Lucas
Versión Moderna 2025
8
1aY aconteció un poco después, que caminaba por todas las ciudades y aldeas, predicando, y proclamando blas buenas nuevas del reino de Dios; y con él iban los doce,2y ciertas mujeres que habían sido sanadas por él de espíritus malignos, y de enfermedades; como María, que se llamaba Magdalena, de quien habían salido siete demonios;3y Juana, mujer de Chuza, mayordomo de Herodes, y Susana, y otras muchas, que les servían de sus bienes.4Y cuando se iba reuniendo una inmensa muchedumbre de pueblo, y las gentes de ciudad tras ciudad venían acudiendo a él, les habló por una parábola, diciendo:5Salió un sembrador a sembrar su simiente; y como iba sembrando, parte cayó a lo largo del camino; y fué hollada, y las aves del cielo se la comieron.6Y otra parte cayó sobre cla roca; y cuando nació, se secó, porque no tenía humedad.7Y otra parte cayó entre espinos; y los espinos, naciendo juntamente con ella, la ahogaron.8Y otra parte cayó en tierra buena; y creciendo, llevó fruto a ciento por uno. Al decir estas cosas, clamó: ¡El que tiene oídos para oír, oiga!9dY sus discípulos le preguntaron cuál sería el sentido de esta parábola.10Y él dijo: A vosotros os es dado conocer los emisterios del reino de Dios; mas a los otros les hablo por parábolas; para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.11Es pues ésta la parábola: La simiente es la palabra de Dios.12Los de a lo largo del camino son los que cuando han oído, viene luego el diablo y quita de sus corazones la palabra, para que no crean y se salven.13Los de sobre la roca son los que cuando oyen, reciben la palabra con gozo: pero éstos no tienen raíz; los cuales por algún tiempo creen, y en tiempo de tentación se apartan.14Y la que cayó entre espinos, son los que habiendo oído, siguen su camino, y son ahogados con las afanes y las riquezas y los placeres de esta vida, y no maduran fruto.15Mas la que cayó en tierra buena, son los que con corazón leal y bueno, habiendo oído la palabra, la retienen, y llevan fruto con paciencia.16fNinguno cuando enciende una luz, la cubre con una vasija, o la pone debajo de una cama; sino que la pone en el candelero, para que los que entren vean la luz.17Porque no hay cosa cubierta, que no haya de ser manifestada; ni cosa encubierta que no haya de ser conocida, y venir en plena manifestación.18Mirad, pues, cómo oís; porque al que tiene, le será dado; y al que no tiene, aun lo que parece tener le será quitado.19gEntonces vinieron a él su madre y sus hermanos; mas no podían llegar a él a causa del gentío.20Y le fué dicho: Tu madre y tus hermanos están fuera, que quieren verte.21Mas él respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen.22hY aconteció en uno de aquellos días, que entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos a la otra orilla del lago: y partieron.23Y navegando ellos, él se durmió. Y descendió un torbellino de viento sobre el lago; de manera que se iban anegando, y peligraban.24Y llegándose a él, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, perecemos! Y él despertó, y reprendió al viento y a la furia del agua; y cesaron, y se siguió la calma.25Entonces les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Mas ellos, llenos de pavor, se maravillaban, diciéndose unos a otros: ¿Quién, pues, es éste, que aun a los vientos y al agua los manda, y le obedecen?26iY arribaron al país de los Gadarenos, que está frente a Galilea.27Y habiendo salido a tierra, le vino al encuentro cierto hombre de aquella ciudad, que hacía mucho tiempo que tenía demonios, y no vestía ropa alguna, ni moraba en casa, sino en los sepulcros.28Mas cuando vió a Jesús, gritó, y cayó en tierra delante de él, y dijo a gran voz: ¿Qué tengo yo que ver contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? ¡Ruégote no me atormentes!29Pues mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre: porque hacía mucho tiempo que se había apoderado de él: y aunque procuraban sujetarle, amarrándole con cadenas y con grillos, rompía las prisiones, y era arrebatado del demonio a los desiertos.30Y Jesús le preguntó: ¿Cuál es tu nombre? Y él dijo: Legión; porque muchos demonios habían entrado en él.31Y le rogaban que no los mandase ir jal abismo.32Pero había allí una piara de muchos cerdos paciendo en la montaña: y le rogaron los demonios que les permitiese entrar en ellos. Y se lo permitió.33Entonces los demonios, saliendo del hombre, entraron en los cerdos; y la piara lanzóse furiosamente por un despeñadero en el lago, y se ahogó.34Mas los que los apacentaban, al ver lo sucedido, huyeron, y lo contaron en la ciudad y por los campos.35Y salieron las gentes a ver lo que había acontecido: y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, a los pies de Jesús, sentado, vestido, y en su juicio cabal; y tuvieron temor.36También los que lo habían visto, les contaron cómo fué sanado el que había sido endemoniado.37Y toda la muchedumbre de la región de los Gadarenos alrededor, le rogaron que se retirase de ellos; porque se había apoderado de ellos un gran temor: y subiendo en la barca, él se volvió.38Mas el hombre de quien habían salido los demonios, le rogaba le permitiese estar con él. Jesús empero la despidió, diciendo:39Vuelve a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios por ti. Y él se fué, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho por él Jesús.40kY al volver Jesús, la multitud le recibió gozosa; porque todos le estaban esperando.41Y he aquí un hombre llamado Jairo, el cual era jefe de la sinagoga, vino, y cayendo a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa;42porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo. Pero mientras iba Jesús, el tropel de gente le lapretaba.43mY una mujer que hacía doce años que padecía flujo de sangre, la cual había gastado en médicos todo su nsustento, y no había podido ser sanada por ninguno,44llegándose por detrás de él, tocó el borde de su vestido; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.45Y dijo Jesús: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negándolo todos, dijo Pedro, y los que con él estaban: ¡Maestro, la multitud te aprieta y oprime! y tú dices: ¿Quién me ha tocado?46Pero Jesús dijo: Alguien me tocó; porque yo sentí que ha salido virtud de mí.47Viendo pues la mujer que no se escondía, vino temblando, y postrándose delante de él, declaró en presencia de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada.48Y él le dijo: Hija, tu fe te oha sanado; véte en paz.49Estando él aún hablando, viene uno de casa del jefe de la sinagoga, diciendo: Ya murió tu hija; no molestes al Maestro.50Pero Jesús, habiéndolo oído, le respondió: No temas; cree solamente, y ella pserá sanada.51Entrando entonces en la casa, no permitió entrar consigo a nadie sino a Pedro, y a Juan, y a Santiago, y al padre y a la madre de la niña.52Entretanto todos lloraban, y la plañían. Mas él dijo: No lloréis; porque no ha muerto, sino que duerme.53Y ellos se reían de él, sabiendo que estaba muerta.54Mas él, tomándola de la mano, clamó, diciendo: ¡Niña, levántate!55qY volvió el espíritu de ella, y al instante se levantó. Y él mandó que le diesen de comer a la niña.56Y sus padres quedaron asombrados, mas él les mandó que a nadie dijesen lo que había sucedido.
- aMt. 13:1-9; Mr. 4:1-9.
- b=el evangelio.
- c=peña, o laja.
- dMt. 13:10-23; Mr. 4:10-20.
- e=secretos revelados.
- fMr. 4:21-25.
- gMt. 12:46-50; Mr. 3:31-35.
- hMt. 8:18-27; Mr. 4:35-41.
- iMt. 8:28-31; Mr. 5:1-20.
- jAp. 9:1, 11; 20:1-3.
- kMt. 9:18, 19; Mr. 5:21-24.
- lGr. ahogaba.
- mMt. 9:20-22; Mr. 5:22-34.
- nGr. vida=todo cuanto tenía. Mr. 12:44.
- oGr. ha salvado.
- pGr. será salvada.
- q1 R. 17:21, 22.