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Pláticas sencillas

Juan: Capítulo15

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Pláticas sencillas

Doble testimonio rendido a Cristo

“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio”. El mundo, habiendo rechazado al Hijo de Dios, podía creer que había acabado con él.

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El porqué del pecado del mundo

Hasta la venida de Jesús a la tierra, sabemos que Dios había procurado obtener, por todos los medios posibles, algún bien del hombre antes de ponerle de lado como irremediablemente malo. Esperó cuatro mil años. La presentación de Jesús al pueblo judío constituía la última prueba a la que el mundo fue sometido; al rechazarle, establecía plenamente su irremediable estado de pecado.

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La oración

En estos versículos el Señor se dirige nuevamente a los discípulos: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos”.

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La vid verdadera

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (v. 1-3). Por medio de esta imagen de la vid, el Señor enseña a sus discípulos su nueva posición en la tierra.

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Los discípulos odiados por el mundo

El Señor también había escogido a sus discípulos para que cumplieran una obra de parte suya en el mundo, cuando él hubiera vuelto a su Padre. Les dice:

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“Permaneced en mi amor”

“Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor” (v. 9-10).

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