércitos para hacer la guerra a Israel. La posición falsa de David en medio de ellos quedó puesta en evidencia. ¡Pobre David! ¿Qué hacer? ¿Cómo retroceder después de haber engañado al enemigo acerca de sus empresas y sus simpatías?

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Capítulo 29

Los ejércitos de los filisteos y de Israel llegaron cada uno a su lugar de reunión. “David y sus hombres iban en la retaguardia con Aquis”, porque se habían convertido en sus guardaespaldas, según la promesa del rey. Los jefes de los filisteos desconfiaban: “¿Qué hacen aquí estos hebreos?”.

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