Lucas
Versión Moderna 2025
13
1Había presentes en aquel tiempo algunos que le contaron de aquellos galileos, cuya sangre Pilato había mezclado con la de sus sacrificios.2Y él respondiendo, les dijo: ¿Pensáis acaso que esos galileos eran mayores pecadores que todos los galileos, por cuanto sufrieron estas cosas?3Os digo que no; antes bien, si vosotros no os arrepintiereis, todos pereceréis de igual manera.4O aquellos diez y ocho, sobre quienes cayó la torre en Siloé y los mató ¿pensáis que ellos eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén?5Os digo que no; antes bien, si vosotros no os arrepintiereis, todos asimismo pereceréis.6Y dijo esta parábola: Cierto hombre tenía una higuera plantada en su viña; y vino buscando fruto en ella, mas no lo halló.7Dijo, pues, al viñero: He aquí, hace ya tres años que vengo buscando fruto en esta higuera, y no lo hallo: ¡córtala! ¿por qué también inutiliza la tierra?8Mas él respondiendo, le dijo: Señor, déjala este año también, hasta que yo cave alrededor de ella, y le eche estiércol;9por si acaso diere fruto en el porvenir; mas si no, entonces tú la cortarás.10Y estaba enseñando en una de las sinagogas en un día de sábado.11Y he aquí una mujer que tenía un espíritu de enfermedad ya por diez y ocho años, y estaba agobiada, y no podía en manera alguna enderezarse.12Y como Jesús la viese, llamóla a sí, y le dijo: Mujer, alibre eres de tu enfermedad.13Y puso sobre ella las manos; y al instante ella se enderezó, y glorificaba a Dios.14Mas el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hiciera curación en el sábado, respondió y dijo al pueblo: Seis días hay en que se debe trabajar; en éstos pues venid, y sed curados, y no en el día de sábado.15El Señor entonces le respondió, y dijo: ¡Hipócritas! ¿cada uno de vosotros, no desata del pesebre su buey o su asno en el sábado, y los lleva a abrevar?16¿Y acaso esta mujer, siendo hija de Abraham, a quien, he aquí, hace diez y ocho años que Satanás la ligó, no debiera ser desatada de esta ligadura en día de sábado?17Y diciendo él esto, todos sus adversarios quedaron avergonzados, y todo el pueblo se regocijaba de todas las cosas gloriosas que eran hechas por él.18Dijo entonces: ¿A qué es semejante el reino de Dios, y a qué lo he de asemejar?19Semejante es a un grano de mostaza, que un hombre tomó y lo sembró en su huerto; y creció, y vino a ser árbol; y las aves del cielo posaron en sus ramas.20Y dijo otra vez: ¿A qué semejaré el reino de Dios?21Semejante es a la levadura, que tomó una mujer y la encubrió en tres medidas de harina, hasta que el todo quedó fermentado.22Y pasaba por entre las ciudades y aldeas, enseñando y caminando hacia Jerusalén.23Y le dijo uno: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Y él les dijo:24Esforzaos para entrar por la puerta estrecha; porque yo os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.25Una vez que se haya levantado el padre de familia, y haya cerrado la puerta, y comenzareis, estando fuera, a llamar a la puerta, diciendo: Señor, ábrenos; y él respondiendo, os dijere: No os conozco ni sé de dónde sois.26Entonces comenzaréis a decir: En tu presencia hemos comido y bebido, y tú has enseñado en nuestras plazas;27mas él dirá: Dígoos que no sé de dónde sois: apartaos de mí todos los obradores de iniquidad.28Allí será el lloro y el crujir de dientes, cuando viereis a Abraham, y a Isaac, y a Jacob, y a todos los profetas en el reino de Dios, mas a vosotros echados fuera.29Y vendrán del Oriente y del Occidente, y del Norte y del Sur, y bse sentarán a la mesa en el reino de Dios.30Y he aquí que hay postreros que serán primeros, y hay primeros que serán postreros.31En aquella misma hora vinieron ciertos fariseos que le decían: Sal, y véte de aquí; porque Herodes quiere matarte.32Mas él les dijo: Id y decid a aquella zorra: He aquí que echo fuera demonios, y hago curaciones hoy y mañana, y en el tercero cestoy terminando mi tarea.33Empero es necesario que yo camine hoy, y mañana, y pasado mañana; porque no es posible que un profeta perezca fuera de Jerusalén.34d¡Oh Jerusalén, Jerusalén! tú que matas a los profetas, y apedreas a los que a ti son enviados, ¡cuántas veces quise recoger tus hijos, como la gallina recoge sus polluelos debajo de sus alas; y no quisiste!35He aquí, evuestra casa os es dejada desierta; y yo os digo: No me veréis más, hasta que venga el tiempo cuando digáis: fBendito el que viene en el nombre del Señor.