Mateo

Versión Moderna 2025

7

1No juzguéis, para que no seáis juzgados.2Porque con el juicio que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida que medís, se os medirá.3¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no adviertes la viga que está en tu mismo ojo?4O ¿cómo dirás a tu hermano: Deja, echaré fuera la paja de tu ojo? ¡y he aquí una viga en tu propio ojo!5¡Hipócrita! echa fuera primero la viga de tu ojo, y entonces verás claramente para echar fuera la paja del ojo de tu hermano.6No deis lo asanto a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos; no sea que las rehuellen con sus pies, y volviéndose sobre vosotros, os despedacen.

7Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

8Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.9O ¿qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pidiere pan, le dará una piedra?10¿o si le pidiere un pescado, le dará una serpiente?11Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las piden?12Por tanto todo lo que quisiereis que los hombres hicieren con vosotros, haced vosotros también así con ellos: bporque esto es la Ley y los Profetas.13Entrad por la puerta angosta; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición; y muchos son los que entran por ella:

14porque la puerta es angosta, y estrecho el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.15Guardaos de los falsos profetas, los cuales vienen a vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces.

16Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?17Así todo árbol bueno lleva buenos frutos; pero el árbol cmalo lleva malos frutos.18No puede el árbol bueno llevar malos frutos, ni el árbol malo llevar frutos buenos.19Todo árbol que no lleva buen fruto es cortado y echado en el fuego.20Así que por sus frutos los conoceréis.21No todo aquel que me dice: ¡Señor! ¡Señor! entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

22Muchos me dirán en aquel día: ¡Señor! ¡Señor! ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchas obras poderosas?23y entonces yo les protestaré: ¡Nunca os conocí! ¡apartaos de mí, obradores de la iniquidad!24Por tanto todo aquel que oye estas palabras mías, y las hace, será semejante a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca.

25Y cayó la lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa, y no cayó; porque estaba fundada sobre la roca.26Mas todo aquel que oye estas palabras mías, y no las hace, será semejante a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena:27y cayó la lluvia, y vinieron ríos y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa, y cayó; y fue grande la ruina de ella.28Y sucedió que cuando Jesús hubo acabado de decir estas palabras, las multitudes quedaron asombradas de su enseñanza;

29porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no a la manera de los escribas de ellos.
  • a1 S. 21:4.
  • bGá. 6:2.
  • cGr. podrido.