Ezequiel
Versión Moderna 2025
9
1Clamó entonces él en mis oídos con voz grande, diciendo: ¡Acérquense los que están encargados del castigo de la ciudad, cada uno con su arma de destrucción en su mano!2En efecto, he aquí seis varones, que venían por el camino de la puerta superior, que mira hacia el norte; y cada uno traía en su mano su hacha de armas; y había en medio de ellos aun varón vestido de lino blanco, con un tintero de escribano ceñido a sus lomos; los cuales entraron y se pusieron de pie al lado del altar de bronce.3Entonces la gloria del Dios de Israel se elevó de encima del querubín, sobre el cual había estado, y se paró junto al umbral de la Casa; y clamó al varón vestido de lino blanco, el cual traía el tintero de escribano ceñido a sus lomos,4y le dijo Jehová: ¡Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén y bpon una marca sobre las frentes de los hombres que gimen y se angustian a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella!5Luego dijo a los otros, oyéndolo yo: ¡Pasad por la ciudad, tras de él, y herid! ¡no perdone vuestro ojo, ni tengáis compasión!6¡Al anciano, al joven, y a la doncella, y a los niños, y a las mujeres, matadlos, hasta exterminarlos! mas no os lleguéis a ninguno en quien esté la marca; c¡y comenzad desde mi Santuario! Comenzaron pues por dlos ancianos que estaban delante de la Casa.7Y díjoles: ¡Contaminad la Casa, y llenad los atrios con los muertos! ¡Salid! Salieron pues, y mataron en la ciudad.8Y aconteció, mientras ellos iban matando y yo fuí dejado, que caí sobre mi rostro, y clamé, diciendo: ¡Ah Jehová, Señor! ¿vas a destruir a todo el residuo de Israel, derramando tu ardiente indignación sobre Jerusalén?9Entonces él me contestó: La iniquidad de la casa de Israel y de Judá es sobremanera grande; de modo que la tierra se ha llenado de homicidios, y la ciudad está atestada de perversidad: porque ellos dicen: Ha abandonado la tierra Jehová; y, Jehová no lo ve.10Y en cuanto a mí también, mi ojo no perdonará, y yo no tendré piedad; etraeré su mal camino sobre su misma cabeza.11Y he aquí que aquel varón vestido de lino blanco, que llevaba el tintero ceñido a sus lomos, volvió a traer palabra, diciendo: He hecho según me mandaste.