Juan
Versión Moderna 2025
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1aDespués de estas cosas Jesús se fué a la otra orilla del Mar de Galilea, que es el mar de Tiberias.2Y le siguió una gran muchedumbre de gentes, porque veían las señales milagrosas que hacía en los enfermos.3Mas Jesús se fué a la montaña, y allí se sentó con sus discípulos.4Y estaba cerca la Pascua, fiesta de los judíos.5Alzando, pues, Jesús los ojos, y viendo que una gran multitud venía hacia él, dijo a Felipe: ¿De dónde hemos de comprar pan para que éstos coman?6Esto lo decía para probarle; pues él mismo sabía lo que iba a hacer.7Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan no les es suficiente, para que cada uno tome un poco.8Dícele uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro:9Aquí está un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos: pero éstos ¿qué son entre tantos?10Dijo Jesús: Haced que los hombres se recuesten: y había mucha hierba en aquel sitio. Se recostaron, pues, los hombres, hasta en número de cinco mil.11Tomó entonces Jesús los panes, y habiendo dado gracias, repartió a los que estaban recostados: y asimismo les dió de los pececillos, cuanto querían.12Y cuando estuvieron bsatisfechos, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobran, para que no se pierda nada.13Los recogieron, pues, y llenaron doce cestos de los pedazos de los cinco panes de cebada, que sobraron a los que habían comido.14cPor tanto aquellos hombres, cuando vieron la señal que Jesús había hecho, decían: Este es verdaderamente del Profeta que había de venir al mundo.15Jesús, pues, percibiendo que estaban a punto de venir y tomarle por fuerza, para hacerle rey, partió otra vez a la montaña, él solo.16Y cuando era la tarde, sus discípulos bajaron al mar,17y entraron en una barca, e iban atravesando el mar hacia Capernaúm. Había ya eobscurecido, y Jesús no había aún venido a ellos.18Entretanto el mar se iba levantando, a causa de un gran viento que soplaba.19Y cuando, pues, hubieron remado unos fveinte o treinta estadios, ven a Jesús andando sobre el mar, y acercándose a la barca; y se asustaron.20Mas él les dice: Yo soy; no tengáis miedo.21Gustosos pues, le recibieron en la barca; y llegó luego la barca a la tierra adonde iban.22Al día siguiente, la gente que estaba de la otra parte del mar, viendo que no había allí más que una sola barca, y conociendo que entró en la barca con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían ido solos.23Sin embargo arribaron barcas de Tiberias, cerca del lugar donde comieron el pan, después de haber dado gracias el Señor.24Cuando, pues, la gente vió que Jesús no estaba allí ni tampoco sus discípulos, entraron ellos en las barcas, y fueron a Capernaúm, en busca de Jesús.25Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabbí ¿cuándo viniste acá?26Respondióles Jesús y dijo: En verdad, en verdad os digo: Me buscáis, no porque visteis las señales, sino porque comisteis de los panes, y os saciasteis.27Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que dura para vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste le gselló el Padre, Dios.28Ellos entonces le dijeron: ¿Qué hemos de hacer, para obrar las obras de Dios?29Jesús respondió y les dijo: Ésta es la obra de Dios, que creáis en aquel a quien él envió.30Dijéronle pues: h¿Qué señal haces tú, para que veamos y creamos? ¿qué obras tú?31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: «iPan del cielo les dió a comer.»32Les dijo entonces Jesús: En verdad, en verdad os digo: No fué Moisés quien os dió el pan del cielo; mi Padre empero os da el verdadero pan del cielo.33Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo, y da vida al mundo.34Ellos por tanto le dijeron: Señor, danos siempre este pan.35Díjoles Jesús: Yo soy el pan de la vida: el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca jamás tendrá sed.36Pero jos he dicho ya que vosotros me habéis visto, y no creéis.37Todo cuanto me da el Padre, a mí vendrá; y al que viene a mí, de ninguna manera le desecharé.38Porque descendí del cielo no para hacer mi propia voluntad, sino la voluntad de aquel que me envió.39Y ésta es la voluntad de aquel que me envió, que de cuanto me ha dado yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día postrero.40Pues que ésta es la voluntad de mi Padre, que todo aquel que ve al Hijo y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.41Por tanto los judíos murmuraban de él, porque dijo: Yo soy el pan que descendió del cielo.42Y decían: ¿No es éste Jesús, hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo es que ahora dice: Yo he descendido del cielo?43Jesús respondió, y les dijo: No murmuréis entre vosotros.44Nadie puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere: y yo le resucitaré en el día postrero.45Escrito está en los Profetas: «kY todos ellos serán enseñados de Dios». Todo aquel que ha oído de parte del Padre, y ha aprendido de él, viene a mí.46No lque hombre alguno haya visto al Padre, con excepción de aquel que es de Dios: éste ha visto al Padre.47En verdad, en verdad os digo: El que cree en mí tiene vida eterna.48Yo soy el pan de la vida.49Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron:50éste es el pan que desciende del cielo, para que uno pueda comer de él, y no morir.51Yo soy el pan vivo que descendió del cielo: si alguno comiere de este pan, vivirá eternamente: y el pan que yo daré es mi carne, que doy por la vida del mundo.52Por tanto los judíos disputaron entre sí diciendo: ¿Cómo puede este hombre darnos su carne a comer?53Jesús, pues, les dijo: En verdad, en verdad os digo: A menos que comáis la carne del Hijo del hombre, y bebáis su sangre, no tendréis vida en vosotros.54El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.55Porque mi carne es verdadero alimento, y mi sangre es verdadera bebida.56El que come mi carne y bebe mi sangre, mora en mí, y yo en él.57Como el Padre viviente me envió, y yo vivo por medio del Padre, así el que me come, éste también vivirá por medio de mí.58Éste es el pan que descendió del cielo: no como vuestros padres que comieron el maná, y murieron: el que come este pan, vivirá eternamente.59Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaúm.60Por tanto muchos de sus discípulos, al oír esto, dijeron: ¡Dura palabra es ésta! ¿quién la puede escuchar?61Jesús empero, conociendo en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: m¿Esto os escandaliza?62¿Pues qué, si viereis al Hijo del hombre subir a donde antes estaba?63Es el espíritu el que da vida, la carne de nada aprovecha: las palabras que yo os he hablado espíritu y vida son.64Mas hay algunos de vosotros que no creen. Pues desde el principio sabía Jesús quiénes eran los que no creían, y quién era aquel que le había de entregar.65Y dijo: Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí, a menos que le sea dado por mi Padre.66Por esto muchos de sus discípulos se volvieron atrás, y ya no andaban más con él.67Por tanto Jesús dijo a los doce: ¿No queréis iros vosotros también?68Respondióle Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? ¡tú tienes las palabras de vida eterna:69y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres nel Cristo, el Hijo del Dios vivo!70Respondióles Jesús: ¿No os escogí yo a vosotros, los doce, y uno de vosotros es diablo?71Lo decía del hijo de Simón, Judas Iscariote, porque era éste, siendo uno de los doce, quien le iba a entregar.