Rut
Rut

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 2

Un encuentro personal con Booz

Rut solo había tenido que ver con los criados de Booz. Ahora encuentra a ese “amigo… hombre po­deroso en riquezas” (v. 1, V. M.), figura particularmente hermosa del Señor Jesús. Booz evoca para nosotros al Amigo supremo, bondadoso y compasivo, Aquel de quien Dios pudo decir en el Salmo 89:19: “He puesto el socorro sobre uno que es poderoso”.

Lo vemos en la ciudad de Belén, (la misma en que el Salvador debía nacer) bendiciendo y dirigiendo a sus segadores, cuidando de todo, notando a la pobre espigadora y usando de una gracia llena de delicadeza que da confianza a la temerosa joven. La invita a acercarse, habla a su corazón y la consuela.

La experiencia que Rut vivió, es necesario que cada uno de nosotros la viva también. No basta conocer a los siervos del señor (pastores, doctores (o maestros) evangelistas) y obtener de ellos algunas enseñanzas sacadas de la Palabra. Es menester estar en directa relación con Jesús. Entonces él mismo hablará a nuestro corazón. Él nos dará a conocer lo que soportó cuando vino a la tierra para sufrir y morir. En el versículo 14, Booz da a la joven “grano tostado” (V. M.), símbolo de los sufrimientos de Cristo. Él nos saciará con los tesoros de su amor.

Hay un amigo celestial,
Mejor que todo terrenal;

De Dios es Hijo, y a la vez
Es mi Señor, sí, mío es.

Energía para alimentarse – ¿Dónde encontrar la paz del alma?

En Israel, cuando se segaba, los rincones del campo debían ser dejados al pobre, al extranjero o a la viuda que llegaran a espigar (Levítico 23:22; Deuteronomio 24:19). Rut tiene, por consiguiente, un triple título para aprovechar esa disposición de la gracia.

Espigar nos habla de la actividad necesaria para que nuestra alma sea alimentada de lo que el Señor nos da. A menudo esto ocurre por medio de siervos de Dios que nos ayudan a comprender mejor sus pensamientos. Esto exige cierto esfuerzo, pero el Señor, el verdadero Booz, es dadivoso y dará

Medida buena, apretada, remecida y rebosando…
(Lu­cas 6:38).

Rut desgrana su cosecha y la trae a casa. Dejemos que los nuestros aprovechen lo que el Señor nos ha hecho gozar en su Palabra.

Hemos notado la abnegación de Rut con respecto a Noemí. ¡Admiremos ahora su sumisión a ella! Jóvenes cristianas, ¡qué ejemplo les da Rut! Ella hace todo lo que le aconseja Noemí, quien, por su lado, piensa en el descanso y la dicha de su “hija” (cap. 3:1). ¿Dónde hallar ese reposo y esa felicidad sino a los pies de Booz, figura de uno más grande que él? ¡Cuántos han venido a Jesús, cansados y cargados y han hallado “descanso para sus almas”! (Mateo 11:28-29).