Hechos

Versión Moderna 2025

16

1Y vino también a Derbe y a Listra: y he aquí que había allí cierto discípulo, llamado Timoteo, hijo de una judía creyente; mas su padre era griego:2el cual tenía buen testimonio de parte de los hermanos que había en Listra e Iconio.3Quiso Pablo que éste fuese con él; y tomándole, ale circuncidó, a causa de los judíos que había en aquellos lugares: porque sabían todos que su padre era griego.4Y según pasaban por las ciudades, entregaban a los hermanos para que los guardasen, los decretos que habían sido acordados por los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén.5Así pues las iglesias se fortalecieron en la fe, y se aumentaron en número de día en día.6Y pasaron por la región de Frigia y de Galacia, bhabiéndoles vedado el Espíritu Santo que cpredicasen la palabra en la provincia de Asia;

7y llegando frente a Misia, procuraron entrar en Bitinia; y no lo permitió a ellos el Espíritu de Jesús.8Pasando entonces junto a Misia, descendieron a Troas.9Y una visión apareció a Pablo de noche: Estaba en pie un hombre de Macedonia, rogándole, y diciendo: Pasa a Macedonia, y ayúdanos.10Y cuando él hubo visto la visión, en el acto procuramos partir para Macedonia; coligiendo que Dios nos había llamado a predicar el evangelio a los de allí.11Dándonos pues a la vela desde Troas, seguimos rumbo derecho a Samotracia; y al día siguiente llegamos a Neápolis;

12y desde allí seguimos a Filipos, que es ciudad de Macedonia, la primera del distrito, colonia romana: y nos quedamos en esta ciudad algunos días.13Y el día ddel sábado salimos fuera de la puerta, junto al río, un lugar donde se solía hacer oración; y sentándonos, hablamos con las mujeres que se habían reunido.

14Y cierta mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, mujer religiosa, estaba escuchando: cuyo corazón abrió el Señor, para que atendiese a las cosas dichas por Pablo.15Y cuando fué bautizada, y su casa también, nos rogó, diciendo: Si me habéis juzgado ser fiel al Señor, entrad en mi casa, y morad allí. eY nos obligó.16Y aconteció que yendo nosotros al lugar de oración, cierta muchacha que tenía espíritu fpitónico, nos encontró; la cual traía a sus amos mucha ganancia, adivinando.

17Ésta, siguiendo tras Pablo y nosotros, clamaba, diciendo: ¡Estos hombres son siervos del Dios altísimo, los cuales os proclaman el camino de la salvación!18Esto lo hacía muchos días: mas Pablo, gllevándolo muy a mal, volvióse y dijo al espíritu: Yo te mando en el nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió en aquella misma hora.19Viendo pues sus amos que se había perdido ya la esperanza de sus ganancias, cogieron a Pablo y a Silas, y los arrastraron al hÁgora, ante los magistrados;

20y presentándolos delante de los pretores, dijeron: Estos hombres, que son judíos, están turbando mucho nuestra ciudad,21y enseñan usos que no nos es lícito recibir, ni practicar, siendo como somos romanos.22Y levantóse a una la turba contra ellos; y los ipretores, desgarrándoles los vestidos, mandaron que les azotasen con varas.23Y habiéndoles inferido muchas heridas, los echaron en la cárcel, mandando jal carcelero que los guardase con la mayor seguridad.24El cual, habiendo recibido tal mandato, los metió en la cárcel de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.25Mas, como a la media noche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los presos los escuchaban;26cuando de repente sucedió un gran terremoto, tal, que sacudiéronse los cimientos de la cárcel; y al instante se abrieron todas las puertas de la cárcel, y se les soltaron a todos las prisiones.27Despertando entonces del sueño el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada, y kestaba a punto de matarse, pensando que los presos se habían fugado.28Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: ¡No te hagas ningún daño; porque todos estamos aquí!29Él entonces pidió luz, y saltó dentro; y temblando de temor, cayo ante Pablo y Silas;30y sacándolos fuera, dijo: ¡Señores! ¿qué debo yo hacer para ser salvo?31A lo que ellos dijeron: lCree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.32Y le hablaron la palabra del Señor, con todos los que estaban en su casa.33Y tomándolos, en aquella misma hora de la noche, lavó sus heridas, e inmediatamente fué bautizado, él y todos los suyos.34Y los condujo arriba a la casa, y puso delante de ellos mde comer, y se regocijaba grandemente, con toda su casa, habiendo creído en Dios.35Y cuando era de día, los pretores enviaron a los nalguaciles, diciendo: Soltad a aquellos hombres.

36Y el carcelero refirió oel recado a Pablo diciendo: Los pretores han enviado para soltaros: ¡ahora pues salid y partid en paz!37Pablo empero les dijo: Después de azotarnos públicamente, sin sentencia judicial, siendo ciudadanos promanos, nos han echado en la cárcel, ¿y ahora acaso nos echan fuera secretamente? ¡No, por cierto; antes, vengan ellos mismos y nos suelten!38Y los lictores contaron estas palabras a los pretores; los cuales qtemieron al oír que eran romanos.39Y vinieron, y les suplicaron; y habiéndolos sacado fuera, les rogaron que partiesen de la ciudad.40Ellos entonces, saliendo de la cárcel, entraron en casa de Lidia; y cuando hubieron visto a los hermanos, los consolaron y partieron.
  • aComp. Gá. 2:3; 5:2.
  • bCp. 13:2.
  • cCp. 22:15.
  • d=del descanso, o reposo.
  • eGn. 19:3; 33:11; Jue. 19:21; Lc. 24:29; He. 13:2.
  • fLv. 19:31; Nm. 22:7; Dt. 18:10; 1 S. 28:7, 8; 1 R. 22:21-24; 2 R. 17:17; Is. 8:19; Ez. 13:23.
  • gMr. 1:34; Lc. 4:41.
  • h=Foro, o plaza (pública). Cp. 17:17; Mt. 11:16; Mr. 7:4.
  • i=magistrados, jefes de guardia.
  • jVer. 33.
  • kCp. 12:19.
  • lComp. Lc. 16:26, 27.
  • mGr. la mesa.
  • n=jefes de guardia.
  • oGr. las palabras.
  • pCp. 22:26-28.
  • qCp. 22:29.