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Pláticas sencillas

Juan: Capítulo 20

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Pláticas sencillas

El segundo domingo

Tomás no estaba con los otros discípulos la tarde del primer día de la semana. Cuando le dijeron que habían visto al Señor, Tomás contestó: “Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré” (v. 24-25).

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El Señor resucitado, pero invisible

Este evangelio solo menciona la presencia de María Magdalena junto al sepulcro, lo cual no significa que las mujeres mencionadas en los otros evangelios no hayan ido allí también. El Espíritu de Dios no se propuso darnos un relato completo de los hechos que tuvieron lugar, sino presentar aquellos apropiados para hacer resaltar la verdad que Dios quiere comunicarnos.

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La primera reunión en torno al Señor

La tarde del primer día de la semana los discípulos estaban reunidos. Como lo hemos visto, este primer día es el primero de un nuevo orden de cosas. El Señor pasó el último sábado en el sepulcro, lo que pone fin por completo a la economía en la cual Dios se ocupaba del hombre en Adán.

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María encuentra al Señor

“Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré” (v. 14-15). María ya no mira hacia el sepulcro, morada de los muertos; se vuelve hacia donde se encuentran los vivos.

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María y los ángeles

Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto (v.

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