Mateo
Versión Moderna 2025
20
1Porque el reino de los cielos es semejante a un hombre, padre de familia, que salió por la mañana a contratar trabajadores para su viña.2Y habiendo convenido con los trabajadores en un denario al día, los envió a su viña.3Y saliendo, cerca de la hora tercera, vió a otros que estaban en la plaza ociosos;4y les dijo: Id vosotros también a la viña, y lo que sea justo os daré. Y ellos fueron.5Salió otra vez cerca de la hora sexta, y de la nona, e hizo lo mismo.6Y saliendo cerca de la hora undécima, halló a otros que estaban allí, y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos?7Dícenle: Porque nadie nos ha contratado. Díceles: Id vosotros también a la viña.8Y cuando era la tarde, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los trabajadores, y págales el mismo jornal, comenzando desde los postreros, y pasando hasta los primeros.9Viniendo, pues, los que habían ido cerca de la hora undécima, recibieron cada uno un denario.10Y cuando vinieron los primeros, pensaban que habían de recibir más: pero ellos también recibieron cada uno un denario.11Y cuando lo recibieron, murmuraban contra el padre de familia,12diciendo: Estos postreros han trabajado una sola hora, y los has igualado con nosotros, que hemos llevado la carga y el calor del día.13Mas él respondiendo, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago agravio. ¿No conviniste conmigo por un denario?14Toma lo tuyo, y véte; yo quiero dar a este postrero lo mismo que a ti.15¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿o es malo tu ojo, porque yo soy bueno?16aAsí que los primeros serán postreros, y los postreros, primeros.17bY subiendo Jesús a Jerusalén, tomó a los doce discípulos aparte, en el camino, y les dijo:18He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del hombre será entregado a los cjefes de los sacerdotes, y a los escribas; los cuales le condenarán a muerte,19y le entregarán a los gentiles, para que hagan escarnio de él, y le azoten, y crucifiquen: mas al tercer día será resucitado.20dEntonces vino a él la madre de los hijos de Zebedeo, con sus hijos, rindiéndole homenaje, y pidiéndole algo.21Y él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dice: Ordena que estos dos hijos míos se sienten, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda, en tu reino.22Pero Jesús respondiendo, les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis acaso beber la copa que yo voy a beber? Le dicen: Sí, podemos.23Él les dice: Beberéis a la verdad mi copa; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo; sino que es de aquellos para quienes está preparado por mi Padre.24Y cuando los diez oyeron esto, se indignaron contra los dos hermanos.25Jesús empero llamándolos a sí, les dijo: Sabéis que los príncipes de las naciones se enseñorean de ellas, y que los grandes dominan sobre ellas con autoridad.26No será así entre vosotros; mas el que quisiere hacerse grande entre vosotros, sea vuestro criado;27y el que quisiere ser el primero entre vosotros, sea vuestro siervo:28así como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.29eY cuando salieron de Jericó, grandes multitudes le seguían.30Y he aquí que dos ciegos, sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: ¡Ten piedad de nosotros, oh Señor, Hijo de David!31Y la gente los reprendía para que callasen. Mas ellos clamaban con mayor vehemencia: ¡Ten piedad de nosotros, oh Señor, Hijo de David!32Y parándose Jesús los llamó, y dijo: ¿Qué queréis que yo haga por vosotros?33Ellos le dicen: ¡Señor, que sean abiertos nuestros ojos!34Y Jesús, compadecido de ellos, les tocó los ojos; y al instante recibieron la vista, y le siguieron.