Cada Día las Escrituras
Salmos: Capítulo 103
Perdón inmerecido de un Padre misericordioso Como David, invitemos a nuestra alma a bendecir a Dios y a discernir sus innumerables beneficios. Por desdicha, generalmente tenemos más ganas de acordarnos de lo que nos falta que de lo que hemos recibido. ¡Cuán ingratos e inconsecuentes somos!
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