Amós
Amós

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 2

Dios castiga a su pueblo – Jesucristo justo y pobre

Con Moab, la lista de los transgresores no está cerrada todavía. ¡Judá e Israel tienen su lugar entre los pueblos culpables! Y el pecado de Israel supera al de todos sus vecinos. Estos últimos solo habían practicado su maldad contra sus enemigos, en tanto que en Israel los fuertes habían aplastado a los débiles, manchado a los nazareos y cerrado la boca a los profetas (v. 12). “Vendieron por dinero al justo, y al pobre por un par de zapatos” (v. 6; cap. 8:6); pisotearon al pobre, oprimieron al justo e hicieron perder su causa a los pobres (cap. 5:11-12). Pensamos en el Señor Jesús, tan a menudo designado como “el Justo” (por ejemplo en Hechos 22:14), o como “el Pobre” (Salmos 40:17; 41:1). No dejó de ser oprimido, afligido, antes de ser traicionado, vendido, y finalmente se le dio muerte (Santiago 2:6; 5:6). Como para subrayar más los crímenes de su pueblo, Jehová recuerda las maravillas que otrora había hecho a favor de él. Destruyó a sus formidables enemigos (v. 9); lo liberó de Egipto y lo condujo por el desierto (v. 10). ¡Hechos de poder y de amor que evocan su obra de salvación a favor de todos los hombres! Esta obra encuentra de parte de ellos una horrorosa ingratitud. ¿Qué respuesta le dio usted al amor del Salvador?