Hechos
Versión Moderna 2025
9
1aMas Saulo, respirando todavía amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, fué al sumo sacerdote,2y le pidió cartas para Damasco, dirigidas a las sinagogas, para que si hallara a algunos de este bCamino, ora fuesen hombres o mujeres, los trajese atados a Jerusalén.3Y yendo por el camino, sucedió que se acercaba ya a Damasco, cuando de repente resplandeció alrededor de él una luz desde el cielo;4y caído a tierra, oyó una voz que le decía: ¡Saulo! ¡Saulo! ¿por qué me persigues?5Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor respondió: ¡Yo soy Jesús, a quien tú persigues! [c¡Dura cosa te es dar coces contra el aguijón!6Y él, temblando y atónito, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo:] Levántate, y entra en la ciudad, y allí te será dicho lo que debas hacer.7Y los hombres que caminaban con él se detuvieron, dsin poder hablar, oyendo ela voz, mas no viendo a nadie.8Levantóse pues Saulo de la tierra; y cuando abrió los ojos, no veía nada; y llevándole de la mano, le condujeron a Damasco.9Y estuvo tres días privado de la vista; y no comió ni bebió.10Mas había cierto discípulo en Damasco, llamado Ananías; y a éste le dijo el Señor en visión: Ananías. Y él dijo: Heme aquí, Señor.11Y el Señor le dijo: Levántate y vé a la fcalle que se llama Derecha, y pregunta en casa de Judas por un hombre de Tarso, llamado Saulo: porque he aquí que está orando;12y ha visto a un hombre llamado Ananías, que entra y pone las manos sobre él, para que vea.13Ananías empero respondió: Señor, he oído de parte de muchos respecto de este hombre, cuanto mal ha hecho a tus santos en Jerusalén:14y aquí también tiene potestad de parte de los jefes de los sacerdotes, para prender a todos los que invocan tu nombre.15Mas el Señor le dijo: Vé; porque éste mismo me es un vaso escogido, para llevar mi nombre delante de los gentiles, y de los reyes, y de los hijos de Israel;16porque yo le enseñaré cuantas cosas es necesario que él sufra por causa de mi nombre.17Partió pues Ananías, y entró en la casa; y poniendo las manos sobre él, dijo: Saulo, hermano, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde viniste, me ha enviado a ti, para que recibas la vista, y seas lleno del Espíritu Santo.18Y al momento cayeron de sus ojos unas como escamas, y recobró la vista: y levantándose, fué bautizado;19y habiendo tomado alimento, recobró las fuerzas.20Y desde luego predicó a Cristo en las sinagogas, afirmando que éste es el Hijo de Dios.21Y todos los que le oían quedaron asombrados, y decían: ¿No es éste aquel que en Jerusalén destrozaba a los que invocan este Nombre? y aquí también había venido para esto mismo, para conducirlos atados ante los jefes de los sacerdotes.22Saulo empero cobró mayor fuerza, y confundió a los judíos que habitaban en Damasco, demostrando que éste es gel Cristo.23hMas cuando se hubieron cumplido muchos días, los judíos tomaron el acuerdo ide matarle;24pero su trama vino en conocimiento de Saulo. Y aun velaban las puertas, día y noche, para matarle.25Mas sus discípulos, tomándole de noche, le descolgaron por el muro, bajándole en una espuerta.26Y llegado que hubo a Jerusalén, procuraba unirse con los discípulos: y todos ellos le tenían miedo, no creyendo que fuese discípulo.27Pero tomándole Bernabé, le trajo a los apóstoles, y les refirió cómo había visto al Señor en el camino, y que éste le había hablado; y cómo en Damasco había predicado denodadamente en el nombre de Jesús.28Y él estaba con ellos, jentrando y saliendo, en Jerusalén,29predicando denodadamente en el nombre del Señor. Y hablaba y disputaba con los khelenistas; mas ellos procuraban matarle.30Pero los hermanos, al conocer esto, le condujeron a Cesarea, y de allí le enviaron a Tarso.31Así pues la iglesia tuvo paz por toda la Judea y la Galilea y la Samaria, y fué edificada; y andando en el temor del Señor, y en el consuelo del Espíritu Santo, se iba aumentando.32Y aconteció que mientras Pedro caminaba por todas partes, descendió también a los santos que habitaban en lLidda.33Y halló allí a cierto hombre, llamado Eneas, el cual había guardado cama ocho años, y era paralítico.34Y Pedro le dijo: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y al instante se levantó.35Y le vieron todos los que habitaban en Lidda y en mSarona; y se convirtieron al Señor.36Había también en nJope cierta discípula llamada Tabita; nombre que, traducido al griego, se dice oDorcas: esta mujer era llena de buenas obras y de limosnas que hacía.37Y aconteció que en aquellos días, habiendo enfermado, murió: y cuando la hubieron lavado, la pusieron en un aposento alto.38Y como Lidda estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a suplicarle, diciendo: No te tardes en venir a nosotros.39Levantóse pues Pedro, y fué con ellos. Y cuando hubo llegado, le condujeron al aposento alto: y todas las viudas acudieron a él, llorando, y mostrándole las túnicas y los vestidos que había hecho Dorcas cuando estaba con ellas.40Mas Pedro, habiéndolas hecho salir a todas, se puso de rodillas y oró; luego, volviéndose hacia el cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos; y viendo a Pedro, se incorporó.41Y dándole la mano, la levantó: y habiendo llamado a los santos y a las viudas, la presentó viva.42Y esto fué conocido por toda la ciudad de Jope, y muchos creyeron en el Señor.43Y Pedro se quedó muchos días en Jope, con cierto Simón, curtidor.
- aCp. 7:58; 8:1.
- bCp. 18:25, 26; 19:9, 23; 24:14, 22; Jn. 14:6.
- cEste texto no se halla tampoco en la mayoría de los MSS. griegos disponibles. Cp. 26:14.
- dGr. mudos.
- e=el sonido, o ruido. Cp. 22:9; Jn. 12:28, 30; Ap. 1:15.
- fGr. callejón.
- g=el Ungido, o Mesías.
- hGá. 1:17.
- iCp. 5:33.
- j1 S. 29:6; 2 S. 3:25; Sal. 121:8.
- k=judíos griegos. Cp. 21:37-39.
- lHeb. Lod. 1 Cr. 8:12; Esd. 2:33.
- m1 Cr. 27:29; Cnt. 2:1.
- nJon. 1:3.
- o=gacela.