Lucas
Versión Moderna 2025
22
1aEmpero se acercaba la fiesta de los Ázimos, que se llama la Pascua.2Y los jefes de los sacerdotes y los escribas buscaban cómo pudieran destruirle: porque temían al pueblo.3bPero Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era uno de los doce:4Y él fué, y trató con los jefes de los sacerdotes, y los capitanes del Templo, de cómo él le entregaría.5Y ellos se alegraron, y convinieron en darle dinero.6Y él se comprometió, y buscaba una ocasión oportuna para entregárselo a ellos, sin estar presente la multitud.7cVino, pues, el día de los Ázimos, en que era menester sacrificar la pascua.8Y Jesús envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id, aderezadnos la pascua, para que la comamos.9Ellos le dijeron: ¿Dónde quieres que la aderecemos?10Y él les dijo: He aquí, como entréis en la ciudad, os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua: seguidle hasta la casa donde entrare:11y diréis al dueño de la casa: El Maestro te dice: ¿Dónde está el aposento en que he de comer la pascua con mis discípulos?12Y él os mostrará un gran aposento alto, amueblado: aderezadla allí.13Ellos fueron, y lo hallaron así como él les había dicho; y aderezaron la pascua.14dY cuando fué la hora, se reclinó a la mesa, y los doce apóstoles con él.15Y les dijo: Con deseo he deseado comer con vosotros esta pascua, antes que padezca;16porque os digo que no comeré más de ella, hasta que sea cumplida en el reino de Dios.17Y tomó una copa, y habiendo dado gracias, dijo: Tomad esto, y repartidlo entre vosotros;18porque os digo que no beberé en adelante del fruto de la vid, ehasta que venga el reino de Dios.19fY tomando gun pan, después de haber dado gracias, lo partió, y se lo dió a ellos, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado. Haced esto en memoria de mí.20Tomó asimismo la copa también, después que hubieron cenado, diciendo: Esta copa es el Nuevo hPacto en mi sangre, la cual es derramada por vosotros.21iMas he aquí, la mano de aquel que me entrega, está conmigo en la mesa.22Porque en verdad el Hijo del hombre se va, según ha sido determinado, pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado!23Y ellos comenzaron a cuestionar entre sí cuál de ellos era aquel que iba a hacer esto.24jHubo también entre ellos una contienda sobre kquién de ellos debía estimarse el mayor.25Pero él les dijo: Los reyes de las naciones se enseñorean de ellas; y los que tienen sobre ellas autoridad, son llamados hacedores de merced.26Mas no así vosotros; al contrario, el mayor de entre vosotros hágase como el más joven, y el que es principal, como el que sirve.27Porque ¿cual es mayor, el que se sienta a la mesa, o el que sirve? ¿no es aquel que se sienta a la mesa? pero yo soy entre vosotros como el que sirve.28Vosotros empero sois los que habéis permanecido conmigo en lmis tentaciones:29y yo os señalo un reino, así como el Padre me lo ha señalado a mí;30para que mcomáis y bebáis a mi mesa, en mi reino, y os sentéis sobre tronos, juzgando las doce tribus de Israel.31nDijo además el Señor: Simón, Simón, he aquí que Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo.32Mas yo he rogado por ti, para que tu fe no falte; y tú, vuelto a mí, fortalece a tus hermanos.33A lo que dijo él: Señor, dispuesto estoy para ir contigo a la cárcel, y a la muerte.34Mas él dijo: Te digo, Pedro, que oel gallo no cantará hoy, sin que tú hayas negado tres veces que me conoces.35Y les dijo: Cuando os envié sin bolsa, y sin alforja, y psin calzado, ¿os faltó algo? Y ellos dijeron: Nada.36Él entonces les dijo: Mas ahora, el que tiene bolsa, tómela, y también su alforja; y el que no tenga bolsa, venda su capa y compre espada.37Porque os digo, que esto que está escrito tiene que cumplirse en mí: qY con los inicuos fué contado. Porque las cosas escritas respecto de mí tienen su rcumplimiento.38Y le dijeron: ¡Señor, he aquí dos espadas! Y él les dijo: Basta.39sY saliendo, se fué, según su costumbre, al Monte de los Olivos; y los