The Mackintosh Treasury
El profeta en el monte Horeb
Entre los que ocuparon un lugar destacado en la historia de la Iglesia de Cristo, hay pocos cuya carrera no ha estado marcada de manera especial por grandes vicisitudes. De ellos, así como de “los que descienden al mar en naves, y hacen negocio en las muchas aguas”, se podría decir: “Suben a los cielos, descienden a los abismos; sus almas se derriten con el mal” (Salmo 107:23, 26).
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