Marcos

Versión Moderna 2025

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1aY llegaron a la otra orilla del mar, al país de los Gadarenos.2Y saliendo él de la barca, en seguida le vino al encuentro, desde los sepulcros, un hombre bcon espíritu inmundo;3el cual tenía su morada en los sepulcros; y ninguno le podía atar, ni aun con cadenas;4porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas; y las cadenas habían sido rotas por él, y los grillos hechos pedazos; ni nadie tenía fuerzas para domarle.5Y todo el tiempo, de noche y de día, iba dando voces por las montañas, y en los sepulcros, y cortándose con piedras.6Y viendo a Jesús de lejos, corrió y cprosternóse ante él;7y clamando a gran voz, decía: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? ¡te conjuro por Dios que no me atormentes!8porque le había dicho: Sal de este hombre, espíritu inmundo.9Y le preguntó: ¿Cuál es tu nombre? Y él dijo: Legión es mi nombre; porque somos muchos.10Y le rogaba con instancia que no los enviase fuera del país.11Mas había allí, en la dfalda de la serranía, una grande piara de cerdos, paciendo.12Y los demonios le rogaron, diciendo: Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos.13Y se lo permitió. Salieron entonces los espíritus inmundos, y entraron en los cerdos; y la piara (eran como dos mil), lanzóse furiosamente por un despeñadero en el mar y se ahogaron en el mar.14Y los que los apacentaban huyeron, y lo contaron en la ciudad y por los campos. Salieron, pues, las gentes a ver qué era aquello que había acontecido.15Y vienen a Jesús, y miran al endemoniado sentado, vestido y en su juicio cabal; el mismo que había tenido la legión; y tuvieron temor.16Y les refirieron los que lo habían visto, cómo esto había acontecido al endemoniado, y aquello de los cerdos.17Y comenzaron a rogarle que se retirase de los términos de ellos.18Y como iba a entrar en la barca, aquel que había sido endemoniado le rogaba que le permitiese estar con él.19Pero Jesús no lo consintió; antes le dijo: Véte a tu casa, a los tuyos, y diles cuán grandes cosas el Señor ha hecho por ti, y cómo se ha compadecido de ti.20Y él se fué, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho por él: y todos se maravillaban.21Y cuando Jesús hubo pasado otra vez en la barca al otro lado, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba a la orilla del mar.

22eY viene uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo; y viéndole, cae a sus pies,23y le ruega mucho, diciendo: Mi hijita está fmuriéndose. ¡Ruégote que vengas, y pongas sobre ella tus manos para que sane y viva!24Y Jesús fué con él; y le seguía mucho tropel de gente, y le apretaba.25Y una mujer, que hacía doce años que padecía flujo de sangre,

26y había sufrido mucho por parte de muchos médicos, y había gastado todo su haber, y nada había aprovechado, sino antes le iba peor;27habiendo oído las cosas que contaban de Jesús, llegóse en el gentío, detrás de él, y tocó su vestido:28porque decía: ¡Si yo tocare siquiera su vestido, sanaré!29Y al instante se secó la fuente de su sangre, y conoció en su cuerpo que había sido sanada gde aquella enfermedad.30Y luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que de él había salido, se volvió en medio del gentío, y dijo: ¿Quién tocó mis vestidos?31Y sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿quién me tocó?32Pero él seguía mirando alrededor para ver a aquella que había hecho esto.33La mujer, pues, temerosa y temblorosa, sabiendo lo que le había sido hecho, vino, y cayendo en tierra delante de él, le dijo toda la verdad.34Mas él le dijo: Hija, tu fe te hha salvado; véte en paz, y queda sana de tu enfermedad.35Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del jefe de la sinagoga, diciendo: Tu hija ya murió, ¿para qué molestas más al Maestro?

36Pero Jesús, entreoyendo la razón que se decía, dice al jefe de la sinagoga: No temas; cree solamente.37Y no permitió que nadie siguiese con él, sino Pedro y Santiago y Juan, hermano de Santiago.38Y llegan a casa del jefe de la sinagoga: y mira Jesús el alboroto, y los que lloraban y daban grandes alaridos.39Y habiendo entrado dentro, les dice: ¿Por qué hacéis alboroto y lloráis? La niña no ha muerto, sino que iduerme.40Y ellos se reían de él. Mas habiendo echado fuera a todos, toma al padre y a la madre de la niña y a los que con él estaban, y pasa adentro, donde estaba la niña.41Y tomándola de la mano, le dice: ¡Talithá cum! que traducido, quiere decir: Niña, a ti te digo, ¡levántate!42Y al instante la doncella se levantó, y echó a andar; pues era de doce años. Y ellos se asombraron con grande asombro.43Mas él les amonestó mucho que nadie lo supiese: y dijo que a ella le dieran de comer.
  • aMt. 8:28-34; Lc. 8:26-40.
  • bCp. 1:23.
  • cGr. le adoró, o reverenció.
  • d=junto al monte.
  • eMt. 9:18-26; Lc. 8:41-56.
  • fGr. tiene lo último (de vida).
  • gGr. del azote. Comp. Ver. 34.
  • hGr. sanado.
  • iJn. 11:11.