discípulos también le siguieron.40Y cuando hubo llegado al lugar, les dijo: Orad, para que no entréis en tentación.41Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas, oraba,42diciendo: Padre, si tú quieres, aparta de mí esta copa; pero no sea hecha mi voluntad, sino la tuya.43Y se le apareció un ángel del cielo, que le fortalecía.44Y estando en agonía, oraba con mayor fervor: y su sudor vino a ser como grandes gotas de sangre engrumecida, que caían sobre la tierra.45Y levantándose de su oración, fué a los discípulos, y los halló durmiendo de tristeza;46y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad, para que no entréis en tentación.47tEstando él aún hablando, he aquí una turba de gente; y aquel que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos, y acercóse a Jesús para besarle.48Mas Jesús le dijo: Judas, ¿con beso entregas al Hijo del hombre?49Viendo entonces los que estaban con él lo que iba a suceder, dijeron: Señor, ¿heriremos con la espada?50Y en efecto, uno de ellos hirió al siervo del sumo sacerdote, y le quitó la oreja derecha.51Mas Jesús respondiendo, dijo: Sufrid aún esto. Y tocándole la oreja, le sanó.52Dijo entonces Jesús a los jefes de los sacerdotes, y a los capitanes del Templo, y a los ancianos, que habían venido contra él: ¿Como contra algún ladrón habéis salido, con espadas y con palos?53Mientras todos los días yo estaba con vosotros en el Templo, no extendisteis las manos contra mí: ésta empero es la hora vuestra, y la potestad de las tinieblas.54uEntonces prendiéndole, le llevaron, y le trajeron dentro de la casa del sumo sacerdote: y Pedro le seguía de lejos.55Y habiendo encendido lumbre en medio del patio, y sentándose todos juntos, Pedro se sentó en medio de ellos.56Mas cierta criada, viéndole sentado a la lumbre, le miró detenidamente, y dijo: Éste también estaba con él.57Y él lo negó, diciendo: No le conozco, mujer.58Y después de un poco, otro, viéndole, dijo: Tú también eres uno de ellos. Y Pedro dijo: ¡Hombre! no lo soy.59Y pasada como una hora, otro afirmó confiadamente, diciendo: De verdad que éste estaba con aquél, porque él también es galileo.60Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que tú dices. Y al momento, estando él todavía hablando, cantó un gallo.61Y volviéndose el Señor, fijó la mirada en Pedro. Y acordóse Pedro de la palabra del Señor, como le había dicho: Antes que cante el gallo, hoy, me negarás tres veces.62Y saliendo fuera, lloró amargamente.63Y vlos hombres que tenían a Jesús se mofaban de él, golpeándole;64y habiéndole vendado los ojos, le daban de bofetadas, y le preguntaron, diciendo: wProfetiza, ¿quién es el que te pegó?65Y otras muchas cosas decían, blasfemando contra él.66xY cuando fué de día, reunióse la asamblea de los ancianos del pueblo, así de jefes de los sacerdotes como de escribas, y le trajeron ante su Sinedrio, diciendo:67Si tú eres el Cristo, dínoslo. Mas él les respondió: Aun cuando os dijere, no me creeréis:68y aunque yo os preguntare, no me responderéis, ni me soltaréis.69Mas de ahora en adelante el Hijo del hombre estará sentado a la diestra del poder de Dios.70Dijeron entonces todos ellos: ¿Luego tú eres el Hijo de Dios? Y les dijo: Vosotros decís que lo soy.71Y dijeron: ¿Qué más necesidad tenemos de testimonio porque nosotros mismos lo hemos oído de su propia boca?
- aMt. 26:1-16; Mr. 14:1-11.
- bJn. 12:4-6.
- cMt. 20:17-19; Mr. 14:12-16.
- dMt. 26:20; Mr. 14:17.
- e1 Co. 9:26; 2 Ti. 4:1.
- fMt. 26:26-29; Mr. 14:22-25; 1 Co. 11:23-25.
- g1 Co. 10:17.
- h=Testamento.
- iMt. 26:21-25; Mr. 14:18-21; Jn. 13:21-26.
- jCp. 9:46; Mr. 9:34; Mt. 18:1.
- kMt. 16:19.
- lHe. 4:15.
- mCp. 14:15, 16; Mt. 8:11; Ap. 19:9.
- nMt. 26:31-35; Mr. 14:27-31; Jn. 18:36-38.
- oMr. 13:35.
- pCp. 10:4; Mr. 6:9.
- qIs. 53:12.
- rGr. fin.
- sMt. 26:36-46; Mr. 14:26, 32-42; Jn. 18:1.
- tMt. 26:47-56; Mr. 14:43-52; Jn. 18:3-12.
- uMt. 26:57-75; Mr. 14:53-72; Jn. 18:13-27.
- vMt. 26:67, 68; Mr. 14:65.
- w=adivina.
- xMt. 26:59-66; Mr. 14:55-64.