Eclesiastés

Versión Moderna 2025

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1Para todo hay una sazón oportuna; y hay un tiempo para todo asunto debajo del cielo:2«Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y atiempo de arrancar lo plantado;

3tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de derribar, y tiempo de edificar;4tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de lamentarse, y tiempo de regocijarse;5tiempo de esparcir las piedras, y tiempo de recoger las piedras; btiempo de abrazar, tiempo de rechazar los abrazos;6tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;7tiempo de rasgar, y tiempo de coser; ctiempo de callar, y tiempo de hablar;8tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y dtiempo de paz.»9¿Qué provecho tiene el que trabaja, de todo aquello en que se afana?

10He visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres, para que se ocupen en él.11Lo ha hecho todo hermoso en su tiempo; y ha puesto en el corazón de ellos el anhelo por la eternidad; por cuanto el género humano eno puede entender la obra que ha hecho Dios, desde su principio hasta su fin.12Yo sé que no hay para ellos cosa mejor que regocijarse y hacer bien durante su vida.13Asimismo que todo hombre coma y beba y disfrute del bien en todas sus obras. Don de Dios es esto.14Yo sé que cuanto hace Dios es lo fque para siempre será; nada se le puede añadir, ni nada se le puede quitar; y Dios lo ha hecho así, para que los hombres teman delante de él.15Lo que ya ha mucho que ha sido, todavía es; y lo que ha de ser, ya ha mucho que ha sido: pues que Dios hace volver lo que había pasado.16Y además ví debajo del sol que en el lugar del juicio allí mismo había iniquidad; y en el lugar de la justicia, allí había iniquidad.

17Dije entonces en mi corazón: Al justo y al inicuo los juzgará Dios; gporque allá arriba hay un tiempo, para todo asunto y para toda obra.18Dije en mi corazón: Esto es así, a causa de los hijos de los hombres; para que Dios los pruebe, a fin de que vean que ellos mismos son parecidos a las bestias.19Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, lo mismo sucede a las bestias; es decir, hun mismo suceso les acontece: como mueren éstas, así mueren aquéllos; y un mismo aliento tienen todos ellos; de modo que ninguna preeminencia tiene el hombre sobre la bestia; ¡porque todo es vanidad!20Todos van a un mismo lugar; pues que todos son del polvo, y todos itornan otra vez al polvo.21j¿Quién conoce el espíritu de los hombres, que sube a lo alto; y el espíritu de las bestias, que desciende hacia abajo, a la tierra?22Así pues he visto que no hay cosa mejor que el que el género humano se regocije en sus labores; porque ésta es su porción: pues ¿quién volverá a traer al hombre para que vea aquello que ha de ser después de él?
  • aHe. 9:27.
  • bJl. 2:16; 1 Co. 7:5.
  • cAm. 5:13.
  • dLc. 14:26.
  • eCp. 8:17; Ro. 11:33.
  • fStg. 1:17.
  • gRo. 2:6; 2 Co. 5:10; 2 Ts. 1:6, 7.
  • hCp. 3:1; Sal. 49:12; 73:22.
  • iGn. 3:19.
  • jComp. Cp. 12:7; Sal. 90:11; Zac. 12:1.