El arca en Sion, capítulo 6
No basta que la sede de la realeza de David –o de Cristo– sea colocada en Sion, en el monte de la gracia. Dios mismo quiere morar allí para siempre con su rey (véase Apocalipsis 22:1, 3). Por eso David está enteramente en la corriente de los pensamientos de Dios, cuando va a buscar el arca para volverla a traer a Jerusalén.
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