Marcos

Versión Moderna 2025

14

1aY dos días después era la Pascua y la fiesta de los Ázimos: y los jefes de los sacerdotes y los escribas buscaban cómo, prendiéndole con artificio, le harían morir.2Mas decían: No suceda durante la fiesta, no sea que haya alboroto del pueblo.3Y estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, mientras se recostaba a la mesa, vino una mujer, que tenía bun frasco de alabastro de ungüento de nardo puro, de gran precio; y rompiendo el frasco, le derramó el ungüento sobre la cabeza.

4Mas hubo algunos que se indignaron y decían entre sí: ¿A qué propósito se ha hecho este desperdicio del ungüento?5Porque este ungüento podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y la reprendieron severamente.6Mas Jesús dijo: Dejadla; ¿por qué la molestáis? buena obra ha hecho ella conmigo.7Porque a los pobres siempre los tenéis con vosotros, y cuando quisieréis podéis hacerles bien; mas a mí no siempre me tenéis.8Ella ha hecho cuanto podía: adelantóse a ungir mi cuerpo para la sepultura.9En verdad os digo que dondequiera que se predicare el evangelio en todo el mundo, eso también que ésta ha hecho, será contado para memoria de ella.10cY Judas, que era uno de los doce, fué a los jefes de los sacerdotes, para entregarles a Jesús.

11Y ellos oyéndolo, se alegraron, y prometieron darle dinero. Y él buscaba cómo pudiese entregarle oportunamente.12dY el primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba la pascua, sus discípulos le dicen: ¿Dónde quieres que vayamos a aderezar para que comas la pascua?

13Y él envía a dos de sus discípulos, y les dice: Id a la ciudad, y os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle.14Y donde entrare, decid al dueño de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento en que he de comer la pascua con mis discípulos?15Y él os mostrará un gran aposento alto, amueblado y listo; aderezad para nosotros allí.16Y fueron los discípulos, y hallaron así como les había dicho; y aderezaron la pascua.17eY cuando era la tarde, él fue con los doce.

18Y estando ellos reclinados, y comiendo, Jesús dijo: En verdad os digo que uno de vosotros que come conmigo, me va a entregar.19Y ellos comenzaron a entristecerse, y a preguntarle uno por uno: ¿Acaso soy yo?20Y él respondiendo, les dijo: Uno de los doce es; aquel que mete la mano conmigo en el plato.21El Hijo del hombre va en verdad, como está escrito de él; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! Bueno le fuera a aquel hombre, si nunca hubiera nacido.22fY estando ellos comiendo, Jesús tomó un pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y les dió, diciendo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo.

23Y tomando la copa, después de haber dado gracias, se la dió; y bebieron de ella todos.24Y les dijo: Esto es mi sangre, la del Nuevo Pacto, la cual es derramada por muchos.25En verdad os digo, que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios.26Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al Monte de los Olivos.27gY Jesús les dice: Todos vosotros hseréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: «iHeriré al pastor, y serán dispersadas las ovejas.»

28Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.29Dícele Pedro: ¡Aunque todos se escandalizaren, yo empero, no!30Y le dice Jesús: En verdad te digo, que tú, hoy, esta noche, antes que cante el gallo dos veces, me negarás tres veces.31Mas él dijo con mayor vehemencia: ¡Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré jamás! También todos decían lo mismo.32jY vienen a un huerto llamado Getsemaní; y dice a sus discípulos: Sentaos aquí, mientras que yo ore.

33Y toma consigo a Pedro, y a Santiago, y a Juan, y comenzó a sentir pavor y angustia.34Y les dice: Tristísima está mi alma, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad.35Y pasando un poco más adelante, cayó en tierra, y oró que, si fuese posible, pasase de él aquella hora.36Y dijo: ¡Abba, Padre, todas las cosas a ti son posibles! ¡aparta de mí esta copa! empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.37Y vino, y los halló dormidos; y dice a Pedro: ¡Simón! ¿duermes tú? ¿no has podido velar una sola hora?38Velad, y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está pronto, mas la carne es kdébil.39Y otra vez se fué, y oró, diciendo las mismas palabras.40Y vino otra vez, y los halló dormidos; porque sus ojos estaban sumamente cargados de sueño, y no sabían qué responderle.41Y viene la tercera vez, y les dice: Dormid lo que resta del tiempo, y descansad. Ya basta, la hora ha llegado. He aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.42Levantaos, vamos; he aquí, el que me entrega se acerca.43lY al momento, mientras él todavía estaba hablando, vino Judas, uno de los doce, y con él una turba de gente, con espadas y palos, de parte de los jefes de los sacerdotes, y de los ancianos.

