Lucas
Versión Moderna 2025
18
1Y les dijo una parábola sobre lo necesario que es orar siempre y no desalentarse;2diciendo: Había en cierta ciudad un juez que no temía a Dios, ni respetaba a hombre.3Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía muchas veces a él, diciendo: Hazme ajusticia de mi adversario.4Y él no quiso por algún tiempo; mas después dijo consigo mismo: Aunque no temo a Dios, y no respeto a hombre,5sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia; no sea que bviniendo de continuo, me agote la paciencia.6Y dijo el Señor: Oíd lo que dice el juez injusto.7¿Y acaso Dios no defenderá la causa de sus escogidos, que claman a él día y noche, caunque dilate largo tiempo acerca de ellos?8Yo os digo que defenderá su causa presto. Sin embargo, cuando viniere el Hijo del hombre, ¿hallará fe sobre la tierra?9Y dijo también esta parábola a ciertos de los presentes, que confiaban en sí mismos que ellos eran justos, y despreciaban a los demás:10Dos hombres subieron al Templo a orar; el uno era fariseo, y el otro publicano.11El fariseo se puso en pie, y oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias que no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni siquiera como este publicano.12Ayuno dos veces en la semana; doy diezmos de cuanto poseo.13Mas el publicano, estando en pie allá lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo; sino que dse daba golpes de pecho, diciendo: ¡Dios, ten misericordia de mí, pecador!14Os digo que éste descendió a su casa justificado más bien que el otro: porque todo aquel que se ensalza, será humillado; mas el que se humilla, será ensalzado.15eY traíanle también niños recién nacidos, fpara que los tocase, mas al ver esto los discípulos, los reprendieron.16Jesús empero llamólos a sí, y dijo: Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo vedéis; porque de los tales es el reino de Dios.17En verdad os digo: El que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.18gY cierto hombre principal le preguntó, diciendo: Buen Maestro, ¿haciendo qué cosa, heredaré la vida eterna?19Mas Jesús le dijo: ¿Por qué me dices bueno? ninguno es bueno, sino uno solo, a saber, Dios.20Sabes hlos mandamientos: «No cometas adulterio; No mates; No hurtes; No digas falso testimonio; Honra a tu padre y a tu madre.»21Él entonces dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.22Cuando Jesús oyó esto, le dijo: Te falta una cosa todavía: Vende todo cuanto tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, isígueme.23Mas él, cuando oyó esto, se puso muy triste, porque era muy rico.24Y viéndole Jesús cómo se puso triste, dijo: Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas.25Más fácil es que pase un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.26Y los que lo oyeron, dijeron: ¿Quién entonces podrá salvarse?27Mas él dijo: Las cosas que son imposibles para con los hombres, posibles son para con Dios.28Pedro entonces dijo: He aquí nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido.29Y él les dijo: En verdad os digo: Ninguno hay que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres, o hijos por el reino de Dios,30que no haya de recibir muchas veces más en este tiempo, y en el jsiglo venidero la vida eterna.31kY Jesús, tomando aparte a los doce, les dijo: He aquí que vamos subiendo a Jerusalén, y serán cumplidas todas las cosas escritas por los profetas acerca del Hijo del hombre.32Porque será entregado a los gentiles, y será escarnecido e injuriado, y escupido;33y le azotarán, y le harán morir; y al tercer día resucitará.34Mas ellos nada entendían de estas cosas; y esta declaración les era encubierta, y no comprendían lo que se decía.35lY sucedió que cuando él se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino, mendigando.36Y cuando oyó el tropel de la gente que pasaba, preguntó qué era aquello.37Y le dijeron que Jesús de Nazaret iba pasando.38El entonces clamó, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten mpiedad de mí!39Y los que iban delante le reprendían, para que callase; pero él levantaba más el grito: ¡Oh, Hijo de David, ten piedad de mí!40Jesús entonces se detuvo, y mandó traerle a sí. Y cuando él se acercó, le preguntó:41¿Qué quieres que te haga? Y él dijo: ¡Señor, que yo vea!42Y Jesús le dijo: Recibe la vista; tu fe te ha sanado.43Y al instante recibió la vista, y le seguía, glorificando a Dios. Y todo el pueblo, viendo esto, dió alabanza a Dios.
- aGr. venganza.
- bGr. al final viniendo me golpee.
- c=y será paciente. Stg. 5:7; 2 P. 3:9, 15.
- d=hería su pecho. Cp. 23:48.
- eMt. 19:13-15; Mr. 10:13-16.
- fCp. 2:12, 16.
- gMt. 19:16-30; Mr. 10:17-31.
- hEx. 20:12-17.
- iMt. 4:19; 8:22.
- jCp. 20:34, 35.
- kMt. 20:17-19; Mr. 10:32-34.
- lMt. 20:29-34; Mr. 10:46-52.
- m=compasión, o misericordia.