Marcos
Versión Moderna 2025
9
1aY les dijo: En verdad os digo, que hay algunos de los que están aquí, que no probarán la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios venido ya con poder.2bY seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro y a Santiago y a Juan, y los llevó a un monte alto, en un lugar apartado; y fué transfigurado delante de ellos.3Y sus vestidos se tornaron resplandecientes, blancos como la nieve; cuales ningún batanero en la tierra los pueda emblanquecer.4Y se les apareció Elías con Moisés: y estaban hablando con Jesús.5Y respondiendo Pedro, dice a Jesús: ¡Rabbí, bueno es que nos estemos aquí! hagamos, pues, tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías:6porque no sabía lo que debía decir; pues estaban sobrecogidos de temor.7Vino entonces una nube que les hacía sombra; y salió una voz de la nube que decía: Éste es mi amado Hijo; coídle a él.8Y repentinamente, mirando ellos alrededor ya no vieron más a nadie, sino a Jesús solo.9Y mientras bajaban del monte, les mandó que a nadie dijesen las cosas que habían visto, sino cuando el Hijo del hombre se hubiese levantado de entre los muertos.10Y retuvieron este dicho entre sí, discurriendo consigo mismos qué cosa sería el levantarse de entre los muertos.11Le preguntaron entonces, diciendo: ¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primero?12Y él les dijo: Elías en verdad viene primero, y lo restituye todo; y tened presente cómo ha sido escrito del Hijo del hombre, que ha de sufrir muchas cosas, y ser tenido en nada.13Pero os digo que Elías ha ya venido, y le han hecho todo cuanto quisieron; conforme está escrito de él.14dY cuando vinieron a los discípulos, vieron un gran gentío alrededor de ellos, y a algunos escribas que disputaban con ellos.15Y luego toda la multitud, al verle, equedó muy asombrada; y corriendo hacia él, le saludaron.16Y él preguntó a los escribas: ¿Qué disputáis con ellos?17Y uno de entre la multitud le respondió: Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo;18el cual dondequiera que le toma, le derriba; y él echa espumarajos, y cruje los dientes, y se va secando: y hablé a tus discípulos para que le echasen fuera, y no pudieron.19Mas él, respondiendo, les dice: ¡Oh generación incrédula! ¿hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿hasta cuándo os tengo que sufrir? Traédmele.20Y se lo trajeron. Mas al verle, en el acto fel espíritu arrojó al muchacho en convulsiones, el cual, cayendo en tierra, se revolcaba, echando espumarajos.21Y preguntó Jesús a su padre: ¿Cuánto tiempo hace que esto le sucede? Y le dijo: Desde niño;22y muchas veces le echa en el fuego y en las aguas, para destruirle; pero si tú puedes hacer algo, ¡ten compasión de nosotros y ayúdanos!23Jesús le dijo: g¡Si tú puedes! Todas las cosas son posibles al que cree.24Y al punto el padre del muchacho, clamando, dijo con lágrimas: ¡Creo, Señor; ayuda mi incredulidad!25Mas cuando vió Jesús que el pueblo se agolpaba corriendo, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: ¡Espíritu mudo y sordo, yo te mando que salgas de él, y no entres más en él!26Entonces el espíritu clamó, y arrojándole en fuertes convulsiones, salió; y él quedó como muerto; de manera que los más decían: Está muerto.27Pero Jesús tomándole de la mano, le alzó; y él se levantó.28Y al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron reservadamente: ¿Por qué no pudimos nosotros echarle fuera?29Y les dijo: Este hlinaje no puede salir en virtud de nada sino de oración y ayuno.30iY saliendo de allí, pasaron por Galilea; y no quería que nadie lo supiese.31Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres, y le matarán; y habiendo sido muerto, después de tres días resucitará.32Mas ellos no entendían este dicho; y tenían temor de preguntarle.33jY llegaron a Capernaúm; y cuando estaba en la casa, les preguntó: ¿Qué estabais disputando en el camino?34Mas ellos quedaron callados; pues en el camino habían disputado entre sí, kquién era el mayor.35Y habiéndose sentado, llamó a los doce, y les dice: Si alguno quiere ser el primero, será el último de todos y el servidor de todos.36Y tomó a un niñito, y le puso de pie en medio de ellos; luego tomándole en brazos, les dijo:37El que recibiere en mi nombre a uno de los tales niñitos, a mí me recibe; y el que a mí recibe, no me recibe a mí, sino a aquel que me envió.38lY Juan le dijo: Maestro, vimos a cierto hombre que en tu nombre echaba fuera demonios; y se lo vedamos, porque no nos sigue.39Mas Jesús dijo: No se lo vedéis; pues ninguno hay que haga mmilagro en mi nombre, que pueda fácilmente hablar mal de mí.40Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.41Pues el que os diere a beber un vaso de agua en mi nombre, por cuanto sois de Cristo, de cierto os digo que no perderá su galardón.42Mas el que hiciere ntropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera que se le colgara al cuello una piedra de molino de asno, y que fuese echado al mar.43Si, pues, tu mano ote fuere ocasión de caer, córtala; te conviene entrar manco en la vida, más bien que teniendo las dos manos, ir a la gehenna, al fuego inextinguible;44donde su gusano no muere, y el fuego no se apaga.45Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; te conviene entrar cojo en la vida, más bien que teniendo los dos pies, ir a la gehenna, al fuego inextinguible;46donde su gusano no muere, y el fuego no se apaga.47Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; te conviene entrar en el reino de Dios con un solo ojo, más bien que teniendo los dos ojos, ser echado a la gehenna de fuego;48pdonde su gusano no muere, y el fuego no se apaga.49Porque qcada uno será salado con fuego, y cada sacrificio será salado con sal.50Buena es la sal; mas si la sal hubiere perdido su sabor, ¿con qué la sazonaréis? Tened entre vosotros mismos la sal, y vivid en paz los unos con los otros.
- aMt. 16:28; Lc. 9:27.
- bMt. 17:1-13; Lc. 9:28-36.
- cDt. 18:18; Hch. 3:23.
- dMt. 17:14-21; Lc. 9:37-43.
- eLc. 9:37; Ex. 32:1; 34:29.
- fCp. 1:26.
- g=si puedes creer.
- h=género.
- iMt. 17:22, 23; Lc. 9:43-45.
- jMt. 18:1-5; Lc. 9:46-48.
- kMt. 16:19.
- lComp. Nm. 11:28; Lc. 9:49, 50.
- mGr. poder.
- no, caer.
- oGr. te hiciere tropezar, o escandalizar. Mt. 18:6-9.
- pIs. 66:24.
- qLv. 2:13.