Lucas
Versión Moderna 2025
9
1aY habiendo convocado a los doce, les dió poder y autoridad sobre todos los demonios, y para curar enfermedades.2Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar los enfermos.3Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni báculo, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengáis dos túnicas.4Y en cualquiera casa que entrareis, permaneced allí, y de allí partid.5Y dondequiera que no os recibieren, al salir de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos.6Ellos, pues, partieron, y pasaron por las aldeas, predicando el evangelio, y sanando por todas partes.7bMas Herodes el tetrarca oyó todo lo que iba sucediendo; y estaba sumamente perplejo; porque se decía por parte de algunos, que Juan Bautista había resucitado de entre los muertos;8y de otros, que Elías había aparecido; y por otros, que alguno de los antiguos profetas había resucitado.9Y dijo Herodes: A Juan yo le corté la cabeza; ¿quién, pues, es éste de quien oigo tales cosas? Y cdeseaba verle.10dY habiendo regresado los apóstoles, le declararon cuantas cosas habían hecho. Y él tomándolos consigo, se retiró aparte a un lugar desierto, que pertenecía a una ciudad llamada eBetsaida.11Y al saberlo las multitudes, le siguieron; y él las recibió, y les hablaba del reino de Dios, y sanaba a los que tenían necesidad de ser curados.12Mas el día comenzó a declinar; y llegándose los doce, le dijeron: Despide a la multitud, para que se vayan a las aldeas y los campos de alrededor, y se alberguen, y hallen vituallas; porque estamos aquí en un lugar desierto.13Pero él les dijo: Dadles vosotros de comer. Ellos dijeron: No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar alimentos para toda esta gente.14Pues eran como cinco mil hombres. Y él dijo a sus discípulos: Hacedlos recostar por partidas, como de cincuenta en cincuenta.15Y lo hicieron así, haciéndolos recostar a todos.16Tomando entonces los cinco panes y los dos peces, miró al cielo, y los bendijo; y los partió, y los dio a los discípulos para que los pusiesen delante de la multitud.17Y comieron todos y se saciaron: y alzaron de los pedazos que les sobraron, doce cestos.18fY aconteció, que estando él orando aparte, los discípulos estaban con él; y les preguntó, diciendo: ¿Quién dicen las gentes que yo soy?19Y ellos respondiendo, dijeron: Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, que alguno de los antiguos profetas ha resucitado.20Díjoles entonces: Pero vosotros, ¿quién decís que soy? Pedro respondiendo, dijo: gEl Cristo de Dios.21Mas él, con mandamiento riguroso, les mandó que a nadie hablasen de esto;22diciendo: Es necesario que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos y los hjefes de los sacerdotes y los escribas, y sea muerto, y que resucite al tercer día.23Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz cada día, y sígame.24Pues el que quisiere salvar su vida la perderá; mas el que perdiere su vida por causa de mí, la salvará.25Porque ¿qué aprovecha el hombre con ganar todo el mundo, mas destruyéndose a sí mismo o perdiéndolo todo?26Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras, de éste, el Hijo del hombre se avergonzará, cuando viniere en su propia gloria, y la del Padre y de los santos ángeles.27Mas os digo con verdad, que hay algunos de los aquí presentes, que no probarán la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios.28iY aconteció, como ocho días después de dichas estas palabras, que tomando consigo a Pedro y a Juan y a Santiago, subió al monte para orar.29Y mientras oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra y su vestido se tornó blanco y resplandeciente.30Y he aquí que dos varones hablaban con él, los cuales eran Moisés y Elías,31que aparecieron en gloria, y hablaban de su jpartida, que iba a cumplirse en Jerusalén.32Pedro empero y sus compañeros estaban cargados de sueño; mas habiendo sacudido el sueño, vieron su gloria, y a los dos varones que estaban con él.33Y sucedió que al tiempo que ellos se apartaban de él, Pedro dijo a Jesús: ¡Maestro, bueno es que nos estemos aquí! hagamos, pues, tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías: sin saber lo que decía.34Mientras él decía esto, vino una nube y les hizo sombra; y ellos tuvieron temor al entrar en la nube.35Y hubo una voz desde la nube que decía: ¡Éste es kmi amado Hijo! l¡oídle a él!36Y pasada la voz, Jesús fué hallado solo. Y ellos callaron, y por aquellos días nada dijeron a nadie de lo que habían visto.37mY sucedió al día siguiente, cuando bajaban del monte, que una gran muchedumbre de gente vino a encontrarle.38Y, he aquí, un hombre de entre el gentío levantó la voz, diciendo: ¡Maestro, ruégote que atiendas a mi hijo! porque es mi unigénito.39He aquí que un espíritu le toma, y él de repente da voces; y le arroja en convulsiones, haciéndole echar espumarajos; y a duras penas se aparta de él, después de estropearle.40Y rogué a tus discípulos que le echasen fuera; mas no han podido.41Jesús entonces respondiendo, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿hasta cuándo he de estar con vosotros y sufriros? ¡Trae acá a tu hijo!42Pero en tanto que se acercaba el muchacho, el demonio le derribó, y arrojóle en convulsiones. Pero Jesús reprendió al espíritu inmundo, y sanó al muchacho; y se lo volvió a su padre.43Y todos estaban atónitos de la grandeza de Dios.44nPenetren estas palabras en vuestros oídos: porque el Hijo del hombre va a ser entregado en mano de los hombres.45Mas ellos no entendían este dicho, y les estaba encubierto, para que no lo entendiesen: y temían preguntarle acerca de este dicho.46oY suscitóse entre ellos una disputa, sobre cuál de ellos sería pel mayor.47Mas viendo Jesús los pensamientos de su corazón, tomó un niño, y poniéndole de pie junto a sí,48les dijo: Quien recibiere a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibiere a mí, recibe al que me envió. Porque aquel que es el menor entre todos vosotros, ése es grande.49qY Juan respondiendo, le dijo: Maestro, hemos visto a cierto hombre que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo vedamos, porque no te sigue con nosotros.50Y Jesús les dijo: No se lo vedéis; porque el que no es contra vosotros, por rvosotros es.51Y aconteció que cuando se iba cumpliendo el tiempo en que él había de ser srecibido arriba, él afirmó su rostro resueltamente para ir a Jerusalén.52Y envió mensajeros delante de tsí, los cuales fueron y entraron en una aldea de los Samaritanos a prepararle hospedaje.53Mas éstos no le recibieron, porque su urostro estaba dirigido hacia Jerusalén.54Y viendo esto sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que baje fuego del cielo, que los consuma, vcomo también lo hizo Elías?55Mas volviéndose él, les reprendió, y dijo: No sabéis de qué espíritu sois;56pues el Hijo del hombre no vino para perder las vidas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.57wY andando ellos por el camino cierto hombre le dijo: Yo te seguiré a dondequiera que fueres.58Y le dijo Jesús: Las zorras tienen cuevas, y las aves del cielo nidos, mas el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.59Y dijo a otro: ¡Sígueme! Mas él dijo: Señor, permíteme que vaya primero y entierre a mi padre.60Jesús empero le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; mas anda tú y proclama el reino de Dios.61Y otro también le dijo: Te seguiré, Señor; mas permíteme primero que me despida de los que están en mi casa.62Pero Jesús le dijo: Ninguno que pusiere la mano en el arado y mirare atrás, es apto para el reino de Dios.
- aMt. 10:1-15; Mr. 6:7-13.
- bMt. 14:1-12; Mr. 6:14-29.
- cCp. 23:8.
- dMt. 14:13-21; Mr. 6:30-44; Jn. 6:1-15.
- e=ciudad de pesca. Jn. 1:44.
- fMt. 16:13-28; Mr. 8:27-38; 9:1.
- g=el Ungido, o Mesías.
- hCp. 3:2; 1 Cr. 24:3-18.
- iMt. 17:1-8; Mr. 9:2-8.
- jGr. salida.
- kIs. 42:1.
- lDt. 18:18; Hch. 3:23.
- mMt. 17:14-19; Mr. 9:14-27.
- nGr. poned.
- oMt. 18:1-5; Mr. 9:33-37.
- pMt. 16:19.
- qMr. 9:38-41.
- rVariante: nosotros.
- sCp. 24:51; Hch. 1:9.
- tGr. su rostro.
- uGr. su persona se encaminaba a.
- v2 R. 1:10.
- wMt. 8:19-22.