Oseas
Oseas

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 7

Una torta no volteada

“Yo quería sanar a Israel” (v. 1, V. M.). Yo los iba a redimir (v. 13, V. M.) Tal es también el pensamiento del Señor respecto a usted, amigo todavía inconverso. Pero es necesario que su deseo responda al Suyo (Juan 5:6). Más tarde Jesús también dirá a Jerusalén: “¡Quise juntar a tus hijos… y no quisiste!” (Lucas 13:34).

Ya consideramos el deplorable estado moral de Israel bajo los rasgos de una mujer adúltera (cap. 2) y de una novilla indómita (cap. 4:16). Aquí sucesivamente se lo compara con una masa de pan leudado (v. 4), una torta no volteada (v. 8), una paloma incauta (v. 11) y un arco engañoso (v. 16). Con tono irónico Jehová condena tanto su soberbia como su falta de inteligencia. Mezclarse con extraños tuvo por efecto consumir la fuerza de Efraín. Las “canas” son la señal de que está bajando la energía…“mas él no lo sabe” (v. 9, V. M.) En lo que nos concierne, sepamos que confraternizar con el mundo, bajo cualquier forma que sea, hace perder al creyente su comunión con el Señor y le priva, pues, de toda energía espiritual, sin que él tenga conciencia de ello. El ejemplo de Sansón lo confirma de la más solemne manera (Jueces 16; léase v. 19-20).