Lucas
Versión Moderna 2025
10
1Después de estas cosas, el Señor designó otros setenta, y los envió de dos en dos adelante de sí, a toda ciudad y lugar adonde él mismo había de ir.2Y les decía: La mies en verdad es mucha, mas los bobreros son pocos: rogad, pues, al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.3Andad; he aquí, yo os envío como a corderos en medio de lobos.4No llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado; cni saludéis a nadie por el camino.5Y al entrar en cualquiera casa, decid primeramente: ¡Paz sea a esta casa!6Y si hubiere allí algún hijo de paz, descansará vuestra paz sobre ella; mas si no, se volverá a vosotros.7Y permaneced en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os dieren; porque el trabajador es digno de su salario; no paséis de casa en casa.8Y en cualquiera ciudad donde entrareis, y os recibieren, comed lo que os pusieren delante;9y sanad los enfermos que en ella hubiere, y decidles: ¡Se ha acercado a vosotros el reino de Dios!10Mas en cualquiera ciudad en que entrareis, y no os recibieren, salid a sus calles, y decid:11¡Aun el polvo de vuestra ciudad que se ha pegado a nuestros pies, sacudimos contra vosotros; esto empero sabed, que se ha acercado a vosotros el reino de Dios!12Yo os digo que será más tolerable la condena de Sodoma en aquel día, que la de esa ciudad.13d¡Ay de ti, Corazín! ¡ay de ti, Betsaida! que si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los emilagros que han sido hechos en vosotras, ya ha mucho que se hubieran arrepentido, sentadas en cilicio y ceniza.14Empero será más tolerable la condena de Tiro y Sidón en el juicio, que la de vosotras.15Y ftú, Capernaúm, que has sido gelevada hasta el cielo, hhasta la perdición serás abatida.16El que oye a vosotros, a mí me oye; y el que a vosotros os desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí desecha al que me envió.17Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: ¡Señor, hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre!18Y él les dijo: Yo veía a Satanás que icaía del cielo como un rayo.19He aquí, os he dado potestad jpara hollar serpientes y escorpiones, y sobre todo el poder del enemigo; y nada os dañará.20Sin embargo, no os regocijéis de esto, que los espíritus os estén sujetos; mas regocijaos de que vuestros nombres están escritos en el cielo.21En aquella misma hora, Jesús regocijóse sobre manera en el Espíritu Santo, y dijo: k¡Gracias te doy, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños! ¡Sí, Padre, te doy gracias; porque así pareció bueno a tu vista!22Todas las cosas me son entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quisiere revelar.23Y volviéndose hacia sus discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven las cosas que vosotros veis;24porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver las cosas que vosotros veis, y no las vieron; y oír las cosas que vosotros oís, y no las oyeron.25Y, he aquí, un doctor de la ley se puso en pie, y para tentarle, le dijo: lMaestro, ¿haciendo qué cosa, poseeré la vida eterna?26Y él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿cómo lees?27Y él respondiendo, dijo: m «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.»28Y Jesús le dijo: Bien has respondido: haz esto, y vivirás.29Mas él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?30Jesús respondiendo, dijo: Cierto hombre iba bajando de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones; los cuales le quitaron hasta la ropa, y habiéndole cubierto de heridas, se fueron, dejándole medio muerto.31Mas por casualidad un sacerdote venía bajando por el mismo camino; y cuando le vió, pasó de largo, enfrente de él.32De igual manera un levita también, cuando vino al lugar, le miró, y pasó de largo, enfrente de él.33Mas un samaritano que iba de camino, vino cerca de él; y cuando le vió, le tuvo compasión;34y llegándose, le vendó las heridas, echando en ellas aceite y vino, y poniéndole sobre su misma bestia, le llevó al mesón, y cuidó de él.35Y al otro día cuando iba a partir, sacando ndos denarios, los dió al mesonero y le dijo: Cuida de él; y todo lo que gastares de más, yo a mi regreso te lo pagaré.36¿Quién de estos tres te parece haber sido prójimo de aquel que cayó en manos de los ladrones?37Y él dijo: Aquel que usó con él de misericordia. Jesús entonces le dijo: Vé, y haz tú lo mismo.38Y mientras iban de camino, entró en cierta aldea; y cierta mujer, llamada Marta, le recibió en su casa.39Y ésta tenía una hermana llamada María, la cual, habiéndose sentado a los pies de Jesús, escuchaba su palabra.40Pero Marta se afanaba en muchos servicios; y presentándose de repente, dijo: Señor ¿no se te da nada que mi hermana me ha dejado sola para servir? Dile, pues, que me ayude.41Pero Jesús respondiendo, le dijo: ¡Marta, Marta! cuidadosa estás, y te dejas turbar en cuanto a muchas cosas;42mas una sola cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la que no le será quitada.
- aGr. de su rostro. Cp. 9:52.
- b=trabajadores. Mt. 9:37, 38; Jn. 4:35; Comp. 2 Ts. 3:1.
- c2 R. 4:29.
- dMt. 11:21.
- eGr. los poderes, o cosas poderosas.
- fMt. 11:23.
- gJer. 51:53; Is. 14:12, 13; Comp. Gn. 11:4.
- hGr. hasta hades. Ez. 26:20; Ap. 6:8.
- iAp. 12:10.
- jMr. 16:18; Hch. 28:3-6.
- k=Te alabo. Mt. 11:25-27.
- lMt. 19:16.
- mDt. 6:4, 5; Lv. 19:18.
- n=salario de dos días de trabajo. Véase Mt. 20:2.