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Versículos 8-9
Aquí vemos no solamente que Dios nos ha destinado para la bendición en la que seremos introducidos en el futuro; y no solamente que poseemos la redención de nuestras almas y el perdón de los pecados según las riquezas de su gracia, sino también que esta misma gracia abundó para con nosotros a fin de que en el presente podamos tener el conocimiento de Su propósito.
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Versículos 9-10
Estos dos versículos son parentéticos y se introducen para demostrar la grandeza de la victoria de Cristo. En la cruz Él descendió hasta el lugar más bajo en que el pecado puede colocar a un hombre. Y desde ese abismo donde, como Sustituto, fue hecho pecado, subió al lugar más elevado en el que un hombre puede ser colocado: la diestra de Dios.
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Versículos 9-11
La predicación del Evangelio daba lugar a la segunda parte del servicio de Pablo, el cual consistía en aclarar a todos el misterio, en dar a conocer a todos los hombres de qué manera, de eternidad a eternidad, se lleva a cabo el designio de Dios en el curso del tiempo mediante la formación de la Iglesia en la tierra, y así revelar lo que hasta entonces había permanecido escondido en Dios desde
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Vista exterior de la ciudad
El apóstol oye las mismas palabras que había oído anteriormente (cap. 17:1; 21:9), pronunciadas por uno de los siete ángeles que tenían las siete copas de juicio. La primera vez era para ver la ciudad terrenal y escuchar la sentencia de juicio de la segunda Babilonia, la ramera. Ahora se trata de la ciudad celestial, la esposa del Cordero.
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