Juan
Versión Moderna 2025
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1Estaba enfermo cierto hombre, llamado Lázaro, de aBetania, la aldea de bMaría y de Marta su hermana.2(Era aquella María que cungió al Señor con ungüento, y enjugó sus pies con sus cabellos, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo.)3Las hermanas, pues, le enviaron recado, diciendo: Señor, el que amas está enfermo.4Empero Jesús, al oír esto, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para gloria de Dios, para que sea glorificado el Hijo de Dios por medio de ella.5Y Jesús amaba a Marta, y a su hermana, y a Lázaro.6Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días todavía en aquel mismo lugar donde estaba.7Entonces después de esto, dijo a sus discípulos: Vamos otra vez a Judea.8Dijéronle los discípulos: ¡Rabbí, dhace poco que procuraban los judíos apedrearte! ¿y vas allá otra vez?9Jesús respondió: ¿No hay doce horas en el día? Si alguno anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo.10Pero si alguno anda de noche, tropieza, porque la luz no está en él.11Estas cosas dijo él; y después de esto les dijo: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle del sueño.12Dijeron entonces los discípulos: Señor, esi duerme, sanará.13Mas Jesús hablaba de su muerte; pero ellos pensaban que hablaba del descanso del sueño.14Entonces, por tanto, Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto.15Y me alegro por vuestra causa, de no haber estado allí, para que creáis: pero vamos a él.16Tomás, pues, el que se llamaba Dídimo, dijo a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos juntamente con él.17Así que cuando Jesús vino, halló que hacía cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.18Y Betania estaba cerca de Jerusalén, distante como fquince estadios.19y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas de su hermano.20gEntonces Marta, luego que oyó que Jesús venía, fué a su encuentro: pero María permanecía sentada en casa.21Marta entonces dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, no hubiera muerto mi hermano.22Mas yo sé que aun ahora, todo cuanto pidieres a Dios, Dios te lo dará.23Dícele Jesús: Resucitará tu hermano.24Marta le dice: Yo sé que resucitará en la resurrección en el día postrero.25Jesús le dice: Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá;26y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees tú esto?27Ella le dice: Sí Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el cual había de venir al mundo.28Y cuando hubo dicho esto, se fué, y llamó a María su hermana secretamente, diciendo: El Maestro está aquí, y te llama.29Ella, luego que lo oyó decir, levantóse prestamente, y fué a él.30(Jesús empero no había llegado aún a la aldea, sino que estaba en aquel lugar donde Marta había salido a encontrarle.)31Entonces los judíos que estaban con ella en la casa, y la consolaban, viendo que María se levantó prestamente y salió, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro, para llorar allí.32Así pues María, cuando llegó a donde Jesús estaba, al verle, cayó a sus pies, diciéndole: ¡Señor, si hubieras estado aquí no hubiera muerto mi hermano!33Por tanto, Jesús, cuando la vió a ella sollozando, y sollozando también a los judíos que habían venido con ella, fué profundamente conmovido en su espíritu, y se turbó;34y dijo: ¿Dónde le habéis puesto? Dijéronle: Señor, ven y verás.35Jesús lloró.36Dijeron, pues, los judíos: He aquí cómo le amaba.37Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía este hombre, que abrió los ojos de aquel que era ciego, haber hecho que éste no muriese?38Jesús, por tanto, profundamente conmovido otra vez en sí mismo, viene al sepulcro. Era una cueva, y una piedra estaba recostada contra ella.39Jesús dice: Quitad la piedra. Marta, hermana del muerto, le dice Señor, hiede ya; porque hace cuatro días que está sepultado.40Le dice Jesús: ¿No te dije yo que si creyeras, verías la gloria de Dios?41Quitaron entonces la piedra del lugar donde yacía el muerto. Y Jesús alzó los ojos hacia arriba, y dijo: Padre, te doy gracias porque me has oído.42Y yo sabía que me oyes siempre, mas a causa de la multitud que está presente, lo dije, para que ellos crean que tú me has enviado.43Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera!44Y aquel que había estado muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dice: ¡Desatadle, y dejadle ir!45Muchos de los judíos, pues, que habían venido a María, y vieron lo que Jesús hizo, creyeron en él.46Mas algunos de ellos fueron a los fariseos, y les dijeron lo que había hecho Jesús.47Por tanto los hjefes de los sacerdotes y los fariseos reunieron el Sinedrio, y dijeron: ¿Qué hacemos? porque este hombre hace muchas señales milagrosas.48Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos y destruirán nuestro lugar y nuestra nación.49Mas uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote iaquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada,50ni consideráis que nos conviene que un solo hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.51Esto lo dijo no de sí mismo; mas siendo sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación;52y no sólo por la nación, sino jpara que juntase en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.53Desde aquel día, pues, tomaron el acuerdo de hacerle morir.54Jesús, por tanto, no andaba ya abiertamente entre los judíos, sino que fué de allí a un país cerca del desierto, a una ciudad llamada Efraim; y moraba allí con sus discípulos.55Y estaba cerca la Pascua de los judíos; y muchos subieron desde el campo a Jerusalén antes de la Pascua, kpara purificarse.56Buscaron, pues, a Jesús, y decían entre sí, estando en el Templo: ¿Qué os parece? ¿que no vendrá a la fiesta?57Y los ljefes de los sacerdotes y los fariseos habían dado orden, que si alguno supiese en dónde estaba, lo manifestase, para que le prendiesen.