2 Reyes

Versión Moderna 2025

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1Y aNaamán, jefe del ejército del rey de Siria, era un grande hombre para con su señor, y en alta estimación; bpues que por su medio Jehová había salvado la Siria; y el varón era un guerrero esforzado que estaba padeciendo lepra.2Y los Sirios habían salido en guerrillas, y habían traído cautiva de la tierra de Israel una jovencita, la cual asistía a la mujer de Naamán.3Y dijo un día a su señora: ¡Ojalá que mi amo se presentara delante del profeta que hay en Samaria! pues él le sanaría de su lepra.4Y entró alguno y se lo avisó a su señor, diciendo: Así y así ha dicho la muchacha que vino de la tierra de Israel.5Y dijo el rey de Siria: ¡Ea, anda! que yo enviaré una carta al rey de Israel. Partió pues Naamán, llevando consigo diez talentos de plata, y seis mil siclos de oro, y diez mudas de vestidos.6Y llevó la carta al rey de Israel; la cual decía así: Ahora pues, cuando llegare a ti esta carta, sabrás que, he aquí, yo he enviado a ti a Naamán, siervo mío, para que tú le sanes de su lepra.7Y sucedió que como el rey de Israel leyese la carta, rasgó sus vestidos, diciendo: c¿Soy yo acaso Dios, que hace morir y que da vida, para que éste envíe a mí, a fin de que yo sane a un hombre de su lepra? Empero ruégoos tan sólo que consideréis y veáis cómo éste anda buscando pretextos contra mí.8Mas aconteció que cuando Eliseo, el varón de Dios, supo que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió al rey, diciendo: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Ruégote venga él a mí, y sabrá que hay profeta en Israel.

9Naamán pues vino con sus caballos, y con su carro dde guerra, y paróse a la puerta de la casa de Eliseo.10Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Anda, lávate esiete veces en el Jordán, y se volverá sana tu carne, y serás limpio.11Mas Naamán estalló en ira, y se fué, diciendo: ¡He aquí que yo pensaba que seguramente él vendría a mí y que, puesto en pie, invocaría el nombre de Jehová su Dios; y que pasando su mano sobre la parte herida entonces sanaría la lepra que padezco!12Por ventura Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? ¿No podré lavarme en ellos y ser limpio? Por lo cual volvió su rostro y se fué, ardiendo en ira.13Entonces se llegaron a él sus siervos, y hablaron con él, diciendo: Padre mío, si el profeta te hubiera mandado hacer alguna gran cosa, ¿no deberías hacerla? ¿Cuánto más pues cuando te dice: Lávate, y quedarás limpio?

14Con lo cual él descendió, y bañóse en el Jordán fsiete veces, conforme al dicho del varón de Dios, y se volvió su gcarne como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio.15Entonces volviéndose con toda su hcomitiva al varón de Dios, entró, y se presentó delante de él, y dijo: He aquí, yo ya conozco que ino hay Dios en toda la tierra sino sólo en Israel. jAhora pues acepta, te lo ruego, un regalo de parte de tu siervo.16Mas él respondió: ¡Vive Jehová, delante de quien yo estoy en pie, que kno lo admitiré! Y el otro porfió con él para que lo aceptara; mas él rehusó.17Luego dijo Naamán: Pues si no, ruégote que de la tierra de Israel se dé a tu siervo lo que puedan cargar un par de mulos; porque tu siervo de aquí en adelante no ofrecerá holocausto ni sacrificio a otro dios sino sólo a Jehová.18En esto, sin embargo, perdone Jehová a tu siervo: que cuando entre mi señor a la casa de Rimón, para adorar allí, y él se apoye en mi mano, y yo tenga que inclinarme así en casa de Rimón, cuando yo me incline en casa de Rimón, perdone Jehová a tu siervo de esto.19Y él le dijo: Véte en paz. Fuése pues de él algún trecho.20Entonces Giezi, criado de Eliseo varón de Dios, dijo para consigo. He aquí que mi amo ha perdonado a este sirio Naamán, en no admitir de su mano lo que le había traído. ¡Vive Jehová! que correré yo tras él, y tomaré de él alguna cosa.

21Giezi pues fue en seguimiento de Naamán. Y cuando Naamán le vió corriendo en su alcance, bajóse de su carro para ir a recibirle, diciendo ¿Va todo bien?22Y él respondió: Bien va. Mi amo me ha enviado a decir: He aquí que ahora mismo acaban de llegar de la serranía de Efraim dos jóvenes, de los hijos de los profetas; ruégote les des a ellos un talento de plata, y dos mudas de vestidos.23Dijo empero Naamán: Consiente y toma dos talentos. Y le instó, y amarró dos talentos de plata en dos bolsas, con dos mudas de vestidos; y diólo a dos mozos suyos para que lo llevasen delante de él.24Mas cuando llegó a la colina, él lo tomó de mano de ellos, y lo guardó en casa; luego despachó a los hombres, y ellos se fueron.25Entonces él entró, y se estuvo en pie junto a su amo. Y le dijo Eliseo: ¿De dónde vienes? A lo que respondió: No ha ido tu siervo a ninguna parte.26Mas él le dijo: ¿No iba mi corazón contigo cuando el hombre volvió atrás, saltando de su carro para recibirte? ¿Es tiempo éste por ventura de recibir dinero, y de recibir ropas, y olivares, y viñas, y ovejas, y bueyes, y siervos, y siervas?27Por lo tanto la lepra de Naamán lse te pegará a ti y a tu linaje para siempre. Y salió de su presencia mleproso, blanco como la nieve.
  • aLc. 4:27.
  • bEx. 11:3.
  • cGn. 30:2; Dt. 32:39; 1 S. 2:6.
  • dVer. 15.
  • eCp. 4:41; Lv. 14:7; Jn. 9:7.
  • fVer. 10.
  • gJob 33:25; Lc. 4:27.
  • hHeb. ejército. Cp. 9:17.
  • iDn. 2:47; 6:26.
  • jGn. 33:11.
  • kGn. 14:23; Comp. Mt. 10:8; Hch. 8:18.
  • l1 Ti. 6:10.
  • mEx. 4:6; Nm. 12:10.