2 Tesalonicenses
2 Tesalonicenses

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 1

Retribución para los perseguidos y los perseguidores

Las persecuciones de las que los tesalonicenses eran víctimas habían aumentado su fe, habían hecho abundar su amor y manifestar su paciencia. ¿Entonces qué les faltaba? ¿Por qué el apóstol juzgó necesario dirigirles esa segunda epístola? Esta vez, la esperanza y el gozo del Espíritu Santo no son nombrados (comp. 1 Tesalonicenses 1:3; v. 6, final). Pablo coloca ante ellos las verdades apropiadas para reanimar estos sentimientos en sus corazones. El triunfo de sus perseguidores y sus propios sufrimientos no son más que temporales:

El Dios de retribuciones, dará la paga 
(Jeremías 51:56).

Esta retribución, tanto de los fieles como de los impíos, tendrá lugar en el día del Señor. Está ligada con su gloriosa manifestación. El mismo castigo –“la eterna perdición”– alcanzará a los paganos que voluntariamente permanecieron en la ignorancia de Dios y a los cristianos que lo son solo de nombre y desobedecen al Evangelio (v. 8). En cambio, los santos –“todos los que creyeron”– serán vistos en la compañía del Señor y asociados a su admirable gloria (v. 10; Mateo 13:43). Pero la voluntad de Dios y la oración del apóstol es que, desde ahora, el nombre de nuestro Señor Jesucristo sea glorificado en cada uno de los que le pertenecen.