Marcos

Versión Moderna 2025

6

1aY partiendo Jesús de allí, viene a su tierra; y sus discípulos le siguen.2Y venido el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos al oírle quedaron atónitos, diciendo: ¿De dónde tiene éste estas cosas? ¿y qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿y qué quieren decir tan grandes milagros hechos por sus manos?3¿No es éste el carpintero, hijo de María, y hermano de Santiago, y José, y Judas, y Simón? ¿y no están sus hermanas aquí con nosotros? Y se escandalizaban en él.4Mas Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su tierra, y entre sus parientes, y en su casa.5Y no podía hacer milagro alguno allí, salvo que poniendo las manos sobre algunos pocos enfermos, los sanó.6Y maravillóse de la incredulidad de ellos.7bY llamó a sí los doce, y comenzó a enviarlos de dos en dos: y les dió autoridad sobre los espíritus inmundos;

8y les mandó que no llevasen nada para el camino, sino solamente un báculo; ni alforja, ni pan, ni dinero en su cinto;9mas que calzasen sandalias; y que no vistiesen dos túnicas.10Y les dijo: Dondequiera que entréis en una casa, permaneced allí hasta que salgáis de aquel lugar.11Y si en algún lugar no os recibieren, ni os oyeren, en saliendo de allí, sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies para testimonio a ellos. cEn verdad os digo que será mas llevadera la condena de Sodoma o Gomorra en el día del juicio, que la de aquella ciudad.12Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen:13y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban.14dY oyó de ello el rey Herodes (porque el nombre de Jesús se había hecho manifiesto) y decía: Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos, y por eso poderes milagrosos obran en él.

15Otros decían: Es Elías. Y decían otros: Es algún profeta, como uno de los antiguos profetas.16Mas oyendo de ello Herodes, decía: ¡Es Juan, a quien yo degollé: él ha resucitado!17porque Herodes mismo había enviado, y prendido a Juan, y le había encadenado en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Filipo su hermano; pues se había casado con ella.18Porque Juan decía a Herodes: No te es lícito tener la mujer de tu hermano.19Y Herodías se le puso en contra, y quería matarle, mas no podía;20porque Herodes temía a Juan, conociendo que era hombre justo y santo, y emiraba por su seguridad; y cuando le oía, hacía muchas cosas, y le escuchaba con gusto.21Mas sucedió que presentóse un día favorable, en que Herodes, en su cumpleaños, dió un convite a sus grandes, y a los tribunos, y a la gente principal de Galilea.22Y cuando entró la hija de Herodías misma y danzó, dió gusto a Herodes y a los que le acompañaban en la mesa; y el rey dijo a la doncella: Pídeme cuanto quisieres, y te lo daré.23Y se lo juró diciendo: Todo cuanto me pidieres te lo daré, hasta la mitad de mi reino.24Y saliendo ella, dijo a su madre: ¿Qué pediré? Y ella dijo: La cabeza de Juan el Bautista.25Ella, pues, al instante, entrando apresuradamente a donde estaba el rey, pidió, diciendo: Quiero que ahora mismo me des en una fbandeja la cabeza de Juan el Bautista.26Y el rey se puso muy triste; mas a causa de sus juramentos, y de los que estaban con él a la mesa, no quiso rechazarla.27Y enviando inmediatamente uno de su guardia, mandó traer la cabeza de Juan. Y éste fué, y le cortó la cabeza en la cárcel;28y trayendo su cabeza en un trinchero, la dió a la doncella; y la doncella la dió a su madre.29Y cuando sus discípulos lo supieron, vinieron, y alzando su cadáver, lo pusieron en un sepulcro.30gY los apóstoles, reuniéndose con Jesús, le dieron cuenta de todo; de cuanto habían hecho, y de cuanto habían enseñado.

31Y él les dijo: Venid vosotros mismos aparte a un lugar desierto, y descansad un poco. Porque eran muchos los que venían e iban; de manera que ni para comer tenían tiempo.32Partieron, pues, en la barca a un lugar desierto y apartado.33Pero las gentes los vieron en tanto que se iban, y muchos le conocieron; y de todas las ciudades concurrieron allá a pie, y llegaron antes que ellos.34Y saliendo Jesús, vió una gran multitud, y compadecióse de ellos, porque eran como ovejas que no tienen pastor: y comenzó a enseñarles muchas cosas.35Y cuando el día estaba ya muy avanzado, se llegaron a él sus discípulos, diciendo: Desierto es este lugar, y el día está muy avanzado:

36despídelos, para que se vayan a los campos y las aldeas de alderedor, y compren para sí algo de comer.37Mas él respondiendo, les dijo: Dadles vosotros de comer. Y le dijeron: ¿Hemos de ir y comprar doscientos denarios de pan, y dárselo a comer?38Él les dice: ¿Cuántos panes tenéis? id, y vedlo. Y ellos, al saberlo, dijeron: Cinco, y dos peces.39Y les mandó que hiciesen recostar a todos por compañías sobre la hierba verde.40Y se sentaron por partidas de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta.41Y tomando los cinco panes y los dos peces, miró al cielo, y los bendijo; y partiendo los panes, dió a los discípulos, para que se los pusiesen delante: y repartió los dos peces entre todos.42Y comieron todos, y se saciaron;43y alzaron doce cestos llenos de los pedazos de pan y de los peces.44Y los que comieron de los panes eran como cinco mil hombres.45hE inmediatamente obligó a sus discípulos a entrar en la barca, e ir delante, al otro lado, a Betsaida, en tanto que él mismo despedía la multitud.

46Y habiéndose separado de ellos, se retiró a la montaña para orar.47Y cuando anochecía, la barca estaba en medio del mar, y él solo en tierra.48Y los vió iremando con ansia; porque el viento les era contrario. Y a eso de la cuarta vigilia de la noche, fué a ellos andando sobre el mar; y hacía como jque iba a pasarlos.49Mas ellos, cuando le vieron andando sobre el mar, pensaron que era un aparecido; y levantaron el grito:50porque todos le vieron, y se turbaron. Mas Jesús al punto habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy; no tengáis miedo!51Y subió a ellos dentro de la barca; y calmó el viento, y ellos quedaron sobremanera asombrados:52pues no habían reflexionado sobre el milagro de los panes; sino que su corazón estaba endurecido.53Y habiendo atravesado el lago, llegaron a tierra de Genesaret, y atracaron a la playa.

54Y cuando salieron de la barca, en seguida las gentes le conocieron;55y corriendo por toda aquella comarca, comenzaron a llevar de alrededor, en sus camillas, a los enfermos, adonde oían decir que estaba.56Y dondequiera que entraba, en aldeas, o en ciudades, o en los campos, ponían a los enfermos en las plazas, y le rogaban les permitiese tocar siquiera el borde de su vestido: y cuantos le tocaron, quedaron sanos.
  • aMt. 13:54-58; Lc. 4:16.
  • bMt. 10:5-42; Lc. 9:1-6.
  • cMt. 10:14.
  • dMt. 14:1-12; Lc. 3:19, 20; Lc. 9:7-9.
  • eGr. lo guardaba, o protegía.
  • f=plato.
  • gMt. 14:13-21; Lc. 9:10-17; Jn. 6:1-14.
  • hMt. 14:22-36; Jn. 6:15-21.
  • iGr. atormentados en el remar.
  • jGr. quería pasarlos.