Oseas
Oseas

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 13

Síntesis de los mensajes del profeta

«Nada hay más conmovedor en la boca de Dios que esa mezcla de reproches, ternura y llamados a volver a momentos más felices. Pero todo fue en vano; Dios tuvo que juzgar y recurrir a su soberana gracia, la que llevará a Israel al arrepentimiento y a él» (J.N.D.).

“No conocerás a… otro salvador sino a mí dice Jehová.

Efraín deberá convencerse de ello después de haber esperado en vano que sus reyes y sus jueces lo librasen (v. 10). “En ningún otro hay salvación” confirma Hechos 4:12 al hablar del nombre del Señor Jesús.

Dios conoció a su pueblo en el desierto. Entonces Israel andaba en pos de él en tierra no sembrada (v. 5; Jeremías 2:2). Como lo dijo alguien, mientras no había más que Dios y la arena, le era muy necesario contar con Jehová a cada paso; más tarde, en cambio, la prosperidad con la saciedad contribuyeron a su culpable alejamiento (v. 6; Deuteronomio 32:15, 18). Por desdicha, así ocurre a menudo en la vida del cristiano. Tan pronto como piensa que no ha de contar con el Señor para sus necesidades de cada día, corre el riesgo de enorgullecerse y olvidar al Dios de quien depende.

1 Corintios 15:55 se hace eco del grito de victoria del versículo 14. A partir de la promesa tocante a la liberación final de Israel, el Espíritu eleva nuestras miradas hacia la resurrección y hacia Aquel que venció la muerte.