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The Mackintosh Treasury
La acción de nuestro Señor con respecto a los suyos en el mundo
Consideremos primero la acción misma. Debemos tener en cuenta que lo que se nos presenta aquí no es “el lavamiento de la regeneración” (Tito 3:5). Esta obra pertenece a la primera etapa del servicio de Cristo a favor de nosotros.
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La epístola de Judas
Pasemos ahora a considerar la epístola de Judas. Allí vemos a la cristiandad apóstata bajo todas sus terribles formas de iniquidad, así como en Malaquías habíamos visto al judaísmo apóstata. Pero nuestro objetivo no es ocuparnos de la cristiandad apóstata, sino del remanente cristiano.
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La restauración de Pedro
Si hacemos un cuidadoso estudio de estos versículos encontraremos en ellos tres diferentes etapas en la restauración de un creyente: la restauración de la conciencia, la del corazón y la de la posición.
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La unidad del cuerpo en la práctica
En este punto nos parece apropiado formular la siguiente pregunta: ¿Cuál debería ser la actitud de los cristianos respecto de la gran verdad fundamental de la unidad del cuerpo? No puede cuestionarse que se trata de una verdad claramente establecida en el Nuevo Testamento.
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Laodicea
No quisiera terminar sin decir unas palabras sobre Laodicea. Nada puede ser más vívido o notable que el contraste que existe, en todos los aspectos, entre Laodicea y Filadelfia. Laodicea representa el último período del cuerpo profesante cristiano. Está a punto de ser vomitada como algo intolerablemente nauseabundo para Cristo. No se trata aquí de crasa inmoralidad.
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Lucas 12:40
Esto nos conduce a la tercera porción de la Escritura donde también aparece nuestro solemne lema. “Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá” (Lucas 12:40). Si la salvación está “preparada” para ser revelada y si el juicio está “preparado” para ser ejecutado, ¿qué nos corresponde, sino estar también “preparados”?
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Mateo 25:10
Pero mientras ellas [las vírgenes insensatas] iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
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Sardis
Pero, ¿qué diremos de Sardis? ¿Se trata de la Iglesia restaurada? Nada de eso. “Tienes nombre de que vives, y estás muerto” (cap. 3:1). Esta no es ninguna iglesia restaurada o reformada, sino algo muerto, a la que el Señor amenaza con venir como ladrón, en lugar de alentarla con darle “la estrella de la mañana”.
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Su incesante intercesión a favor de nosotros en la presencia de Dios
Hebreos 7:25 nos muestra otra parte muy preciosa de la obra sacerdotal de nuestro Señor, a saber: su incesante intercesión a favor de nosotros en la presencia de Dios. “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”.
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Tiatira
Echemos todavía una ojeada a los mensajes dirigidos a las cuatro últimas de las siete iglesias mencionadas en los capítulos 2 y 3 del Apocalipsis.
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Un Sumo Sacerdote que se compadece de nuestras debilidades
Ahora bien, la epístola a los Hebreos nos presenta tres preciosas facetas del servicio sacerdotal del Señor. En primer lugar, leemos en el capítulo 4:
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