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Mateo 5

ENTONCES, EL SEÑOR comenzó a hablar a sus discípulos, instruyéndolos en los principios del reino en presencia de la multitud. En primer lugar, les explicó qué tipo de personas iban a poseer el reino y disfrutar de sus beneficios.

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Pláticas sencillas

Mateo: Capítulo 5

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Pláticas sencillas

Amar a sus enemigos

Nuestras palabras deben ser pronunciadas con el sentimiento de la presencia de Dios; así adquieren todo su valor y no es necesario hacer intervenir el juramento. El hecho de jurar, de tomar a Dios por testigo en toda ocasión, se ha dicho, es hacer intervenir a un ausente, alguien en cuya presencia uno no tiene la costumbre de hablar. Que sí sea sí, y que no sea no.

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Pláticas sencillas

El sermón del monte

Se da este nombre a las palabras de Jesús relatadas en los capítulos 5, 6 y 7. El Espíritu de Dios las ha agrupado en un discurso ininterrumpido en este evangelio, aunque ellas hayan sido pronunciadas en diversas ocasiones, como se ve en el evangelio según Lucas 6:20-49; 11:1-12; 12:22-31; 16:13.

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Pláticas sencillas

La ley mantenida y superada en el reino

En lo que resta del capítulo 5, el Señor mantiene las exigencias de la ley respecto de uno mismo, en tanto que se aplican los principios de la gracia a los otros. Muestra que cualquiera que quebrante la ley sufrirá las consecuencias de tal conducta. Si Jesús trajo la gracia y la revelación del Padre, no lo hizo disminuyendo las exigencias de la naturaleza divina.

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La sal y la luz

El Señor añade al cuadro que ha hecho de los caracteres de sus discípulos otros dos rasgos representados por la sal y la luz. Vosotros sois la sal de la tierra.

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Los bienaventurados

El Señor comienza por designar los caracteres de aquellos que llama “bienaventurados” (cap. 5:1-12). A estos el mundo no los llamaría bienaventurados, lo que prueba que no son del mundo.

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