Lucas
Versión Moderna 2025
12
1Entretanto, habiéndose juntado una multitud de miles y miles, de manera que unos a otros se atropellaban, comenzó Jesús a decir a sus discípulos primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía;2pues nada hay encubierto que no haya de ser descubierto, ni escondido, que no haya de saberse.3Por eso, cuanto habéis dicho en tinieblas, en la luz del día será oído; y lo que habéis hablado al oído en las alcobas, será pregonado sobre los terrados.4Mas yo os digo a los amigos míos: No temáis a los que matan el cuerpo, y después de esto no tienen demasiado más que puedan hacerles.5Os enseñaré empero a quién debéis temer: Temed a Aquel que después del matar, tiene poder de echar en la gehenna. Os digo que sí: Temed a él.6¿No se venden cinco pajarillos por ados moneditas? y ni uno de ellos está olvidado delante de Dios.7Mas aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. ¡No temáis: vosotros valéis más que muchos pajarillos!8Y yo os digo, que btodo aquel que me confesare delante de los hombres, el Hijo del hombre también a él le confesará delante de los ángeles de Dios.9Mas el que me negare delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios.10Y cualquiera que dijere palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; mas al que blasfemare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado.11Y cuando os trajeren ante las sinagogas, y a los magistrados, y a las autoridades, no tengáis cuidado de cómo o de qué hayáis de responder, o de lo que hayáis de decir:12porque el Espíritu Santo os enseñará en aquella misma hora lo que conviene decir.13Y uno de en medio de la multitud le dijo: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia.14Mas él le dijo: Hombre c¿quién me ha puesto a mí sobre vosotros por juez o repartidor?15Les dijo, pues: Mirad, y guardaos de toda suerte de codicia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.16También les habló una parábola, diciendo: El campo de cierto hombre rico había producido mucho:17y él discurría dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré? porque no tengo donde pueda recoger mis frutos.18Y dijo: Haré esto: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores; y allí recogeré todos mis productos y mis bienes:19y diré a mi alma: ¡Alma, tienes muchos bienes almacenados para muchos años! ¡descansa! ¡come, bebe, huélgate!20Pero Dios le dijo: ¡Insensato! esta noche tu alma te será demandada; y lo que has prevenido ¿de quién será?21Así es el que atesora para sí, y no es rico para con Dios.22Y dijo a sus discípulos: dPor tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, sobre lo que habéis de comer; ni por vuestro cuerpo, sobre lo que habéis de vestir.23Porque la vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido.24eConsiderad los cuervos, que ellos ni siembran ni siegan; los cuales ni tienen aposento ni almacén; y Dios los alimenta: ¿cuánto más valéis vosotros que las aves?25Y ¿quién de vosotros, por mucho que se afane, podrá añadir un finstante al tiempo de su vida?26Pues si ni siquiera una cosa tan mínima así podéis hacer, ¿por qué os afanáis respecto de lo demás?27Considerad los lirios, cómo crecen: no trabajan ni hilan; mas yo os digo que ni aun Salomón, en toda su gloria, fué vestido como uno de éstos.28Y si a la hierba, que está hoy en el campo, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe?29Así que no andéis buscando qué hayáis de comer, o qué hayáis de beber, ni seáis de ánimo dudoso.30gPorque las naciones del mundo buscan ansiosamente todas estas cosas: y vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas.31Antes bien, buscad primeramente el reino de Dios y su justicia; y estas cosas os serán dadas por añadidura.32No temáis, manada pequeña, porque al Padre le place daros el reino.33Vended lo que poseéis, y dad limosna; hhaceos bolsas que no se envejecen, tesoro en los cielos que nunca se agota, donde ladrón no llega, ni polilla consume:34porque donde estuviere vuestro tesoro allí estará vuestro corazón.35Estén ceñidos vuestros lomos, y ivuestras lámparas encendidas;36y sed vosotros mismos como hombres que aguardan a su señor, cuando haya de volver de las bodas; a fin de que cuando venga y llame, le abran al instante.37j¡Bienaventurados aquellos siervos, a quienes su señor, cuando viniere, los hallare velando! en verdad os digo, que él mismo se ceñirá, y haciendo que ellos se sienten a la mesa, se llegará y les servirá.38Y si viniere en la segunda vigilia, o en la tercera vigilia, y los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos.39Esto empero sabed, que si supiera el padre de familia a qué hora había de venir el ladrón, velaría, y no dejaría minar su casa.40Estad vosotros también prevenidos; porque a la hora que no pensáis, el Hijo del hombre vendrá.41Pedro entonces dijo: Señor, ¿dices esta parábola a nosotros, o también a todos?42Y el Señor dijo: ¿Quién es pues el mayordomo fiel y prudente, a quien su señor pondrá sobre su familia, para darles la kración a su tiempo?43Bienaventurado aquel siervo, a quien su señor cuando viniere, le hallare haciendo así.44En verdad os digo, que le pondrá sobre todos sus bienes.45lMas si aquel siervo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzare a pegar a los criados y a las criadas, y a comer, y a beber, y a embriagarse;46vendrá el señor de aquel siervo en el día que él no espera, y a la hora que él no sabe; y le mazotará con la mayor severidad, y le señalará su parte con los criados infieles.47Pues el siervo que conoció la voluntad de su señor, y no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, será castigado con muchos azotes:48mas el que no supo, e hizo cosas dignas de azotes, será castigado con pocos azotes: porque a todo aquel a quien se ha dado mucho, mucho le será exigido; y a quien se ha encomendado mucho, más será demandado de él.49Vine a echar fuego en la tierra; ¿y qué quiero, si ya está encendido?50nEmpero yo tengo un bautismo de que he de ser bautizado; ¡y cómo me angustio hasta que se cumpla!51o¿Pensáis que he venido para dar paz en la tierra? Os digo que no, sino antes división.52Porque de ahora en adelante habrá cinco en una misma casa divididos, tres contra dos, y dos contra tres.53Serán divididos padre contra hijo, e hijo contra padre; madre contra hija, e hija contra madre; suegra contra nuera, y nuera contra suegra.54Decía también a las gentes: Cuando veis una nube que se eleva pdesde el poniente, decís luego: Viene una tempestad; y así sucede.55Y cuando sopla el Austro, decís: Hará calor; y lo hace.56¡Hipócritas! sabéis interpretar la variada apariencia de la tierra y del cielo, ¿pues cómo no sabéis interpretar las señales de este tiempo?57¿Y también por qué de vosotros mismos no juzgáis lo que es justo?58Cuando vas, pues, con tu adversario ante el magistrado, qhaz lo posible en el camino por librarte de él; no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil, y el alguacil te eche en la cárcel.59Yo te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último rcentavo.
- aGr. dos cuartos.
- bRo. 10:9, 10; Mt. 10:32; Mr. 8:38; 2 Ti. 2:12; 1 Jn. 2:23.
- cJn. 18:36. Comp. Ex. 2:14; Hch. 7:27.
- dMt. 6:25-33.
- eJob 38:41; Sal. 147:4-9.
- fGr. un codo a su estatura.
- g=gentiles, o paganos.
- hMt. 6:20, 21.
- iMt. 25:1.
- jMt. 24:46, 47.
- kGr. porción de grano.
- lMt. 24:48-51.
- mGr. partirá en dos.
- nMt. 20:22; Mr. 10:38.
- oMt. 10:34-36.
- p1 R. 18:43, 44.
- qGr. poned dedicación.
- rGr. cuadrante;=cuarta parte de un as (latino).