Mateo

Versión Moderna 2025

14

1aEn aquel tiempo Herodes el Tetrarca oyó la fama de Jesús;2y dijo a sus servidores: Éste es Juan el Bautista; él ha resucitado de entre los muertos; y por tanto estos poderes milagrosos obran en él.3Porque Herodes había prendido a Juan, y le había aherrojado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe, su hermano:4porque Juan le había dicho: No te es lícito tenerla.5Y queriendo él matarle, temía al pueblo; porque todos tenían a Juan por profeta.6Mas cuando vino el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio de los convidados, y agradó a Herodes:7por lo cual él le prometió, con juramento, darle cuanto pidiese.8Y ella, instigada por su madre, dijo: Dame aquí, en una bbandeja, la cabeza de Juan el Bautista.9Y entristecióse el rey: pero a causa de sus juramentos, y de los que le acompañaban en la mesa, mandó dársela.10Y enviando un soldado, le cortó a Juan la cabeza en la cárcel.11Y fué traída la cabeza en un trinchero, y dada a la doncella; ella la llevó a su madre.12Y llegándose los discípulos de Juan, tomaron el cadáver, y lo sepultaron; y yendo, se lo contaron a Jesús.13cY oyéndolo Jesús, se retiró de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; mas cuando las gentes oyeron esto, le siguieron a pie desde las ciudades.

14Y al salir Jesús vió una gran multitud de gente, y tuvo compasión de ellos, y sanó a sus enfermos.15Y cuando era la tarde, los discípulos vinieron a él, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya ha pasado; despide las gentes, para que se vayan a las aldeas y compren para sí alimentos.16Mas Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer.17Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.18Y díjoles: Traédmelos acá.19Y habiendo mandado a las multitudes que se recostasen sobre la hierba, tomó los cinco panes, y mirando al cielo, los bendijo: y quebrando los panes, diólos a los discípulos, y los discípulos a las multitudes.20Y comieron todos, y se saciaron; y alzaron de los fragmentos que sobraron, doce cestos llenos.21Y los que comieron fueron cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.22E dinmediatamente Jesús obligó a los discípulos a entrar en la barca, e ir delante de él al otro lado, en tanto que él despedía las multitudes.

23Y habiendo despedido las multitudes, subió a la montaña aparte, para orar; y cuando anochecía, estaba allí solo.24Mas la barca estaba ya en medio del mar, combatida por las olas; porque el viento era contrario.25Y a la cuarta vigilia de la noche, Jesús fué hacia ellos andando sobre el mar.26Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Es un fantasma! y de miedo comenzaron a dar voces.27Pero al instante Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy; no tengáis miedo!28Entonces respondiendo Pedro, le dijo: Señor, si tú eres, manda que yo vaya a ti sobre las aguas.29Y él dijo: Ven. Pedro pues, bajándose de la barca, anduvo sobre las aguas para ir a Jesús.30Mas viendo borrascoso el viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, clamó, diciendo: ¡Señor, sálvame!31Y al instante Jesús extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?32Y al entrar ellos en la barca, el viento se calmó.33Y los que estaban en la barca, llegándose, le adoraron, diciendo: Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios.34Y habiendo atravesado el lago, llegaron a la tierra de Genesaret.35Y cuando le conocieron los hombres de aquel lugar, enviaron por toda aquella tierra alrededor, y le trajeron todos los que estaban enfermos;36y le rogaban que les permitiese tocar siquiera el borde de su vestido; y cuantos le tocaron, quedaron perfectamente sanos.
  • aMr. 6:14, 29; Lc. 3:19, 20; 9:7-9.
  • b=un plato.
  • cMr. 6:32-44; Lc. 9:10-17; Jn. 6:1-14.
  • dJn. 6:15.