Juan

Versión Moderna 2025

10

1En verdad, en verdad os digo: El que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino sube por otra parte, el tal es ladrón y salteador.2Mas el que entra por la puerta es el pastor de las ovejas.3A éste le abre el portero; y las ovejas oyen su voz: y él llama a sus propias ovejas por nombre, y las saca fuera.4Y cuando conduce fuera las suyas propias, él mismo va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz:5pero al extraño no seguirán, sino antes huirán de él: porque no conocen la voz de los extraños.6Esta parábola les habló Jesús: mas ellos no entendieron qué era lo que les decía.7Jesús, por tanto, les dijo otra vez: En verdad, en verdad os digo: aYo soy la puerta de las ovejas.

8Todos cuantos vinieron antes que yo, ladrones eran y salteadores: mas no los oyeron las ovejas.9Yo soy la puerta: por mí si alguno entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos.10El ladrón no viene sino para hurtar, y matar, y destruir: yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.11Yo soy el buen pastor: el buen pastor da su vida por las ovejas.12Pero el que es asalariado, el que no es pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo, y deja las ovejas, y huye; y el lobo arrebata y dispersa las ovejas.13Porque es asalariado huye, y no se cuida de las ovejas.14Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí.15Como el Padre me conoce a mí, así también yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas.16Y otras ovejas tengo que no son de este redil: a éstas también tengo que traer, y oirán mi voz; y habrá un solo rebaño, y un solo pastor.17bPor esto el Padre me ama, por cuanto yo pongo mi vida para volverla a tomar.18Nadie me la quita, sino que la pongo de mí mismo. Poder tengo para ponerla, y poder tengo para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.19Suscitóse, pues, otra vez una disensión entre los judíos a causa de estas palabras.

20Y muchos de ellos dijeron: ¡Demonio tiene, y está loco! ¿por qué le escucháis?21Otros dijeron: Éstos no son dichos de un endemoniado. ¿Puede acaso el demonio abrir los ojos de los ciegos?22Y era la fiesta de la Dedicación, en Jerusalén. Era invierno;

23y Jesús se paseaba en el Templo, en el Pórtico de Salomón.24Los judíos, pues, se juntaron en torno de él, y le dijeron: ¿Hasta cuándo cnos tienes en suspenso? si eres el Cristo, dínoslo claramente.25Jesús les respondió: Ya os lo he dicho, y no creísteis: las obras que hago en el nombre de mi Padre, éstas dan testimonio de mí.26Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, dcomo os dije.27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen:28y yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.29Mi Padre que me las dió, mayor es que todos; y nadie es poderoso para arrebatarlas de la mano de mi Padre.30eYo y el Padre somos uno.31Los judíos alzaron piedras otra vez para apedrearle.32Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado por parte de mi Padre; ¿por cuál de estas obras fqueréis apedrearme?33Los judíos le respondieron: Por obra buena no te apedreamos, sino por blasfemia; y porque tú, gsiendo hombre, te haces Dios.34Jesús les respondió: ¿No está escrito en hvuestra ley: Yo dije: iDioses sois?35Si llama dioses a aquellos a quienes llegó la palabra de Dios (y la Escritura no puede jser quebrantada),36¿decís vosotros de Aquél a quien el Padre santificó, y le envió al mundo: ¡Tú blasfemas! porque dije: ¿Soy Hijo de Dios?37Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis:38mas si las hago, aun cuando no me creáis a mí, creed a las obras; para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.39Por tanto procuraban otra vez prenderle: pero se salió de sus manos;

40y fué otra vez más allá del Jordán, al lugar donde Juan al principio bautizaba, y se quedó allí.41Y muchos vinieron a él; y decían: Juan en verdad no hizo señales; pero todo cuanto decía Juan respecto de éste, fué verdad.42Y muchos creyeron en él allí.
  • aSal. 118:20.
  • bFil. 2:9.
  • cGr. nos quitas el alma, o aliento.
  • dCp. 8:47.
  • eVer. 38; Cp. 14:9-11.
  • fGr. me apedreáis.
  • gCp. 5:18; Mt. 26:63, 64; Mr. 14:61, 62.
  • hCps. 12:34; 15:25; Ro. 8:20; 1 Co. 14:21.
  • iSal. 82:6.
  • jGr. quebrarse.