Mateo

Versión Moderna 2025

15

1aEntonces vinieron a Jesús de Jerusalén escribas y fariseos, que le dijeron:2¿Por qué traspasan tus discípulos la tradición de los antiguos? pues bno se lavan las manos cuando comen pan.3Pero él respondiendo, les dijo: Y vosotros, ¿por qué traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?4Porque Dios mandó, diciendo: «cHonra a tu padre y a tu madre, y, dEl que maldijere al padre o a la madre, muera irremisiblemente.»5Mas vosotros decís: El que dijere al padre o a la madre: Es ofrendado a Dios aquello en que tú pudieras ser servido por mí;6no honrará más a su padre o a su madre. Así habéis invalidado la palabra de Dios por vuestra tradición.7¡Hipócritas! e¡admirablemente profetizó de vosotros Isaías, diciendo:8«fEste pueblo con los labios me honra; pero su corazón lejos está de mí;9mas en vano me rinden culto, enseñando doctrinas que son preceptos de los hombres!»10Y llamando a sí al pueblo, les dijo: Oíd y entended:

11No lo que entra por la boca contamina al hombre, sino lo que sale de la boca; esto es lo que contamina al hombre.12Entonces viniendo a él los discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos al oír este dicho se escandalizaron?13Mas él respondiendo, dijo: Toda planta que no ha plantado mi Padre celestial, será desarraigada.14Dejadlos: son ciegos, guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.15Pedro entonces respondiendo, le dijo: Explícanos la parábola.16Y Jesús dijo: ¿Vosotros también sois todavía sin entendimiento?17¿No comprendéis que todo lo que entra en la boca va al vientre, y se echa en la secreta?18Mas lo que sale de la boca, del corazón procede; y esto es lo que contamina al hombre.19Porque del corazón proceden malos pensamientos, homicidios, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias.20Éstas son las cosas que contaminan al hombre; gmas el comer con manos no lavadas no contamina al hombre.21hY partiendo Jesús de allí, se fué a las comarcas de Tiro y de Sidón.

22Y he aquí que una mujer cananea, de aquellas regiones, saliendo al camino, clamaba, diciendo: ¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí; mi hija está gravemente atormentada de un demonio!23Mas él no le respondió palabra: y viniendo sus discípulos le rogaron, diciendo: Despáchala, porque grita en pos de nosotros.24Mas él respondiendo, les dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.25Ella entonces vino, y iprosternóse ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme!26Mas él respondió y dijo: No es justo tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perros.27Y ella dijo: ¡Así es, Señor! ¡Sin embargo, los perros comen de las migajas que caen de la mesa de sus señores!28Entonces Jesús respondiendo, le dijo: ¡Oh mujer, grande es tu fe; sea hecho contigo como quieres! Y su hija quedó sana desde aquella hora.29jY partiendo Jesús de allí, pasó a lo largo del mar de Galilea; y subiendo a la montaña, sentóse allí.

30Y vinieron a él grandes multitudes, que traían consigo cojos, ciegos, mudos, mancos y otros muchos enfermos, y los echaron a sus pies; y él los sanó:31de manera que la multitud se maravillaba, cuando veía a los mudos hablando, a los mancos sanos, a los cojos andando, a los ciegos con vista; y glorificaron al Dios de Israel.32Y Jesús llamando a sí sus discípulos, les dijo: Tengo compasión de esta multitud, que ya hace tres días que permanecen conmigo, y no tienen qué comer; y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino.

33Pero sus discípulos le dicen: ¿De dónde hemos de conseguir aquí en un desierto tantos panes que saciemos a tanta gente?34Y Jesús les dice: ¿Cuántos panes tenéis? Ellos dijeron: Siete, y unos pocos pececillos.35Y mandó a las gentes que se recostasen sobre la tierra.36Y tomando los siete panes y los peces, dió gracias, y los quebró, y dió a los discípulos, y los discípulos, al pueblo.37Y comieron todos, y se saciaron: y alzaron de los pedazos que sobraron siete canastos llenos.38Y los que habían comido eran cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.39Y despedidas las gentes, entró en la barca, y vino a los confines de Magdala.
  • aMr. 7:1-28.
  • bVer. 20; Mr. 7:2; Lc. 11:37, 38; Comp. Col. 2:8.
  • cEx. 20:12.
  • dEx. 21:17; Lv. 20:9; Pr. 20:20.
  • eGr. hermosamente.
  • fIs. 29:13; Ex. 33:31.
  • gLc. 11:37, 38.
  • hMr. 7:24-30.
  • i=le adoró.
  • jMr. 7:31, 37; 8:1-10.