44Y el que le entregaba les había dado una señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es; prendedle, y llevadle con seguridad.45Y cuando hubo venido, en el acto se llega a él, y le dice: ¡Rabbí! y le besó repetidas veces.46Ellos, pues, echaron mano sobre él, y le prendieron.47Mas muno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, y le nquitó la oreja.48Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y palos, para prenderme?49Todos los días estaba con vosotros enseñando en el Templo, y no me prendisteis. Mas sea así, para que se cumplan las Escrituras.50Y todos los suyos, dejándole, huyeron.51Empero cierto joven seguía con él, que tenía una sábana echada alrededor de sí, sobre el cuerpo desnudo; y le prendieron.52Mas él, dejando la sábana, huyó desnudo.53oY llevaron a Jesús al sumo sacerdote; y se reunieron con él todos los jefes de los sacerdotes, y los ancianos, y los escribas.

54Y Pedro le había seguido de lejos, hasta dentro del atrio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los alguaciles, calentándose a la lumbre.55pY los jefes de los sacerdotes, y todo el Sinedrio buscaban algún testimonio contra Jesús, para hacerle morir; mas no lo hallaron.

56Pues aunque muchos daban falso testimonio contra él, sus testimonios no concordaban.57Y levantándose algunos, daban falso testimonio contra él, diciendo:58Nosotros le hemos oído decir: Yo derribaré este Templo, hecho de mano, y en tres días edificaré otro no hecho de mano.59Mas ni aun así concordaba el testimonio de ellos.60Levantóse entonces el sumo sacerdote en medio de ellos, y preguntó a Jesús, diciendo: ¿No respondes nada? ¿qué es esto que éstos testifican contra ti?61Mas él callaba, y no respondió nada. Otra vez el sumo sacerdote le preguntó, y le dijo: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?62Jesús le dijo: Lo soy; y veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder divino, y viniendo con las nubes del cielo.63Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus vestidos, dijo: ¿qué más necesidad tenemos de testigos?64Oísteis la blasfemia: ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron, declarando que era digno de muerte.65Y comenzaron algunos a escupirle, y a cubrirle el rostro, y a darle de bofetadas, y a decirle: q¡Profetiza! Y los alguaciles le daban de varazos.66rY estando Pedro abajo en el atrio, vino una de las criadas del sumo sacerdote,

67y viendo a Pedro, que se estaba calentando, clavó en él la vista, y dijo: ¡Y tú con el Nazareno, Jesús, estabas!68Mas él negó, diciendo: No le conozco, ni entiendo lo que tú dices. Y salió fuera al zaguán: y cantó sun gallo.69Y viéndole la criada, comenzó otra vez a decir a los que estaban allí: ¡Éste es uno de ellos!70Mas él negó otra vez. Y un poco después, los que allí estaban dijeron otra vez a Pedro: ¡Verdaderamente tú eres de ellos; porque eres galileo!71Mas él comenzó a techarse maldiciones, y a jurar diciendo: ¡no conozco a este hombre de quien habláis!72Y al momento, por segunda vez, cantó un gallo. Y acordóse Pedro de la palabra que Jesús le había dicho: Antes que cante el gallo dos veces, me negarás tres veces. uY al pensar en esto, lloró.
  • aMt. 20:1-16; Lc. 22:1-6.
  • bGr. un alabastro.
  • cJn. 12:4-6.
  • dMt. 26:17-19; Lc. 22:7-13.
  • eMt. 26:20-25; Lc. 22:14-23; Jn. 13:22-35.
  • fMt. 26:26-30; Lc. 22:19-29; 1 Co. 11:23-25.
  • gMt. 26:31-35.
  • hComp. Mt. 18:6-8.
  • iZac. 13:7.
  • jMt. 26:36-46; Lc. 22:40-46.
  • kGr. enferma.
  • lMt. 26:47-56; Lc. 22:47-53; Jn. 18:2-12.
  • mJn. 18:10.
  • nLc. 22:51.
  • oMt. 26:57-68; Lc. 22:54, 55; Jn. 18:13-18.
  • pMt. 26:59-68.
  • q=¡adivina!
  • rMt. 26:69-75; Lc. 22:56-62; Jn. 18:17-27.
  • sGr. el gallo.
  • tGr. anatematizarse.
  • uLc. 22:61.