La caída, capítulo 11
Al leer este capítulo, un sentimiento de profunda humillación llena el corazón de todo hijo de Dios. Hace más de treinta siglos que ocurrieron estos hechos, pero treinta siglos transcurridos no impiden que Dios haya sido deshonrado por uno de sus siervos. El pecado puede haberse borrado, pero el ultraje hecho a Dios subsiste.
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