Capítulo 1
La grandeza de Asuero y de su imperio
Repentinamente nos sumergimos en un notable banquete ofrecido por el rey Asuero, quien, supongo, es aquel conocido en la historia profana como Jerjes. No tiene mayor importancia saber si fue Jerjes o Artajerjes, o siquiera otro que haya sido sugerido como la verdadera posibilidad. Debemos recordar que el título de «Asuero» era de aplicación general, tal como «Faraón» fue de usa general en Egipto y «Abimelec» entre los filisteos; es decir, hubo muchos Faraones y muchos Abimelec. Así también entre los persas hubo varias que llevaron el nombre de Asuero. A que Asuero se refiere, no es una cuestión de importancia; si lo fuera, Dios nos lo hubiera dicho. Presuma, no obstante, que se trató realmente de Jerjes, en parte por el carácter del hombre: un hombre de recursos prodigiosos, infinita riqueza, inmensa exuberancia y vanidad; un hombre, incluso, poseedor del carácter más caprichoso y arbitrario. Nosotros veremos esto en la conducta que observa para con su esposa, así como también en su conducta con respecta a los judíos. Veremos, por consiguiente, la historia de una parte notable del reinado de este monarca caprichoso; parque si hubo un solo rey persa que pudiese haber sido supuestamente de mano dura para con los judíos, fue este. Darío fue un gran admirador de Ciro y, por consiguiente, un gran amigo de los judíos. Jerjes no fue amigo de nadie, sino de si mismo. Fue sencillamente un hombre que vivió para agradarse a si mismo, para satisfacer sus gustos y pasiones conforme a los amplios medios que la providencia de Dios había colocado en sus manos y que el derrochó en su propia lujuria, tal como, lamentablemente, la mayoría de los hombres lo hacen.
Desobediencia y destitución de Vasti
Así es cómo él nos es presentado en esa época del imperio persa, cuando este estaba compuesto no solamente para 120 provincias, como fue el caso en tiempos del reinado de Darío, el meda, y de Ciro, el persa. En el libro de Daniel encontramos que luego fueron añadidas siete provincias a raíz de las conquistas. Jerjes reino, por lo tanto, en un tiempo en el que el imperio persa estaba en la cima de su gloria y de sus recursos y la tenía toda la pompa y circunstancias del imperio que le rodeaba, todas las grandezas y sátrapas de su vasto imperio. Bajo estas circunstancias la manda llamar a Vasti, quien se niega a acudir. Esta provocó al arbitrario y caprichoso monarca. Vasti desobedeció al rey. Se negó conforme al singular deseo de reclusión que caracterizaba a la mujer persa. Se negó a satisfacer los deseos del rey. El quería exhibir su belleza a todo el mundo, y ella no aceptó. La consecuencia fue que el rey procuré el consejo de sus nobles, y uno de ellos le sugirió, con audacia, la destitución de Vasti. Este es, en efecto, el primer gran paso en la providencia de Dios que nos presenta este libro, a raíz del cual se desenvuelven todos los acontecimientos notables.
La esposa judía sustituye a la gentil
Esta, de por sí, es del mayor interés; pero aún hay más que esto. El libro de Ester no es solo un libro de providencia -providencia secreta de Dios- cuando él no podía mencionar su nombre en favor de su pueblo, en favor de los judíos en su pobre y dispersa condición entre los gentiles; pero, más allá de eso, es típico de los grandes designios de Dios que están aún por acontecer, parque ¿con que hecho, principalmente, comienza el libre? Con este: la gran esposa gentil del gran rey es depuesta y se produce el hecho singular de que una judía toma su lugar. Personalmente no puedo dudar de que esto es lo que sucederá cuando el gentil haya demostrado su desobediencia y haya fracasado en cuanto a exhibir la belleza que debería verse en su testimonio de Dios ante el mundo. En síntesis, esta es lo que está ocurriendo ahora; es decir, en los tiempos presentes: el gentil es aquel que asume cierta posición ante Dios en la tierra. El judío, como el lector lo habrá comprobado, no es el testigo actual de Dios, pero si lo es el gentil. Y el gentil ha fracasado totalmente. Conforme al lenguaje del capitula 11 de Romanos, las ramas del olivo silvestre -el gentil- serán desgajadas y el judío será nuevamente injertado. Pues bien, Vasti es la esposa gentil depuesta por su desobediencia y por su fracaso en cuanto a exhibir su belleza ante el mundo. Esto es lo que la cristiandad debió de haber hecho. El gentil, pues, será cortado y destituido y el judío será restablecido. Esto es lo que representa el llamamiento de Ester. Ella se convierte en el objeto de los afectos del gran rey y desplaza a Vasti, quien nunca más es restablecida. Pero hago simplemente esta casual observación para mostrar la relación típica de este libre con el curso de los grandes consejos de Dios en las Escrituras.
