Apocalipsis
Versión Moderna 2025
7
1Después de esto, ví cuatro ángeles de pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, deteniendo los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre árbol alguno.2Y ví a otro ángel que subía del nacimiento del sol, teniendo el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado poder dañar la tierra y el mar,3diciendo: No dañéis la tierra, ni el mar, ni los árboles, hasta tanto que hayamos sellado a los siervos de nuestro Dios en sus frentes.4Y oí el número de los sellados: aciento cuarenta y cuatro mil, que habían sido sellados de entre todas las tribus de los hijos de Israel.5«De la tribu de Judá fueron sellados doce mil; de la tribu de Rubén, doce mil; de la tribu de Gad, doce mil;6de la tribu de Aser, doce mil; de la tribu de Neftalí, doce mil; de la tribu de Manasés, doce mil;7de la tribu de Simeón, doce mil; de la tribu de Leví, doce mil; de la tribu de Isacar, doce mil;8de la tribu de Zabulón, doce mil; de la tribu de José, doce mil; de la tribu de Benjamín fueron sellados doce mil.»9Después de esto, miré, y he aquí una grande muchedumbre, que nadie podía contar, de entre todas blas naciones, y las tribus, y los pueblos, y las lenguas, que estaban de pie ante el trono y delante del Cordero, revestidos de ropas blancas, y con palmas en sus manos;10y clamaban a gran voz, diciendo: ¡La salvación a nuestro Dios, que está sentado sobre el trono, y al Cordero!11Y todos los ángeles estaban de pie en torno del trono, de los cancianos y de los cuatro seres vivientes; y cayeron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,12diciendo: ¡Amén! ¡Bendición, y gloria, y sabiduría, y acciones de gracias, y honra, y poder y fortaleza a nuestro Dios dpara siempre jamás! ¡Amén!13Y respondió uno de los ancianos, diciéndome: Éstos que están revestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?14Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Éstos son los que salen de la grande etribulación, y flavaron sus ropas, y las emblanquecieron en la sangre del Cordero.15Por esto están delante del trono de Dios, y le gsirven día y noche en su templo: y hel que está sentado sobre el trono iextenderá su tabernáculo sobre ellos.16Ya no tendrán más hambre, ni tendrán ya más sed; ni los herirá el sol, ni calor alguno:17porque el Cordero que está jen medio del trono los pastoreará, y los kguiará a fuentes de agua de vida; y llimpiará Dios de los ojos de ellos toda lágrima.