Lucas

Versión Moderna 2025

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1aY levantándose toda la muchedumbre de ellos, le llevaron ante Pilato.2Y comenzaron a acusarle, diciendo: A éste hemos hallado pervirtiendo a nuestra nación, y vedando pagar tributo a César, y diciendo que él mismo es Cristo, el Rey.3Pilato entonces le preguntó, diciendo: ¿Eres tú el rey de los judíos? Y respondiendo Jesús, le dijo: Tú lo dices.4Y Pilato dijo a los jefes de los sacerdotes y a las turbas de gente: Ninguna culpa hallo en este hombre.5Ellos empero insistían más y más, diciendo: Incita al pueblo, enseñando por toda la Judea; y comenzando desde Galilea, llega hasta aquí.6Y Pilato, oyendo esto, preguntó si el hombre era galileo.

7Y luego que supo que era de la jurisdicción de Herodes, le envió a Herodes; el cual estaba en Jerusalén en aquellos días.8Y Herodes, cuando vió a Jesús, alegróse sobremanera; pues bhacía mucho que deseaba verle; porque había oído hablar de él; y esperaba ver algún milagro hecho por él.

9Hízole, pues, muchas preguntas, mas él no le respondió nada.10Mientras tanto los jefes de los sacerdotes y los escribas estaban acusándole porfiadamente.11Y Herodes con sus soldados le trató con desprecio; y haciendo burla de él, le vistió de una ropa esplendorosa, le volvió a enviar a Pilato.12Y Herodes y Pilato se hicieron amigos en aquel mismo día; porque antes estaban enemistados entre sí.13cPilato entonces, habiendo convocado a los jefes de los sacerdotes y a los magistrados y al pueblo,

14les dijo: Vosotros me habéis traído a este hombre, como pervertidor del pueblo; y he aquí que yo, habiéndole examinado delante de vosotros, no he hallado en este hombre culpa alguna de aquellas de que le acusáis:15ni Herodes tampoco; porque él le ha vuelto a enviar a nosotros; y he aquí, ninguna cosa digna de muerte ha sido cometida por él.16Por tanto le castigaré, y le soltaré:17porque de necesidad había de soltarles algún preso en cada fiesta.18Mas ellos gritaron todos juntos, diciendo: d¡Quita a éste, mas suéltanos a Barrabás!19el cual por cierto motín hecho en la ciudad, y por un homicidio, había sido echado en la cárcel.20Y Pilato volvió a hablarles, deseando soltar a Jesús.21Mas ellos clamaron a gritos: ¡Crucifícale! ¡crucifícale!22Él entonces les dijo por tercera vez: Pues ¿qué mal ha hecho? e¡Ninguna cosa digna de muerte he hallado en él; le castigaré, pues, y le soltaré!23Mas ellos insistían a grandes voces, pidiendo que fuese crucificado: y las voces de ellos y de los jefes de los sacerdotes prevalecieron.24Pilato, pues, dió sentencia que fuese hecho lo que pedían.25Y soltó a aquel que por motín y homicidio había sido echado en la cárcel, a quien pedían; mas a Jesús le entregó a la voluntad de ellos.26fY como le conducían al suplicio, echaron mano de cierto Simón natural de Cirene, que venía del campo; y cargaron sobre él la cruz, para que la llevase en pos de Jesús.

27Y le seguía una inmensa muchedumbre del pueblo, y de mujeres que le plañían y lamentaban.28Mas Jesús, volviéndose hacia ellas, dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, mas llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.29Pues he aquí que vienen días en los cuales dirán: Dichosas las estériles, y los vientres que nunca concibieron, y los pechos que no amamantaron.30Entonces comenzarán a gdecir a las montañas: Caed sobre nosotros; y a los collados: Cubridnos.31Porque si tales cosas se hacen en el árbol verde, ¿cuáles no se harán en el seco?32hHabía también otros dos, que eran malhechores, llevados juntamente con él para hacerlos morir.

