Hechos
Versión Moderna 2025
17
1Y habiendo pasado por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica, donde había sinagoga de los judíos:2y Pablo, según era su costumbre, entró aen medio de ellos, y durante tres sábados razonó con ellos, desde las Escrituras,3abriéndolas y exponiendo bque era necesario que el Mesías padeciese, y resucitase de entre los muertos; y que este Jesús a quien (dijo) yo os predico, es cel Mesías.4Y algunos de ellos fueron persuadidos, y se unieron a Pablo y a Silas, también de los griegos religiosos una gran multitud, y de dmujeres principales no pocas.5Pero los judíos, incitados por ecelos, tomaron consigo ciertos hombres malos, de los ociosos que frecuentan la plaza, y habiendo reunido al populacho, alborotaron la ciudad; y acometiendo la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo.6Y no hallándolos, arrastraron a Jasón y a ciertos hermanos ante los magistrados de la ciudad, gritando: ¡Estos hombres que han trastornado el mundo habitado, han venido acá también;7a quienes Jasón ha acogido: y éstos todos obran en oposición a los decretos de César, diciendo fque hay otro rey, Jesús!8Y turbaron a la muchedumbre y a los gobernantes de la ciudad, cuando oyeron estas cosas.9Y habiendo tomado fianzas de Jasón y de los demás, los dejaron ir.10Y los hermanos inmediatamente, de noche, enviaron a Pablo y a Silas a Berea; los cuales, habiendo llegado allí, entraron en la sinagoga de los judíos.11Éstos eran más nobles que los de Tesalónica; pues que recibieron la palabra con gla mayor prontitud, examinando las Escrituras diariamente para ver si estas cosas eran realmente así.12Por lo cual muchos de ellos creyeron; así como también muchas mujeres griegas de distinción, y de hombres no pocos.13Pero cuando conocieron los judíos de Tesalónica que también en Berea era predicada por Pablo la palabra de Dios, fueron asimismo allí, incitando y turbando a las hmultitudes.14Entonces, en el acto, los hermanos enviaron a Pablo, para que fuese hasta el mar; pero Silas y Timoteo permanecieron aún allí.15Los que conducían a Pablo, empero, le llevaron a Atenas; y habiendo recibido mandato para Silas y Timoteo, que viniesen a él con la mayor prontitud, se fueron.16Y mientras Pablo los esperaba en Atenas, ienardecióse su espíritu dentro de él, al ver toda la ciudad llena de ídolos.17Razonó pues en la sinagoga con los judíos, y con los religiosos; y en jel Ágora, todos los días, con los que se encontraban con él.18Y también ciertos de los filósofos epicureos y de los estoicos disputaban con él. Y decían algunos: ¿Qué quiere decir este palabrero? y otros: ¡Parece que es algún anunciador de kdioses extranjeros! porque les predicaba a Jesús, y la resurrección.19Tomándole pues, le condujeron al lAreópago, diciendo: ¿Podemos saber qué es esta nueva enseñanza de que tú hablas?20porque traes a nuestros oídos ciertas cosas extrañas; querríamos saber pues qué puede ser esto.21(Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, no se ocupaban en otra cosa sino en decir o en oír alguna cosa nueva.)22Pablo entonces, puesto en pie en medio del Areópago, dijo:23Porque pasando por la ciudad, y observando los objetos de vuestro culto, hallé también un altar en que estaba inscrito: Al Dios no conocido. m¡Al que vosotros adoráis, pues, sin conocerle, a ése os anuncio!24El Dios que hizo el mundo, y todo cuanto hay en él, éste, siendo Señor del cielo y de la tierra, nno habita en templos hechos de manos;25ni es servido por manos de hombres, como si necesitase de algo, puesto que es él mismo quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas:26e hizo de una misma osangre todas las naciones de los hombres, para habitar sobre toda la faz de la tierra, fijando sus tiempos señalados, y los términos de su habitación;27para que buscasen a Dios, si acaso, palpando a tientas, le hallasen; paunque qno está lejos de ninguno de nosotros:28pues que ren él vivimos, y nos movemos, y tenemos nuestro ser; como algunos de vuestros mismos poetas han dicho: Porque también de él somos linaje.29Luego, puesto que somos linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea semejante al oro, o a la plata, o a la piedra, esculpida por arte e ingenio del hombre.30Pues aquellos tiempos de ignorancia Dios los sdejó pasar; mas ahora manda a los hombres, que todos, en todas partes, se arrepientan;31por cuanto él ha tdeterminado un día en que ujuzgará al mundo con justicia por un varón a quien él ha designado, por lo cual ha dado vcerteza a todos los hombres, levantándole de entre los muertos.32Mas al oír hablar de resurrección de muertos, algunos se reían de él; y otros decían: wTe oiremos otra vez respecto de esto.33Así Pablo salió de en medio de ellos.34Sin embargo ciertas xpersonas se le juntaron, y creyeron; entre los cuales también fué Dionisio areopagita, y una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos.
- aGr. a ellos.
- bCp. 26:22, 23; Lc. 24:26, 27.
- cGr. el Cristo.
- dCp. 13:50.
- e=envidia.
- fLc. 23:2; 1 Ts. 1:10; 2:19; 3:13; 4:14-17; 5:2; 2 Ts. 1:9, 10; 2:1.
- gSal. 119:105; Jn. 5:39.
- h=la plebe. Cp. 16:22.
- i=excitóse, o exasperóse. Cp. 18:5.
- j=el Foro. Cp. 16:19; Mt. 11:16.
- kGr. demonios.
- l=el cerro de Marte.
- mJn. 4:22.
- nCp. 7:48.
- oComp. He. 2:11.
- pCp. 14:17.
- qJer. 23:23.
- rDn. 5:23; Job 12:10.
- sGr. miró por encima;=toleró. Cp. 14:16.
- t=dispuesto, o fijado.
- uRo. 2:16; 14:10.
- v=fe, o demostración.
- wCp. 24:25.
- xGr. varones.