33Y cuando hubieron llegado al lugar llamado iCalvario, allí le crucificaron, y a los malhechores, uno a su derecha y otro a su izquierda.34Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y partiendo entre sí sus vestidos, echaron suertes.35Y el pueblo estaba de pie mirando: y los magistrados también, juntamente con ellos, se mofaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo de Dios, su escogido.36Los soldados también hacían burla de él, llegándose, y ofreciéndole vinagre,37y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.38Y había también una inscripción sobre él: Éste es el rey de los judíos.39jY uno de los malhechores que estaban kcolgados, le escarnecía, diciendo: ¿No eres tú el Cristo? sálvate a ti mismo, y a nosotros.

40lMas respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Tú ni siquiera temes a Dios, aunque estás en la misma condenación?41y nosotros a la verdad justamente; porque recibimos la pena debida a nuestros hechos: pero éste ningún mal ha hecho.42Y dijo a Jesús: Señor, acuérdate de mí, mcuando vinieres en tu reino.43Y Jesús le respondió: En verdad te digo, que hoy nestarás conmigo en el oParaíso.44pY era ya como la hora de sexta; y hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona.

45Y obscurecióse el sol; y el velo del qTemplo se rasgó por medio.46Y Jesús, clamando a gran voz, dijo: ¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu! y habiendo dicho esto, expiró.47Y cuando el centurión vió lo que había acontecido, dió gloria a Dios, diciendo: Ciertamente este hombre era justo.48Y todas las multitudes que se habían juntado para presenciar este espectáculo, cuando vieron las cosas que habían acontecido, se volvieron, rdándose golpes de pecho.49También todos sus conocidos, y las mujeres que le habían acompañado desde Galilea, se estaban de pie a lo lejos, mirando estas cosas.50sY he aquí un hombre, llamado José, que era del tSinedrio, hombre bueno y justo

51u(él no había consentido en el consejo ni en la obra de los demás), de Arimatea, ciudad de los Judíos, el cual también esperaba el reino de Dios;52éste, acudiendo a Pilato, pidió para sí el cuerpo de Jesús.53Y bajándole, le envolvió en un lienzo; y le puso en un sepulcro labrado a pico en una peña, en el cual nadie había sido puesto todavía.54Y era el día de la vPreparación, y el sábado ya wrayaba.55Y las mujeres que le habían acompañado desde Galilea, siguiendo tras ellos, vieron el sepulcro, y cómo fué puesto el cuerpo.56Y al volverse, prepararon especias y ungüentos; y el sábado descansaron, xsegún el mandamiento.
  • aMt. 27:1-14; Mr. 15:1-5; Jn. 18:28-38.
  • bCp. 9:9.
  • cMt. 27:15-26; Mt. 15:6-15; Jn. 18:39, 40.
  • d=¡Muera éste! Jn. 19:15.
  • eGr. causa.
  • fMt. 27:31-34; Mr. 15:20-23; Jn. 19:16, 17.
  • gOs. 10:8.
  • hMt. 27:35-43; Mr. 15:24-32; Jn. 19:18-24.
  • iGr. Calavera. Ez. 39:12-16.
  • jMt. 27:44; Mr. 15:32.
  • k=crucificados.
  • lMt. 27:44.
  • mCp. 19:12; Mt. 25:31; 2 Ti. 4:1.
  • n2 Co. 5:6-8; Fil. 1:23.
  • o2 Co. 12:3, 4; Ap. 2:7.
  • pMt. 27:45-56; Mr. 15:34; Jn. 19:28-30.
  • qGr. santuario. Ex. 26:31-33.
  • rCp. 18:13.
  • sMt. 27:57-61; Mr. 15:42-47; Jn. 19:31-42.
  • tCp. 22:66.
  • uComp. Hch. 8:1; 22:20; 26:10.
  • vMr. 15:42.
  • w=comenzaba. Ex. 12:18; Lv. 23:32; Mt. 27:62.
  • xEx. 20:8-11.